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Los scouts, historia de un movimiento sin fronteras

Los scouts, historia de un movimiento sin fronteras
Líderes de los Boy Scout de América en 1937. Fuente: Wikimedia.

Más de cuarenta millones de personas en el mundo forman hoy parte del movimiento scout. Desde 1907, los scouts han ido expandiéndose hasta llegar a alrededor de 160 países promoviendo la educación en valores y la implicación social de los jóvenes a nivel internacional. Sin embargo, este movimiento no está exento de controversias, como sus vínculos con el imperialismo británico o su postura frente el colectivo LGBT.

Desde la fundación del movimiento en 1907, más de quinientos millones de personas en todo el mundo han sido scouts. Lo que comenzó con un pequeño campamento de jóvenes en el Reino Unido se extiende hoy a aproximadamente 160 países del mundo, con siete millones de adultos voluntarios que coordinan actividades para más de cuarenta millones de niños y jóvenes a nivel mundial.

El movimiento scout pretende servir como educación informal para los jóvenes: crear “buenos ciudadanos” mediante actividades lúdicas, el contacto con la naturaleza y el servicio a la comunidad. Inicialmente, sus objetivos eran combatir la delincuencia y la desigualdad social a través de un método inspirado en la exploración militar. Es de ahí de donde viene su nombre, derivado del inglés scouting, ‘explorar o rastrear el terreno’, y traducido al español como “escultismo”.

La rápida expansión internacional del escultismo dio lugar a una gran diversificación dentro del movimiento, con distintos enfoques culturales y religiosos. Como las organizaciones son libres para interpretar e implementar los métodos del  movimiento, esta diversidad también ha generado malentendidos y controversias. A pesar de que los scouts se autodefinen como un movimiento voluntario, apolítico y abierto a todas las personas sin distinción de raza, nacionalidad, religión o clase social, hay países donde la inclusión de colectivos como el LGBT, las disputas religiosas o la división entre hombres y mujeres siguen siendo objeto de discusión.

La creación del movimiento scout 

Los orígenes del movimiento scout se encuentran en las experiencias coloniales que tuvo su fundador, el militar británico Robert Baden-Powell, durante la segunda guerra de los Bóers en Sudáfrica (1899-1902). Baden-Powell dirigió la defensa británica en el sitio de Mafeking contra los afrikaners, que terminó en una victoria decisiva para los británicos. Una de las cuestiones que contribuyó a su triunfo fue la organización de un cuerpo especial de voluntarios jóvenes, de entre diez y dieciséis años, que desempeñaron funciones de espionaje, rastreo y mensajería. De esta forma, los jóvenes, llamados “cadetes de Mafeking”, liberaron de carga y brindaron apoyo a las tropas británicas en la defensa contra los bóers. 

Los Cadetes de Mafeking inspiraron la creación del movimiento scout. Fuente: Wikimedia

El papel jugado por estos jóvenes exploradores en el sitio de Mafeking inspiró a Baden-Powell a reflexionar sobre el papel de la educación informal en el desarrollo físico, personal y espiritual, así como sobre su impacto a nivel social y político. Si bien escribió su primer libro, Ayudas para el escultismo con fines militares, Baden-Powell determinó que no era preciso participar en una guerra para ser un scout útil. Así, se inspiró en la disciplina militar para crear el método scout con el objetivo de reducir la delincuencia y la desigualdad social que atacaban a la sociedad británica de la época

De esta forma, Baden-Powell reunió a una veintena de jóvenes de entre doce y diecisiete años para que participaran en un campamento en la isla de Brownsea, al sur de Gran Bretaña, en el verano de 1907. El grupo se organizó en cuatro patrullas — Lobos, Toros, Cuervos y Chorlitos—, dando lugar al sistema que utilizan las agrupaciones scout hasta la actualidad. Baden-Powell mezcló en cada patrulla a jóvenes de distintas edades y clases sociales, y designó a los mayores como líderes de patrulla para incentivar el liderazgo y  el trabajo de equipo. 

