La imputación ha dado a Trump el impulso que necesitaba

Donald Trump está resurgiendo después de haber sido imputado en Nueva York. El expresidente está aprovechando el proceso para presentarse como víctima del sistema y recuperar el apoyo del Partido Republicano, pero no le garantiza ganar en 2024.
Política y eleccionesEstados Unidos
La imputación ha dado a Trump el impulso que necesitaba
Fuente: Wikimedia

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

La decisión de la Corte Penal de Manhattan de imputar a Donald Trump ha resucitado sus aspiraciones presidenciales. El expresidente de Estados Unidos acudió ayer a la sede del tribunal para ser procesado por el presunto soborno con dinero de su campaña a la actriz porno Stormy Daniels antes de las elecciones presidenciales de 2016. La imagen del líder republicano entrando en los juzgados sentó un precedente en Estados Unidos: un tribunal imputaba a un expresidente estadounidense por primera vez en la historia.

Sin embargo, lejos de hundir su popularidad, el escándalo judicial le ha dado alas a Trump. El magnate ha encontrado en su imputación la excusa perfecta para alimentar el relato de la persecución y posicionarse como víctima del sistema. Al mismo tiempo, ha unido a un Partido Republicano que meses atrás dudaba de su figura por los últimos fiascos electorales. Pero este resurgir no significa que Trump vaya a volver a la Casa Blanca. Mientras consolida su dominio entre los republicanos, su reputación disminuye fuera.

Trump ya tiene el relato que necesitaba 

Donald Trump alcanzó la presidencia de Estados Unidos en 2016 como un outsider dispuesto a desafiar las estructuras de poder que dominaban el país. Desde entonces ha recurrido al concepto de deep state (‘Estado profundo’) para referirse a los medios, jueces y burócratas federales que según él conspiraron para boicotear su acción de gobierno y su reelección. El punto álgido de esas acusaciones llegó en las elecciones presidenciales de 2020, cuando Trump calificó de “fraude electoral” la victoria del demócrata Joe Biden. Pese a que el Tribunal Supremo —de mayoría conservadora— rechazó esas demandas, Trump siguió sin reconocer su derrota, alentando las protestas que terminaron con el asalto al Capitolio en enero de 2021.

La imputación de la Corte Penal de Manhattan le ha permitido recuperar ese relato. Trump está aprovechando las investigaciones judiciales que tiene en curso para mostrarse como un mártir del sistema, y su estrategia le está reportando ciertos éxitos. El 47% de los estadounidenses cree que las causas abiertas en su contra obedecen a motivaciones políticas, y un 20% no está seguro al respecto. Asimismo, el 40% de los ciudadanos todavía consideraba en noviembre que Biden no había ganado las elecciones de 2020 de forma legítima. El hecho de que casi la mitad del país piense que Trump está sufriendo una persecución política refleja la crisis de credibilidad que afecta al sistema democrático estadounidense. 

En este contexto, Trump es consciente de que puede obtener grandes réditos del caso de Stormy Daniels, más allá del resultado. Si sale absuelto, podrá venderlo como un triunfo de su inocencia frente a la persecución del corrupto deep state. Si es condenado, podría alimentar el relato conspiranoico de la “caza de brujas”, aumentando el riesgo de una escalada de violencia como la de 2021. Esto le daría a Trump un pretexto ideal para erosionar los contrapesos democráticos si regresa a la Casa Blanca en 2024, siguiendo el ejemplo de líderes autoritarios como Recep Tayyip Erdoğan en Turquía o Benjamín Netanyahu en Israel. 

Los republicanos, de las dudas internas al apoyo unánime

La imputación ha revitalizado la popularidad de Donald Trump dentro del Partido Republicano. En los últimos meses, su liderazgo interno estaba cuestionado después de que sus candidatos perdieran las principales contiendas electorales contra los demócratas en las midterms de noviembre. En su lugar, estaba emergiendo la figura de Ron DeSantis, reelegido como gobernador de Florida con casi veinte puntos de ventaja sobre su rival. Ese triunfo arrollador colocaba en las encuestas a DeSantis como la principal amenaza para Trump de cara a las primarias republicanas de 2024.

Sin embargo, el proceso judicial ha disparado el apoyo al magnate neoyorquino. En apenas dos semanas, la diferencia de apoyo con DeSantis ha aumentado de ocho a veintiséis puntos porcentuales dentro del electorado conservador. Las últimas encuestas reflejan que el 80% de los votantes republicanos considera que las investigaciones judiciales contra Trump son una “caza de brujas”. Asimismo, el 76% de ellos quiere verle de nuevo en la Casa Blanca. Por si esto fuera poco, el expresidente consiguió recaudar más de cuatro millones de dólares en donaciones durante las veinticuatro horas posteriores al anuncio de su imputación.

La imputación, además, ha evidenciado el dominio que Trump todavía ejerce sobre el aparato del partido. El expresidente cuenta con importantes apoyos dentro del Congreso. Sus afines presiden el Comité Judicial, el Comité de Supervisión y el Comité de Administración de la Cámara de Representantes, tres órganos desde los cuales están intentando boicotear las investigaciones contra él. Incluso sus principales contrincantes dentro del partido se han visto obligados a apoyarle, reforzando la idea de que es una figura perseguida. Si ese discurso se mantiene, será muy difícil para cualquiera presentar una candidatura alternativa a Trump; incluido para DeSantis, quien podría renunciar a sus aspiraciones presidenciales. 

Trump, una amenaza limitada para Biden

Quien ha evitado pronunciarse sobre la imputación de Donald Trump es Joe Biden. El presidente estadounidense sabe que pueden volver a enfrentarse en 2024. Desde la campaña en 2020, Biden ha elegido transmitir una imagen de serenidad frente al caos que representa Trump. Sin embargo, los escándalos judiciales del líder republicano no han despertado demasiado entusiasmo en la Casa Blanca. La imputación ha vuelto a colocar a Trump en el foco mediático. Su figura está monopolizando la parrilla informativa en una semana donde todo debía girar en torno a la visita de la presidenta de Taiwán a Estados Unidos. 

Biden teme que los escándalos de Trump impulsen a su adversario y eclipsen su agenda política estos meses, cuando el presidente pretende anunciar que se presenta a la reelección. También le preocupa que la campaña electoral se desarrolle en el marco preferido por el republicano, con la idea de la persecución judicial predominando sobre la política exterior o sus programas de reconstrucción económica. Ambos están casi empatados en impopularidad, con un 52,9% para Trump y un 51,9% para Biden. De hecho, seis de cada diez estadounidenses piensan que Biden ha logrado casi nada durante su mandato. Además, los precedentes demuestran que, en Estados Unidos, las acusaciones no suelen perjudicar las aspiraciones electorales de los candidatos.

Con todo, la amenaza que representa Trump para Biden es limitada. El expresidente ha demostrado que tiene un apoyo demasiado fuerte como para perder unas primarias republicanas, pero demasiado débil como para ganar unas elecciones presidenciales. Aunque cuenta con un núcleo de votantes fieles, Trump tiene muchos problemas para ensanchar esa base. Primero, porque su figura genera una gran polarización, lo que reduce su capacidad para atraer votantes demócratas e independientes. Y segundo, porque los electorados de cada partido cada vez son más homogéneos, lo que agrava las divisiones entre bloques. A esto se suma el rechazo que produce el magnate republicano en las filas demócratas, lo que contribuye a movilizar al votante de Biden. Por ello, aunque la nominación republicana esté cada vez más cerca, el camino de Trump hacia la Casa Blanca todavía es una quimera.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.