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Nicholas Winton fue un corredor de bolsa y filántropo británico que organizó una operación de rescate entre 1938 y 1939 para evitar que 669 niños de Checoslovaquia, la mayoría judíos, fueran capturados por los nazis. La operación, parte de la iniciativa Kindertransport, consistió en llevarlos hasta el Reino Unido para que fueran acogidos por familias. La historia se hizo pública cuarenta años después, cuando Grete, la esposa de Winton, encontró un álbum de recortes que documentaba la operación.
De corredor de bolsa a voluntario
Nacido en 1909 en Londres, Nicholas Winton fue hijo del banquero de origen alemán Rudolf Wertheim y de Barbara Wertheimer. La pareja se había convertido al cristianismo y cambiado su apellido para integrarse en la sociedad británica. Pese a su ascendencia judía, Nicholas fue criado en el cristianismo. Se educó en el Reino Unido y después trabajó en bancos de Alemania y Francia, hasta que regresó para trabajar en la Bolsa de Londres.
Mientras crecía la tensión en Europa debido al ascenso de Alemania en los años treinta, Winton se hizo consciente de la amenaza que el nazismo representaba para los judíos. A finales de 1938, mientras planeaba sus vacaciones, recibió un llamado de las activistas Marie Schmolka y Doreen Warriner, del Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, y de su amigo Martin Blake. Lo invitaban a ser voluntario de la organización, asistiendo a refugiados que huían de la ocupación nazi.
Los niños de Nicholas Winton
Viendo la situación de los niños, Winton decidió organizar evacuaciones de emergencia junto con otros voluntarios. La operación consistiría en transportarlos en tren a través de Europa hasta llegar al Reino Unido. Para ello consiguieron que el Ministerio del Interior británico les diera permiso de entrada a los niños y que las autoridades ferroviarias y los Gobiernos de varios países aseguraran un paso seguro.
Winton y compañía reunieron los permisos de salida y los visados de tránsito, además de asegurar el financiamiento requerido para cada niño. La logística implicó identificar a los más vulnerables y convencer a las familias de la urgencia de su partida pese a no poder acompañarlos. Organizaron el viaje y la recepción en el Reino Unido hasta que pudieran reunirse con sus parientes o se resolviera la situación en Europa, pero muchos de los padres morirían en el campo de concentración de Auschwitz.
Finalmente, lograron organizar ocho viajes que salvaron a 669 niñas y niños de caer bajo el régimen nazi. Los trenes llegaban a la estación de Liverpool Street, en Londres, donde los menores eran recibidos por sus familias adoptivas o llevados a albergues temporales, gracias a las gestiones de la madre de Winton. Sin embargo, el último tren no llegó a partir debido a la invasión nazi de Polonia el 1 de septiembre de 1939, que dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial.
Reconocimiento internacional
El rescate permaneció en la sombra hasta 1988, cuando Grete, la esposa de Winton, tropezó con un álbum de recortes en el ático de su casa. Este álbum contenía listas detalladas de los niños salvados, cartas de sus padres y otros documentos relacionados con la operación. Grete decidió hacer pública la historia y para ello acudió a la historiadora Elisabeth Maxwell, especializada en el Holocausto, para investigarla. Su marido, el magnate de la comunicación de origen checoslovaco Robert Maxwell, la publicó en el Sunday Mirror.
Ese mismo año la historia salió a la luz en el programa de televisión That’s Life!, de la BBC. Durante la emisión, Winton fue sorprendido al encontrarse junto a una mujer a la que había salvado. Acto seguido, la presentadora pidió al público que se levantaran aquellos que le debían su vida, y lo hicieron una veintena de personas que estaban junto con sus familias. La historia capturó la atención internacional y marcó el inicio del reconocimiento internacional hacia Winton y su legado.
Nicholas Winton fue nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico en 1993 y, en 2003, condecorado por la reina Isabel II con el título de sir. La República Checa también le otorgó el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Masaryk, entre otras condecoraciones. Incluso hubo una recogida de firmas para que le otorgaran el Nobel de la Paz. En 2009 se inauguró una estatua suya en la estación de tren de Praga, y en 2010 el Gobierno británico le concedió la medalla de Héroe del Holocausto. Winton finalmente murió en 2015, a los 106 años. Su historia se ha plasmado en distintos largometrajes, el más reciente Los niños de Winton, con Anthony Hopkins, Johnny Flynn y Helena Bonham Carter.
Este artículo fue redactado con ayuda de Jasper, un asistente de redacción de inteligencia artificial. Después fue revisado y corregido por un editor de EOM.



