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La Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo es un complejo amurallado en Jerusalén reservado al culto del islam, y es un lugar sagrado para judíos, musulmanes y cristianos. Es el tercer lugar más sagrado del islam, después de La Meca y Medina, y el más sagrado para los judíos, quienes lo llaman el Monte del Templo. La policía israelí controla su acceso, y desde hace décadas es un foco de violencia en el conflicto entre Israel y Palestina.
Un lugar sagrado y en disputa
La Explanada de las Mezquitas está sobre el monte Moria, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Esta se ubica en Jerusalén Este, considerada territorio palestino pero anexionada por Israel. Los judíos creen que aquí estaba el antiguo templo de Jerusalén, que fue derruido y del que sólo queda el Muro de las Lamentaciones, y que aquí debería construirse un nuevo templo cuando llegue el Mesías. El Muro es uno de los que rodea el santuario y un lugar para la oración judía. Por su parte, según la tradición islámica, aquí fue donde el profeta Mahoma se elevó al cielo. Hoy en día acoge los templos musulmanes de la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca.
Ser venerada por las dos religiones ha hecho conflictiva a la Explanada de las Mezquitas. Israel ha convertido a Jerusalén en su capital, aunque pocos países lo reconocen al ser una ciudad en disputa, y los palestinos quieren que lo sea de su futuro Estado. Un acuerdo informal establece que el lugar está reservado al culto de musulmanes y cristianos, mientras que los judíos tienen prohibido visitarlo con ese fin, para evitar un conflicto religioso. Normalmente acuden a orar al lado del Muro de las Lamentaciones, que da al exterior del recinto. Sin embargo, algunos grupos sionistas y radicales han desafiado la prohibición y han normalizado las visitas de judíos al Monte del Templo.
La Explanada de las Mezquitas, entre Israel y Palestina
Como la Explanada de las Mezquitas es uno de los pocos símbolos nacionales palestinos, y es sagrada para los musulmanes, sus fieles buscan mantener el statu quo. La población palestina teme que los sectores extremistas de Israel puedan quitarles el control, volverlo un lugar de culto judío e incluso derruir los templos musulmanes. En el lugar suele haber choques entre palestinos y la policía israelí, especialmente en fechas religiosas. Así ocurrió en abril de 2023 en el día de la independencia de Israel, mismo día del final del Ramadán, que terminó en disturbios con piedras, gases lacrimógenos y balas de goma.
Desde hace años, las fuerzas israelíes han irrumpido varias veces en el santuario, llegando hasta las puertas de la sala de oración de la mezquita de Al Aqsa. Cada vez más grupos judíos acuden con escolta policial, lo que ha enfurecido a los palestinos y a la vecina Jordania, país musulmán encargado de gestionar el lugar. De hecho, las tensiones en la Explanada fue uno de los detonantes de la breve guerra en mayo de 2021 entre Israel y Hamás, organización política y paramilitar palestina que controla la Franja de Gaza.
El extremismo en el Gobierno israelí alienta la tensión
Las provocaciones en la Explanada de las Mezquitas también han venido de políticos israelíes. En el 2000, la visita de Ariel Sharón, entonces líder del partido Likud, desembocó en la segunda intifada palestina, que coincidió con el fracaso de las negociaciones de paz de Camp David. El actual ministro de Seguridad Nacional, Itamir Ben Gvir, ha visitado la Explanada en enero, febrero y julio de 2023. Ben Gvir ha liderado marchas en barrios palestinos ocupados por judíos en Jerusalén Este, como Sheij Yarrah, donde abrió una oficina parlamentaria, alentando a la violencia contra la población árabe y a su expulsión. Es una figura radical del Gobierno de Benjamín Netanyahu, que necesita a la ultraderecha ascendente para gobernar.
El ministro, también a cargo de la policía israelí, quiere cambiar el acuerdo tradicional que limita el acceso la Explanada de las Mezquitas y ampliarlo a un lugar de culto judío. Sin embargo, otros líderes políticos israelíes han alertado del riesgo que suponen las visitas de Ben Gvir a la Explanada porque podría desatar disputas violentas y poner en peligro la vida de palestinos y judíos. Por su parte, Hamás ve las incursiones israelíes como una continuación de la ocupación, y nombró como “operación Al Aqsa”, por el nombre de la mezquita, el ataque e incursión terrorista sobre Israel del pasado 7 de octubre.