Tras el éxito del campamento de Brownsea, en 1908 Baden-Powell publicó Escultismo para muchachos, el manual fundacional del movimiento scout, en el que establece sus directrices fundamentales y llama a los jóvenes a practicar la responsabilidad, la obediencia y la solidaridad. El libro tuvo una gran acogida: para 1909 se había traducido a cinco idiomas, y desde entonces ha sido traducido a más de 35. En 1910, los scouts ya tenían cerca de 130.000 miembros en el Reino Unido y sus colonias, y cerca de 150.000 miembros en otros países.

Robert Baden-Powell, fundador del movimiento, con el característico uniforme y haciendo el saludo scout. Fuente: Wikimedia

Para ampliar: Escultismo para muchachos, Robert Baden-Powell, 1908

La internacionalización del movimiento   

El escultismo no tardó en expandirse al resto del mundo. A partir de 1909 se sumaron al movimiento países de distintos continentes —como Sudáfrica, Chile, Argentina, Brasil o España, entre otros—, y en 1910 se fundó la Organización Mundial del Movimiento Scout (OMMS). Ese mismo año, Baden-Powell renunció al Ejército para dedicarse por completo al escultismo, y visitó Estados Unidos y Canadá, donde habían empezado a organizarse agrupaciones de forma independiente. 

Si bien originalmente el movimiento estaba destinado solo a hombres, en 1910 Baden-Powell también comenzó —junto a su hermana, Agnes Baden-Powell, y su esposa, lady Olave Baden-Powell— el programa de guías scout para mujeres, o guidismo, fundando la Asociación Mundial de Guías Scouts (AMGS) en 1928. Actualmente hay asociaciones de guías en 150 países y, si bien la OMMS y la AMGS son instituciones separadas, en muchos países las dos ramas se han unificado dando lugar a asociaciones mixtas. 

Para ampliar: Scouting Frontiers : Youth and the Scout Movement’s First Century, Nelson R. Block y Tammy M. Proctor, 2009

Tras la Primera Guerra Mundial, en 1920, se celebró en Inglaterra el primer Jamboree —palabra de origen zulú que significa “reunión”, y que Baden-Powell adoptó para referirse a las reuniones de distintos grupos de scouts—, al que asistieron cerca de 8,000 scouts de veintiún países. A partir de entonces, cada cuatro años se celebra en distintas partes del mundo un Jamboree en el que se reúnen los miembros de las asociaciones de los distintos países afiliadas a la OMMS o la AMGS, que han ido aumentando con el paso del tiempo. 

Durante el siglo XX, el escultismo fue prohibido en algunos países con regímenes autoritarios, como la Alemania nazi, la Italia fascista, la España de Franco o la URSS, entre otros. Allí fue reemplazado por organizaciones de juventudes políticas como las Juventudes Hitlerianas, los Balillas, el Frente de Juventudes y la Organización de Pioneros Vladímir Lenin, respectivamente. Sin embargo, algunas agrupaciones scout continuaron funcionando de manera clandestina hasta que volvieron a legalizarse, lo que ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial en Alemania e Italia, en España en 1977, tras el fin de la dictadura, y en la URSS con su disolución en 1991, tras la que el escultismo se extendió por todas las repúblicas exsoviéticas. Otro ejemplo es la Cuba castrista, que abolió el escultismo en 1960, reemplazándolo por la Organización de Pioneros José Martí. Cuba es hoy uno de los pocos países, junto a Andorra, China, Corea del Norte y Laos, que no tienen una asociación scout. 

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La flor de lis es uno de los símbolos que representan los valores tradicionales del movimiento scout. Fuente: Grupo scout Zacatecas

Desde los sesenta, los scouts se han centrado en promover el desarrollo, involucrándose como voluntarios en áreas como la salud infantil, la alfabetización, la integración de la diversidad funcional o incluso la promoción de la paz. Tanto la OMMS como la AMGS tienen status consultivo en el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas, y se han comprometido a orientar sus actividades hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030

El método scout: “¡Siempre Listos!”

El método scout está basado en el aprendizaje a través de la acción y las actividades lúdicas. Si bien Baden-Powell se inspiró en sus experiencias en la guerra, en Brownsea prestó menos atención a las cuestiones bélicas y se concentró en los aspectos relacionados con la exploración de la naturaleza y la supervivencia. El escultismo adoptó el lema “Siempre Listos”, que indica que un scout debe estar preparado en todo momento para actuar y prestar ayuda a los demás.

