¿Quiénes eran los shogún en Japón?

La serie ‘Shōgun’ adapta una novela histórica sobre el ascenso del shogunato Tokugawa en Japón visto desde un marinero inglés. Se trata de los líderes militares que gobernaron durante siglos
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¿Quiénes eran los shogún en Japón?
Imagen promocional de la serie 'Shogun'. Fuente: Disney+

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Los “shogún” o “sogún” eran los líderes del gobierno militar que dominó Japón desde finales del siglo XII hasta la Restauración Meiji de 1868. La palabra traduce ‘comandante del ejército’, pero la figura se consolidó en referencia al gobernante de facto del territorio. Dependiendo de qué clan gobernase en cada época, el shogunato se denominaba y organizaba de formas diferentes. Hubo tres shogunatos: el Kamakura (1192-1333), el Ashikaga (1336-1573) y el Tokugawa (1603-1868). Este último unificó y centralizó Japón y estableció un sistema de clases sociales. También aplicó el sakoku, el aislamiento japonés del resto del mundo, expulsó a los extranjeros y cristianos, y prohibió la salida de nacionales.

De guerreros a gobernantes

La figura del shogún evolucionó en la historia japonesa desde un cargo simbólico al más poderoso del imperio. Primero fue un cargo temporal concedido por el emperador: “shogún” era la abreviación de seii taishōgun (‘gran general apaciguador de los bárbaros’), término que designaba al general encargado del ejército que combatía a los emishi, los habitantes del noreste de la principal isla japonesa. Sin embargo, las luchas entre clanes cambiaron el paradigma político.

Dos clanes rivales, los Minamoto y los Taira, entraron en conflicto tres veces entre 1156 y 1185 por la sucesión imperial. Los Taira salieron victoriosos en los dos primeros enfrentamientos, e incluso su líder Taira no Kiyomori fue nombrado gran ministro y pasó a gobernar Japón de facto. No obstante, en las guerras del tercer conflicto vencieron los Minamoto, cuyo líder, Minamoto no Yoritomo, se autoproclamó shogún. Así, el cargo pasó a ser permanente y hereditario y a representar al gobernante japonés.

En la época de los tres shogunatos, el emperador poseía el poder legítimo del Gobierno, pero en la práctica era relegado al liderazgo religioso. Era obligado a delegar el poder político al shogún, que tenía así el poder político, judicial y militar. Este último se plasmaba liderando a los samurái: guerreros que conformaban la élite militar que gobernó durante siglos. En total hubo 39 shogunes en casi setecientos años.

Tokugawa: los últimos shogunes

El shogunato Tokugawa, el último de los tres, fue establecido por Tokugawa Ieyasu. Nombrado shogún por el emperador en 1603, centró su política en varios pilares. El primero fue la unificación de Japón tras la guerra anterior. Para ello, desposeyó de sus tierras a los clanes enemigos y formalizó una alianza con los clanes vasallos, creando un sistema de feudalismo centralizado y estableciendo a los daimio o señores feudales para administrar los distintos territorios. Asimismo, estableció un sistema de clases sociales.

Otro pilar fue el sakoku, el aislacionismo japonés del resto del mundo que buscaba evitar la injerencia occidental. El shogunato expulsó y prohibió la entrada de extranjeros, en especial comerciantes y cristianos, y prohibió la salida de nacionales. Fue un aislamiento casi absoluto, ya que permitía un nivel de comercio restringido a permisos oficiales y a que fuera con comerciantes neerlandeses.

Durante los primeros años del shogunato Tokugawa la economía japonesa mejoró. Sin embargo, la creciente autonomía de los daimio y de los samurái tensó sus relaciones con el shogunato, situación que empeoró tras las crisis económicas causadas por malas cosechas. Por otro lado, tras varios siglos de aislamiento y de intentos occidentales de entrar en Japón, Estados Unidos forzó en 1853 al shogunato a la apertura comercial presentando una flota de guerra en las costas de Edo.

Los opositores consideraron todo ello como pruebas de la debilidad del shogunato y de la necesidad de devolver el poder al emperador, iniciando la caída del shogunato Tokugawa. La creciente crisis económica por los tratados con Estados Unidos impulsó un movimiento ultranacionalista a favor del emperador. El shogunato fue perdiendo el control de los territorios por las revueltas, hasta que el emperador promulgó en 1863 un edicto de expulsión de los bárbaros, rompiendo la norma de no intervenir en política. Tras varias rebeliones, el shogún entregó el poder al emperador en 1867. Comenzaba así la Restauración Meiji, manifestada con el traslado de la corte imperial en 1868 de Kioto a Edo, renombrada como Tokio.

La Restauración Meiji (1868-1912) supuso el fin del aislacionismo japonés y dio comienzo al proceso de modernización del país. Durante este periodo se llevaron a cabo restauraciones sociales, políticas, militares y económicas que han acabado sentando las bases del Japón contemporáneo. Entre ellas, la construcción de una larga red ferroviaria o la apertura al comercio internacional.

Natalia Ochoa

Toledo, 2000. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la geopolítica, la economía, los movimientos sociales y la cultura.