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¿Qué son los swing states, los estados “bisagra” de Estados Unidos?

¿Qué son los swing states, los estados “bisagra” de Estados Unidos?
Fuente: Shutterstock, NTB scanpix.

En las elecciones de EE. UU., los swing states, o estados “bisagra” son aquellos donde ninguno de los partidos puede asegurarse una victoria clara, por lo que son decisivos para el resultado final.

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Los swing states de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, conocidos en español como estados “bisagra” o pendulares, son estados muy disputados. Allí las encuestas electorales no dan una ventaja clara a ningún partido. Además, históricamente estos estados han ido oscilando entre el voto demócrata y republicano. Por ello, en inglés también son conocidos como battleground states (‘estados campo de batalla’), ya que son decisivos para ganar las elecciones a nivel nacional.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos se rigen por un sistema indirecto. Los ciudadanos no votan a sus candidatos preferidos, sino a unos compromisarios que después elegirán al presidente y al vicepresidente y que componen el llamado Colegio Electoral. Cada estado tiene asignados un número de compromisarios en función de su población, sumando un total de 538. Para ganar es necesario contar con la mayoría de al menos 270 compromisarios. Normalmente todos los compromisarios de un estado apoyan al candidato que haya conseguido la mayoría de votos en ese estado, por pequeña que sea su victoria. Hay dos excepciones a este sistema: Maine y Nebraska, donde los apoyos de los compromisarios se reparten de forma proporcional al voto popular, en lugar de otorgarse en bloque al candidato ganador.

Por esta razón, es mucho más importante ganar en muchos estados aunque sea por poco que ganar en votos totales. Este sistema permite que un candidato llegue a la presidencia con la mayoría de compromisarios pero sin la mayoría de votos. Fue lo que pasó en las elecciones de 2016, en las que Hillary Clinton recibió tres millones de votos más que Donald Trump, pero este consiguió 304 compromisarios frente a los 227 de ella. Trump ganó muchos de esos compromisarios superando a Clinton en varios de los estados bisagra por solo cientos o decenas de miles de votos, incluidos Florida, Míchigan, Ohio y Pensilvania.

En contraste con los estados bisagra, aquellos donde los resultados son muy previsibles a favor de un partido son llamados safe states (‘estados seguros’). California es considerado un estado seguro para los demócratas, que han conseguido sus 55 electores en todas las elecciones desde 1992, y Nebraska para los republicanos, que han ganado allí todas las elecciones desde 1968. Por el contrario, en las últimas décadas los swing states han dado victorias ajustadas a ambos partidos. Algunos de los estados que pueden ser considerados bisagra son: Arizona, Colorado, Florida, Georgia, Iowa, Míchigan, Nevada, Nuevo Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania, Virginia y Wisconsin. Además, su tamaño hace a algunos de ellos muy decisivos: Florida tiene veintinueve compromisarios, Pensilvania veinte y Ohio dieciocho. 

La tendencia electoral de cada estado ayuda a definir cuáles son seguros para cada partido y cuáles están disputados. 

No obstante, los swing states pueden ir cambiando en cada elección. Puede incluso que un estado considerado seguro para un partido empiece a estar disputado. Es el caso de Texas, un feudo republicano en el que las encuestas auguran un resultado ajustado en las elecciones de 2020. Pero el ejemplo paradigmático de swing state es Ohio: en las doce elecciones desde 1972 ha votado siempre por el candidato que acabó ganando, siete por el candidato republicano y cinco por el demócrata. Con Florida ocurre algo parecido: ningún candidato ha conseguido ser presidente sin ganar en este estado en las últimas doce elecciones, con la excepción de las de 1992.

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