¿Qué es el Tratado sobre el espacio ultraterrestre?

Las leyes de la Tierra también rigen en el espacio exterior. En concreto, con el Tratado sobre el espacio ultraterrestre, mediante el cual la mayoría de los países acuerdan darle un uso pacífico
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¿Qué es el Tratado sobre el espacio ultraterrestre?
Fuente: Pxhere

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El Tratado sobre el espacio ultraterrestre es un acuerdo internacional que establece un marco jurídico para la gestión y uso del espacio exterior. Auspiciado por Naciones Unidas y ratificado en 1967, su nombre completo es “Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y uso del espacio ultraterrestre, incluidos la Luna y otros cuerpos celestes”. Cuenta con 115 Estados parte y otros veintidós firmantes, y busca darle un uso pacífico en beneficio de la humanidad.

Este acuerdo se firmó en el contexto de la Guerra Fría. Estados Unidos y la Unión Soviética competían por la supremacía geopolítica, tecnológica y espacial, esta última marcada por hitos como el lanzamiento del Sputnik y las misiones Apolo. Sin embargo, también preocupaba la militarización del espacio exterior. En ese clima, la necesidad de firmar el Tratado sobre el espacio ultraterrestre surgió de la creciente importancia estratégica y científica del espacio, y de la urgencia de evitar otra esfera de conflicto armado.

Un acuerdo para un espacio sin fronteras

El Tratado sobre el espacio ultraterrestre se resume en cuatro aspectos fundamentales. Primero, destaca que el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, deberá usarse con fines pacíficos, quedando prohibido instalar bases y realizar maniobras militares, así como emplazar armas de destrucción masiva. En segundo lugar, el tratado establece que el espacio ultraterrestre es patrimonio de la humanidad, señalando que los Estados no pueden apropiárselo reclamando su soberanía o mediante otro medio.

El tercer punto principal es que la exploración y uso del espacio ultraterrestre deberán llevarse a cabo en interés de mantener la paz y la seguridad internacional y promover el progreso y el desarrollo de todos los países. Esto incluye la obligación de evitar la contaminación perjudicial y la alteración de los entornos espaciales y celestes. Por último, el tratado se compromete a «fomentar la cooperación internacional en la investigación científica» en el espacio ultraterrestre.

El primer tratado sobre el espacio ultraterrestre

El Tratado sobre el espacio ultraterrestre ha sido el pilar de la regulación internacional en las actividades espaciales. Siguiendo su espíritu, en los años siguientes se firmaron otros para complementarlo. El primero fue el Acuerdo sobre el rescate de astronautas, adoptado en 1968. Este acuerdo subraya la necesidad de “dar asistencia a los astronautas” en caso de accidente, emergencia o aterrizaje fuera de su territorio nacional. Obliga a las partes contratantes a notificar a otros Gobiernos o al secretario general de las Naciones Unidas sobre cualquier astronauta en peligro, y a hacer todo lo posible para rescatarlos.

Firmado en 1972, el Convenio sobre la responsabilidad internacional por daños causados por objetos espaciales establece un marco legal para este rubro, ya sea en la Tierra, en el aire o en el espacio exterior. Este convenio establece que el lanzador de un objeto espacial es responsable de los daños causados y debe indemnizar a las partes afectadas. Por su parte, el Convenio sobre la inscripción de objetos lanzados al espacio ultraterrestre, adoptada en 1975, tiene como fin mantener un registro universal de objetos lanzados al espacio exterior en la Oficina de Naciones Unidas para los Asuntos del Espacio Exterior.

Finalmente, aunque no ha sido tan ampliamente ratificado como los anteriores, el tratado sobre los cuerpos celestes o Tratado de la Luna, formalizado en 1979, intenta extender los principios del Tratado sobre el espacio ultraterrestre a este satélite y otros cuerpos celestes. Este tratado aboga por su uso pacífico, prohibiendo su explotación para fines militares y estableciendo un régimen para la explotación y uso de sus recursos naturales de manera que beneficie a toda la humanidad.

Desafíos: armas, privatización y basura espacial

Un desafío para el Tratado sobre el espacio ultraterrestre es la creciente privatización de las actividades espaciales. Mientras que originalmente la exploración espacial era dominio de agencias gubernamentales, como la NASA o Roscosmos, hoy en día empresas como SpaceX y Blue Origin están emergiendo como actores clave. Esto plantea dudas sobre cómo se aplican las normas de no apropiación y el uso en beneficio de la humanidad a entidades privadas, como SpaceX con su iniciativa de colonizar Marte.

Otro desafío es la contaminación espacial. A medida que hay más satélites y desechos en el espacio ultraterrestre, aumenta el riesgo de colisiones y la generación de más escombros. Estos incidentes no sólo amenazan las misiones espaciales actuales y futuras, sino que también pueden resultar en daños a la Tierra. Por último, pese a la amplitud del Tratado sobre el espacio ultraterrestre, aún falta una estructura de gobernanza para la explotación de recursos espaciales. También persisten los riesgos militares, desde el uso militar de satélites civiles hasta el desarrollo de armas, como la reciente arma nuclear espacial rusa.

Este artículo fue redactado con ayuda de Jasper, un asistente de redacción de inteligencia artificial. Después fue revisado y corregido por un editor de EOM.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.