En Escultismo para muchachos, Baden-Powell propuso una serie de valores morales y un código de honor, que dio lugar a lo que hoy se conoce como la “Ley Scout”, diez artículos que contienen los principios bajo los que se rige el movimiento. Los jóvenes se comprometen a seguir esta ley a través de la “Promesa Scout”, con la que reafirman su compromiso con el escultismo como estilo de vida. La Promesa varía entre los distintos grupos: mientras en algunos los miembros la realizan en su primer campamento, en otros cada persona decide cuándo comprometerse, lo que durar tomar años.

Para ampliar: Ley scout, Federación de Scouts-Exploradores de España

En el saludo scout, los tres dedos levantados simbolizan los tres principios del movimiento y el pulgar sobre el meñique representa la protección del más grande hacia el más pequeño. Fuente: Public domain vectors

Además de la Ley y la Promesa, los tres principios originales del escultismo son los de Dios, patria y hogar. Sin embargo, la diversidad religiosa y cultural del movimiento ha dado lugar a múltiples formas de interpretarlos. En sus inicios, Baden-Powell definió el cristianismo como un elemento del escultismo, pero su expansión dio paso a que el resto de religiones se incorporaran rápidamente. Aún así, Baden-Powell sostuvo que la espiritualidad y la creencia en un Dios eran claves en la vida de un scout, por lo que la religión era un factor fundamental dentro del escultismo, pese a que este no sea un movimiento expresamente religioso. Por este motivo, en la actualidad algunas asociaciones nacionales han reemplazado la religión por principios o creencias más amplios, pero otras todavía prohíben el ingreso a ateos y agnósticos, como es el caso, entre otros, de los Boy Scouts of America en Estados Unidos.

Ser scout en la actualidad

Cada grupo scout es diferente y sus actividades varían según el país y la línea a la que pertenezcan: si son religiosos o aconfesionales, por ejemplo. Cada persona es libre de unirse al grupo scout que prefiera. Por lo general, los grupos hacen actividades semanales, como juegos, caminatas, voluntariado, reuniones con otros grupos, etcétera, a las que se suman las acampadas o campamentos, que pueden durar desde un fin de semana hasta una o dos semanas, o incluso más. 

La organización de los scouts y las guías se basa en el sistema original de patrullas: pequeños grupos compuestos por jóvenes de entre doce y diecisiete años. También se han incorporado al movimiento secciones para jóvenes más mayores —los Pioneros, o Róvers— y para niños menores —los Lobatos y Castores—. Cada sección tiene unos objetivos educativos en función de la etapa de los que la integran: para los más pequeños el enfoque es el de valores como la empatía y la solidaridad. Las medianas prestan más atención a la exploración y el liderazgo, y las mayores, por último, se centran en la responsabilidad y el servicio a la comunidad. 

Cada sección suele estar dirigida por adultos voluntarios —llamados jefes, guías o scouters— que se encargan de la logística y de organizar las actividades. Los voluntarios pueden ser personas que llevan tiempo en el movimiento y que, habiendo  terminado su etapa como jóvenes, pasen a coordinar a los menores, aunque también hay quien se integra en el movimiento ya de adulto. Las regulaciones a este respecto varían en cada país y asociación, pero se espera que los monitores estén formados en primeros auxilios, manipulación de alimentos o prevención de riesgos, entre otras materias, para garantizar la seguridad de los más jóvenes. 

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El método scout varía entre las distintas ramas, países, religiones y culturas, pero mantiene ciertos aspectos esenciales, como los presentes en la Ley y la Promesa Scout. Fuente: Federación de Scouts-Exploradores de España

La financiación del escultismo varía en cada país. En algunos casos, las asociaciones nacionales pueden colaborar con ONG o con los Gobiernos de sus países, por lo que parte de su financiación puede proceder de subvenciones públicas. En el caso de la Federación de Exploradores de España, por ejemplo, casi un 50% de la financiación proviene de organismos públicos relacionados con las áreas de desarrollo que coinciden con las del escultismo, como el Instituto de la Juventud o el Instituto de la Mujer. El otro 50% de financiación es propia, y proviene de una cuota anual asociativa que se cobra a los miembros para cubrir los gastos ligados a la asociación y las actividades de los grupos, así como de otras fuentes de recaudación, como la venta de uniformes.

