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El mercado de carbono o mercado de emisiones es un mecanismo a través del cual los Estados y empresas pueden vender o comprar derechos a emitir CO₂. Se creó con el Protocolo de Kioto de 1997 y su objetivo es reducir la emisión de gases de efecto invernadero subiendo los costes para las industrias por contaminar. La compraventa de derechos a emitir CO₂ tiene beneficios. Entre estos están los incentivos monetarios para reducir las emisiones, el impulso de las energías renovables y la innovación, la flexibilidad de las empresas para planificar su acción climática, o la recaudación destinada a la transición energética.
Compraventa de emisiones para la lucha climática
La lucha contra el cambio climático tomó una escala global con la adopción de la Convención Macro de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático en 1992. Su objetivo era prevenir que las emisiones de gases de efecto invernadero no afectasen de forma permanente al planeta. Con 198 partes, es el principal instrumento internacional de lucha contra el cambio climático.
En la Convención Macro se creó la Conferencia de las Partes (COP), donde se reúnen los Estados parte una vez al año. De estas reuniones han salido acuerdos clave para luchar contra el cambio climático. El Protocolo de Kioto para reducir las emisiones se adoptó en la COP3 de 1997, y el Acuerdo de París se adoptó en la COP21 de 2015. Este tratado estableció límites a las emisiones y un aumento máximo de la temperatura media global de 2 ºC. Lo establecido en el Protocolo de Kioto estaba vigente hasta finales de 2020, pero en la conferencia de Glasgow de 2021 se acordó prorrogar hasta 2025 la transición al nuevo régimen creado en el Acuerdo de París.
El Protocolo de Kioto creó tres mecanismos de mercado para el intercambio de derechos a emitir. El más conocido es el sistema de comercio de emisiones, o mercado de carbono regulado. Se denomina “regulado” porque no es voluntario y el límite máximo de emisión se establece a partir de una política o requisito normativo. Los derechos de emisión, denominados “unidades de cantidad asignadas”, son generados por los países miembros y se distribuyen entre los sectores cubiertos. Estos sectores participan en el mercado, pudiendo comprar o vender las unidades de cantidad asignadas. Actualmente hay 34 mercados de carbono regulados. El mayor por valor de mercado y recaudación es el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea, y el mayor en volumen de emisiones es el Comercio de Emisiones de China.
Los otros dos mecanismos son voluntarios. Se trata del Mecanismo de Desarrollo Limpio y del Mecanismo de Aplicación Conjunta, en los que participan Estados y entidades privadas. Ambos se basan en proyectos y el límite depende de la emisión prevista si estos no se realizasen. En paralelo, también existe el mercado voluntario de carbono, en el que Gobiernos, empresas y particulares pueden compensar su emisión de carbono mediante la compraventa de créditos de carbono. Estos créditos representan una tonelada equivalente de CO₂ ya existente que se ha absorbido o cuya emisión se ha evitado. Son transferibles, el precio depende del proyecto y su validez está certificada por Gobiernos y entidades privadas.
Los vacíos del mercado de carbono
Con todo, en la comunidad internacional han surgido críticas a los mercados de carbono. Entre ellas, que las empresas trasladen los sobrecostes de la emisión de gases de efecto invernadero a los consumidores, la dificultad de recoger los datos o la doble contabilización de las unidades. Otra crítica es que no contribuye a reducir las emisiones de los países más contaminantes. Por otra parte, las economías desarrolladas han usado vías como el Mecanismo de Desarrollo Limpio para cumplir los objetivos sin reducir sus emisiones.
Pese a los avances, los esfuerzos internacionales contra el cambio climático se han visto limitados por los países más contaminantes, entre ellos China, Estados Unidos e India. Por ejemplo, Estados Unidos no ha ratificado el Protocolo de Kioto. Asimismo, Rusia, Estados Unidos y Canadá no respaldaron la Enmienda de Doha que prorrogó los compromisos del Protocolo de Kioto para el periodo 2013-2020. Este 30 de noviembre comenzará la COP28 en Emiratos Árabes Unidos, que intentará intensificar los esfuerzos por controlar los efectos del cambio climático, por ahora insuficientes.