¿Qué es el ISIS-K, el grupo que perpetró el ataque en Moscú?

El ISIS-K se ha reivindicado el ataque del pasado 22 de marzo que dejó al menos 133 muertos en una sala de conciertos en Rusia. Es una filial de Dáesh protagonista de decenas de atentados en Afganistán. En los últimos años se ha vuelto una amenaza internacional cada vez mayor
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¿Qué es el ISIS-K, el grupo que perpetró el ataque en Moscú?
Logo del ISIS-K. Fuente: Wikimedia Commons

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El Estado Islámico del Gran Jorasán (ISIS-K o ISKP, por sus siglas en inglés) es una rama de la organización yihadista Dáesh que opera en Afganistán, Pakistán, el este de Irán y zonas cercanas de Asia Central. Fue fundado en 2015 por talibanes afganos y pakistaníes disidentes y ha cometido numerosos ataques terroristas contra civiles y funcionarios gubernamentales en la región histórica de Jorasán. Su objetivo es establecer un califato con una interpretación extremista de la ley islámica.

Una amenaza cada vez mayor

El origen del ISIS-K se remonta a finales de 2014 y principios de 2015, cuando varios comandantes talibanes en Afganistán y Pakistán juraron lealtad a Dáesh. Dáesh había proclamado un califato en el territorio que controlaba entre Irak y Siria, y entre los talibanes aumentaban las diferencias por la sucesión del liderazgo tras la confirmación de la muerte de su fundador. El nuevo grupo aprovechó estas divisiones para atraer militantes descontentos y yihadistas veteranos prometiéndoles una yihad más global y radical.

Desde entonces, ISIS-K ha expandido su influencia y brutalidad, con objetivos que incluyen fuerzas gubernamentales y extranjeras, civiles y minorías religiosas. A través de tácticas de insurgencia y ataques terroristas han establecido células en Afganistán y Pakistán. Además, el reclutamiento y radicalización a través de internet y las redes sociales les ha dado seguidores en Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán. Mientras tanto, Dáesh fue perdiendo el califato territorial en Irak y Siria, pero ganaba influencia en África. Ambas cúpulas han mantenido el contacto, pero la del ISIS-K ha conservado su autonomía.

El ISIS-K ha perpetrado decenas de ataques terroristas, sobre todo en Afganistán. Por ejemplo, un atentado suicida durante una manifestación de la minoría hazara en Kabul dejó más de noventa muertos en 2016, y un asalto al hospital militar de la capital se saldó con casi cincuenta asesinados al año siguiente. No obstante, el ataque más impactante del ISIS-K ha sido el del aeropuerto de Kabul en 2021. En aquella ocasión, un atentado suicida mató a 183 personas, incluyendo trece soldados estadounidenses, durante la evacuación masiva de afganos y extranjeros después de que los talibanes tomaran el poder.

ISIS-K: el atentado en Moscú y la proyección internacional

Precisamente, el ISIS-K adquirió un perfil más internacional a raíz de la retirada estadounidense y el control talibán de Afganistán. Ha atentado en lugares públicos y contra las fuerzas de seguridad en Pakistán, Tayikistán, Uzbekistán y Turquía, donde un tiroteo en una iglesia católica el pasado enero fue el primero de Dáesh en el país desde 2017. Los ataques más recientes del ISIS-K fueron el atentado suicida masivo de enero en la ciudad de Kermçan, en Irán, y el que se reivindicó el pasado 22 de marzo en Rusia.

Detrás del atentado en Moscú, que dejó al menos 133 muertos, hay una presencia cada vez mayor del ISIS-K en Rusia y en antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central. La organización ha aprovechado las tensiones socioeconómicas y disputas internas para reclutar miembros en Kazajistán, Uzbekistán y Tayikistán. De hecho, cuatro detenidos por el ataque en Moscú tenían pasaportes de este último país. Igualmente, el yihadismo ha tenido a Rusia en la mira desde hace décadas. A la enemistad por la invasión de Afganistán y las guerras de Chechenia se han sumado el papel del Kremlin en la lucha contra Dáesh en Siria y el Sahel, y su relación con los talibanes o el régimen de Tayikistán.

En Occidente también preocupa el auge del ISIS-K. Alemania y los Países Bajos detuvieron en julio de 2023 a varios sospechosos tayikos, turkmenos y uzbekos de planear atentados en territorio alemán. Por su parte, Estados Unidos advirtió hace dos semanas a Rusia de que un ataque sería inminente, pero el presidente Vladímir Putin lo desestimó pese a que las propias autoridades rusas habían desarticulado células del grupo en los últimos meses. Asimismo, las autoridades alemanas detuvieron la semana pasada a otros sospechosos de planear un atentado contra el Parlamento sueco. La amenaza en Europa también ha aumentado a raíz de la posible llegada de terroristas desde Afganistán a través de Ucrania.

Este artículo fue redactado con ayuda de Jasper, un asistente de redacción de inteligencia artificial. Después fue revisado y corregido por un editor de EOM.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.