Una organización diversa

La expansión del movimiento scout ha dado lugar a una diversidad de enfoques en torno a lo que significa ser scout, a cómo debe organizarse el movimiento y a quiénes pueden formar parte del mismo. En países como Francia o España, por ejemplo, hay distintas asociaciones confederadas a nivel nacional. En España existe la Federación de Escultismo de España, en la que se encuentran el Movimiento de Scouts Católicos (MSC), la Asociación de Scouts y Exploradores de España (ASDE) —que es aconfesional— y la Federación Catalana de Escultismo y Guidismo. Todas estas asociaciones son mixtas y están afiliadas a la OMMS.

Por el otro lado, en Estados Unidos la Asociación de Boy Scouts (BSA, por sus siglas en inglés) y la Asociación de Girl Scouts (GSA) son las organizaciones predominantes en todo el país, y son independientes la una de la otra. Si bien históricamente han sido asociaciones amigas, en los últimos años la BSA inició un proceso, oficializado en 2019, para incluir a niñas en la asociación, lo que generó un conflicto con la GSA, que les demandó acusándoles de abrirse a las niñas solo para compensar las caídas en el número de inscritos. Ambas organizaciones han sufrido una caída de inscripciones en los últimos años debido tanto a cambios sociales como a controversias como la oleada de denuncias por abuso sexual contra la BSA a lo largo del país. Gracias a esto último, y pese a la incorporación de mujeres en la organización, la caída en la popularidad de la BSA llevó a que, a principios de 2020, esta se declarara en bancarrota.

Asimismo, si bien la OMMS señala que todas las organizaciones scout nacionales deben operar dentro del contexto legal de su país, cada país es distinto y las políticas de las organizaciones scout varían no sólo en función del marco legal, sino también de los valores sociales y la tradición de cada país. Mientras en España, por ejemplo, ASDE promueve la inclusión del colectivo LGBT, en Estados Unidos la BSA es más conservadora: hasta 2014 no permitió el ingreso de jóvenes homosexuales, y hasta 2017 no permitió a personas transgénero

Scouts españoles manifestándose en el Orgullo Mundial de 2017 en Madrid. Fuente: Wikimedia

Una de las principales críticas que ha recibido el movimiento scout es la de la promoción de valores vinculados al Imperio colonial británico —como el militarismo, el imperialismo o el nacionalismo— y las condiciones históricas bajo las cuales el movimiento se extendió a las distintas regiones, sobre todo en África y Asia. Durante la primera mitad del siglo XX, el Imperio británico se sirvió de los valores del escultismo para educar a los jóvenes de las colonias en la lealtad al régimen colonial, aunque en colonias británicas como India, Kenia o Sudáfrica estos valores fueron reinterpretados por los jóvenes e incluso alimentaron el nacionalismo anticolonialista.  

Para ampliar: “Race, resistance and the Boy Scout movement in the British Colonial Africa”, Timothy H. Parsons, 2004.

 Con ya más de un siglo de antigüedad, el escultismo ha contribuido de manera significativa en la socialización y desarrollo de millones de jóvenes y niños a nivel mundial y se ha posicionado como un actor relevante en la esfera internacional, promoviendo el desarrollo en múltiples países. No obstante, la organización presenta nuevos desafíos de cara a este nuevo siglo, empezando por compatibilizar sus principios fundacionales con su nueva multiculturalidad. Por el otro lado, sus polémicas con el colectivo LGBT y las acusaciones a Baden-Powell de simpatizar con el fascismo y el nazismo —que llevaron a que su estatua fuera retirada de la ciudad de Poole, en el Reino Unido, en el contexto de las manifestaciones antirracistas de mayo y junio de 2020— apuntan a la necesidad de que la organización se transforme y adapte a las sociedades plurales de la actualidad.

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