El euríbor, acrónimo de European InterBank Offered Rate, es el tipo de interés promedio al que los bancos europeos se prestan dinero entre sí. Es una referencia para instrumentos y contratos financieros en el mercado del euro, y de él dependen los intereses para empresas y ciudadanos en el pago de hipotecas y otros préstamos, futuros y swaps, que son acuerdos de intercambio de flujos monetarios. Se usa desde 1999, cuando el euro entró en circulación en los mercados financieros.
Un índice de referencia extendido
El euríbor es de los tipos de interés más usados en el mercado interbancario europeo. Aunque su nombre es en singular, se trata de cinco índices con distintos plazos de vencimiento: a una semana, un mes, tres meses, seis meses y un año. Por ejemplo, el euríbor a doce meses es el índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España. Como índice de referencia, el euríbor también se usa para delimitar el interés de un contrato financiero o un préstamo a corto plazo. Otro ejemplo fuera del euríbor es el €SRT (éster), una nueva tasa de la eurozona para operaciones de depósito con vencimiento a un día.
El Instituto Europeo de Mercados Monetarios (EMMI, por sus siglas en inglés) se encarga de calcular el euríbor y de publicarlo cada día. Para ello, un panel compuesto por los dieciocho bancos con mayor peso en la zona euro, entre ellos cuatro españoles, comunican los tipos de interés a los que se prestan dinero entre ellos. A partir de los datos recolectados, el Instituto elimina el 15% más bajo y el más alto, y calcula la media de los restantes para crear un dato representativo.
Como todos los tipos de interés de referencia, el cálculo del euríbor debe ser transparente. No obstante, manipularlo para maximizar sus beneficios ya les costó multas millonarias a seis bancos en 2013, después de que la Comisión Europea descubriera que habían cooperado para amañar el índice de referencia que fijaba los precios de sus activos. Esto llevó al EMMI a exigirles a los bancos tres niveles de fuentes de transacciones llevadas a cabo y contratadas para obtener datos más fiables.
Euríbor, hipotecas y crisis
Del euríbor depende, entre otras, lo que los hogares pagan por las hipotecas variables. Así, las cuotas dependen de una parte fija que se negocia con el banco, de la evolución anual del euríbor y del diferencial, un interés adicional que añaden los propios bancos. Cada uno decide añadir una cantidad determinada, con lo cual el interés total será el euríbor más el diferencial.
Los tipos de interés fueron determinantes en la crisis económica de 2008. Cuando la crisis financiera de Estados Unidos contagió al mundo entero, el euríbor alcanzó su máximo histórico superando el 5%, lo que provocó el aumentó el precio de las hipotecas y numerosos impagos. En España estalló la burbuja inmobiliaria y una ola de desahucios golpeó a los hogares. El Banco Central Europeo implementó entonces un paquete de medidas para combatir la crisis e impulsar la economía que incluyó reducir tipos de interés y un programa millonario de compra de activos. El euríbor, por tanto, fue cayendo, pero llegó a ser negativo hasta alcanzar su mínimo histórico por debajo de -0,5% en 2021, durante la pandemia.
Sin embargo, con la crisis energética y de suministros derivada de la guerra en Ucrania, el euríbor empezó a aumentar de nuevo en 2022. La rápida subida lo ha llevado a niveles que no se veían desde aquella crisis inmobiliaria, por encima del 2%, y está relacionada con la subida de tipos de interés del 0,75% que el Banco Central Europeo implementó para reducir la inflación. Una de las consecuencias es que se han encarecido las hipotecas variables, tres de cada cuatro en el caso de España.