Escucha este artículo
Desde que entró en política, Donald Trump se ha caracterizado por deslegitimar a sus adversarios y alentar la violencia contra ellos. Del mismo modo, ha hecho de la defensa de las armas una bandera política. Pero esa retórica se volvió en su contra con el intento de asesinato del pasado fin de semana durante un mitin en Butler, Pensilvania.
La violencia política en Estados Unidos no es nueva. Su historia está repleta de ataques contra activistas, congresistas y presidentes. Sin embargo, el intento de asesinato contra Trump no es uno más. Refleja la escalada violenta que ha vivido Estados Unidos en los últimos años, con episodios inéditos como el asalto al Capitolio en enero de 2021, y que Trump ha alimentado como nadie.
Ahora, al líder republicano se le abre una disyuntiva: apostar por una desescalada con los demócratas y respaldar la regulación de las armas, o intensificar sus ataques y oponerse a cualquier restricción. Sin embargo, aunque Trump quisiera, no tiene alternativa. La polarización, la radicalización de sus seguidores y el peso del lobby armamentista le obligan a mantener su discurso. De hecho, un asesor ya ha afirmado que seguirá protegiendo el derecho a portar armas nombrando jueces federales que se opongan a limitarlo.
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento