¿Quién fue William McKinley y por qué Trump lo admira tanto?

Donald Trump no es el primer presidente estadounidense que defiende el proteccionismo y que manifiesta ambiciones expansionistas. Su referente es William McKinley, otro republicano que hace más de un siglo llevó a cabo medidas similares
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¿Quién fue William McKinley y por qué Trump lo admira tanto?
Retrato del presidente estadounidense William McKinley en el año 1900. Fuente: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (Wikimedia Commons)

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William McKinley fue el vigésimo quinto presidente de Estados Unidos, y su mandato entre 1897 y 1901 se caracterizó por la aprobación de aranceles a las importaciones y por su ímpetu expansionista. Antes de presentarse como candidato republicano a las elecciones presidenciales, McKinley fue miembro de la Cámara de Representantes y gobernador de Ohio. Sin embargo, su presidencia terminó con su asesinato a manos de un anarquista.

En su discurso inaugural el pasado 20 de enero, el presidente Donald Trump aseguró que McKinley había convertido a Estados Unidos en un país rico mediante “aranceles y talento”. Pero el proteccionismo no es lo único por lo que ha apelado a McKinley: también comparte su retórica por expandir el territorio estadounidense y el apoyo que ha recibido de algunos de los principales empresarios del país..

McKinley: proteccionista y expansionista

Durante su periodo en la Cámara de Representantes, McKinley lideró la aprobación en 1890 de la Ley Arancelaria. Esta ley aumentó los aranceles hasta un 50%, principalmente a los bienes manufacturados, aunque productos como el azúcar y el café quedaron exentos y se les eliminó los aranceles previos que tenían. Sin embargo, el aumento de los aranceles acabó siendo una medida impopular que, unida a acusaciones de manipulación de las circunscripciones electorales, provocó la salida de McKinley de la Cámara. Tras ello, fue gobernador de Ohio entre 1891 y 1896, año en que fue elegido como candidato del Partido Republicano en las elecciones presidenciales. 

Una vez en la Casa Blanca, McKinley aumentó los aranceles y usó el patrón oro como sistema monetario. Además, en política exterior extendió el dominio territorial estadounidense. Por un lado, intervino en la guerra de independencia cubana, lo que llevó al estallido y, finalmente, a la victoria de Estados Unidos en la guerra hispano-estadounidense de 1898. El conflicto terminó con la firma del Tratado de París, tras el cual Estados Unidos se quedaba con los territorios de Cuba, Filipinas y Guam, además de controlar Puerto Rico. Por otro lado, Estados Unidos se anexionó el archipiélago hawaiano durante el mandato de McKinley, quien también impulsó el control del canal de Panamá que se haría efectivo años después.

Además de sus políticas, McKinley recibió apoyo económico de algunos de los empresarios más importantes del país para llegar al poder. En particular, el petrolero John D. Rockefeller y el banquero J. P. Morgan le donaron el equivalente a ocho millones de dólares actuales. Asimismo, Estados Unidos le declaró la guerra a España a raíz del señalamiento sin pruebas del periódico Morning Journal, del magnate de la prensa William Randolph Hearst, a España como responsable de la explosión del acorazado Maine.

Trump 2.0

Hoy en día Trump reivindica las medidas proteccionistas y comparte el ímpetu expansionista de Mckinley. Ya en su primer mandato impuso aranceles de hasta el 25% a China, y para el segundo ha amenazado con subirlos hasta el 60%. Además, pretende imponer nuevos aranceles del 25% a los productos de Canadá y México y de entre el 10 y 20% al resto de las importaciones. Con estas medidas, el líder republicano busca presionar a otros países para obtener concesiones, aunque podría desatar nuevas guerras comerciales.

En esa línea, Trump también ha declarado su interés en hacerse con Groenlandia y el canal de Panamá, sin renunciar a la fuerza. Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, es la isla más grande del mundo y un territorio estratégico en las rutas comerciales del Ártico y rico en tierras raras. Por su parte, el canal de Panamá es clave para el comercio exterior estadounidense, como lugar de paso del 40% de sus contenedores, y Trump ha reivindicado su control para hacer frente a la creciente influencia china. Además, Trump ha sugerido la idea de hacer de Canadá el estado 51 del país valiéndose de “fuerza económica”.

De igual manera, como McKinley, Trump recibió en campaña el apoyo público y económico de grandes empresarios, incluidos varios magnates tecnológicos. El apoyo principal ha sido de Elon Musk, CEO de Tesla y dueño de SpaceX o X, que ahora funge como asesor de Trump. Asimismo, como homenaje a McKinley, el republicano anunció en su discurso inaugural que devolvería su nombre al pico más alto de Norteamérica. La Administración de Barack Obama lo había denominado en 2015 como monte Denali, por su nombre indígena—, y Trump pretende volver a llamarlo con el apellido del antiguo presidente.

Nerea Seijas

Madrid, 2003. Cursando el doble grado de Estudios Internacionales y Economía en la UC3M. Interesada en la geopolítica y sus efectos sociales.