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La Asociación Nacional del Rifle, el lobby que impide regular las armas en Estados Unidos

La Asociación Nacional del Rifle, el lobby que impide regular las armas en Estados Unidos
Competición de tiro. Fuente: Captain Roger Fenton (Flickr)

La Asociación Nacional del Rifle (ANR) es la principal valedora del derecho a portar armas en Estados Unidos, y su gran influencia en el Partido Republicano es uno de los motivos por los que la legislación estadounidense es tan laxa a la hora de regular su posesión. Pese al abrumador apoyo de la población a la regulación de las armas, la ANR todavía juega un papel protagonista en este debate social, que será clave en las elecciones presidenciales de 2020.

En agosto, Estados Unidos se tiñó, de nuevo, de rojo. El tercer día del mes, un joven supremacista blanco irrumpía en un hipermercado de la ciudad texana de El Paso con el objetivo de matar al mayor número de mexicanos y latinos posible. Veintidós personas fallecieron a causa de los disparos. En menos de veinticuatro horas, la historia se volvió a repetir en la otra punta del país, en el estado de Ohio. Esa noche, un joven armado irrumpió en un bar de la ciudad de Dayton, asesinando a nueve personas. ¿Algo en común? Ambos terroristas eran veinteañeros y tenían a su disposición armas semiautomáticas con las que llevar a cabo sus infames actos. 

Para ampliar: “Racismo y fanatismo: supremacismo blanco en EE. UU.”, Andrea Moreno en El Orden Mundial, 2017

Tras los ataques, el presidente republicano Donald Trump se comprometió a reforzar la verificación de antecedentes de los poseedores de armas, aunque el líder del Senado, el republicano Mitch McConnell, se ha mostrado más escéptico que el líder del Ejecutivo. Uno de los motivos por los que una verdadera reforma a favor de la regulación de las armas resulta difícil es el profundo peso que tiene la Asociación Nacional del Rifle —una organización defensora de la libertad de posesión de armas— en el poder legislativo en general y en el Partido Republicano en particular.

La ANR, el poder tras las pistolas

El derecho a poseer armamento está recogido en la Segunda Enmienda a la Constitución estadounidense, que establece la prohibición constitucional a la limitación del mismo: “el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”. De esta manera, pese a diferentes iniciativas federales como la Ley de Control de Armas de 1968, Estados Unidos tiene una de las regulaciones más laxas del mundo a la hora de adquirir armas, y es el país con mayor número de pistolas por individuo: 120,5 por cada 100 individuos, casi el doble que el siguiente país de la lista, Yemen, con 52,8. La gran presencia de armas en la sociedad estadounidense tiene una importante consecuencia: una alta ratio de homicidios por armas de fuego, de 4 por cada 100.000 habitantes, mientras que en Japón, Reino Unido o Australia no alcanza el 1.

En algunos estados de Estados Unidos, más del 50% de los adultos poseen un arma de fuego.

Para ampliar: “Cultura de armas y violencia en Estados Unidos, el eterno debate”, Pablo Moral en El Orden Mundial, 2016

La ANR es una organización fundada en 1871 que se considera “la mayor defensora de los derechos de la Segunda Enmienda”, a través del ejercicio de presiones políticas y sociales para asegurar la libertad de portar armas. Su influencia en Washington es más que notable, especialmente a la hora de avalar o defenestrar posibles candidatos al Congreso, y de los 535 miembros actuales del mismo, 307 han recibido apoyo financiero directo o indirecto de la organización. Así, más de la mitad de los legisladores se han visto beneficiados de las redes de poder de la asociación proarmas, aunque su apoyo difiere en función de la adscripción política del parlamentario en cuestión. Solo 24 políticos demócratas han recibido apoyo económico de la ANR mientras que, de todos los representantes del Partido Republicano, únicamente 8 no estuvieron respaldados por la asociación. Los mayores beneficiarios de su apoyo pertenecen también al partido conservador

Pese a su importante ejercicio de influencia económica, el apoyo financiero no representa el único poder de la ANR. De hecho, en cuanto a lobbying, la asociación invierte mucho menos dinero que otras instituciones como la Asociación Médica Americana o la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Su fuerte autoridad en el Partido Republicano reside, pues, en su capacidad para activar a un electorado fuertemente interesado en la defensa del derecho a portar armas, lo que se conoce popularmente como single-issue voters, votantes motivados por un solo tema central. En palabras del experto en control de armas Robert Spitzer, la ANR tiene una “capacidad muy poderosa para movilizar un apoyo de base y participar en políticas cuando la mayoría de estadounidenses apenas se molestan en votar”.

El poder de la ANR no se limita simplemente a la rama legislativa de la política estadounidense, ya que su apoyo resultó indispensable en la campaña presidencial que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca en 2016. En 2018, el presidente proclamaba en el Foro de Liderazgo de la ANR que los “derechos de la Segunda Enmienda están bajo asedio, pero nunca, nunca estarán bajo asedio mientras yo sea vuestro presidente”. Los casi cinco millones de miembros que la asociación asegura tener —aunque este dato sea disputado—, así como su gran red de influencia social, resultaron imprescindibles en su victoria, al movilizar a un electorado fuertemente preocupado por sus derechos armamentísticos. De hecho, la ANR invirtió más del doble de dinero en las elecciones presidenciales de 2016 que en las de 2012, ofreciendo un apoyo indiscutible al candidato republicano. 

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Inversiones económicas de la ANR en las campañas presidenciales de 2012 y 2016. Mientras que en 2012 gastaron 9,8 millones de dólares en oponerse a Barack Obama y 2,7 en apoyar a Mitt Romney, en 2016 invirtieron 19,7 en enfrentarse a Clinton y 10,6 en avalar a Trump. Fuente: OpenSecrets

De esta manera, cualquier decisión sobre la limitación del derecho a portar armas que el Partido Republicano trate de aprobar tendrá que contar con el apoyo de la ANR, ya que una campaña en contra de la asociación podría tener importantes costes electorales para el partido conservador. De hecho, tras anunciar su intención de reforzar la verificación de antecedentes como respuesta a los últimos ataques, Trump conversó con el director de la ANR, Wayne LaPierre, con el objetivo de debatir sobre “las mejores maneras de prevenir este tipo de tragedias”. En la actualidad, un 61% de los estadounidenses apoyan una mayor restricción respecto a la posesión de armas, aunque la gran mayoría cree que los representantes políticos no van a legislar para limitar dicho derecho. 

Ante esta situación, tanto el Partido Republicano como Donald Trump se enfrentan a una difícil decisión: doblegarse ante las peticiones de la ANR y obtener así el apoyo de un electorado fuertemente movilizado o escuchar las peticiones de una población cada vez más preocupada por los frecuentes tiroteos y matanzas. Lo más probable es que ambos terminen decantándose por la primera opción, con el objetivo de reeditar la victoria presidencial el próximo año al atraer el apoyo de dichos single-issue voters con un tema partidista que estará muy presente en la campaña. Sin embargo, los conservadores también podrían terminar por perder el duelo, erigiéndose como los valedores de un derecho anacrónico que cada vez pierde más apoyos entre los estadounidenses. 

Para ampliar: “Guns”, Gallup