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¿Qué es el Convenio de Dublín?

¿Qué es el Convenio de Dublín?
Fuente: Pixabay.

El Convenio de Dublín es la piedra angular del sistema de asilo de la Unión Europea. Su objetivo es agilizar la tramitación de las solicitudes y determinar qué Estado debe hacerse cargo de ellas. 

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El Convenio de Dublín es el sistema de la Unión Europea para determinar qué Estado miembro debe hacerse cargo de una solicitud de asilo, el trámite para otorgar a una persona el estatus de refugiado. Este sistema busca agilizar la tramitación de solicitudes y evitar que los potenciales refugiados puedan escoger en qué país quieren hacer su solicitud o queden vagando de un país a otro. La Convención de Dublín original data de 1990, pero se ha reformado dos veces. El sistema actual se basa en el Reglamento Dublín III de 2014. Además de determinar el Estado responsable de tramitar la solicitud, el Reglamento protege a los solicitantes durante la tramitación y pretende detectar las deficiencias de los sistemas nacionales de asilo para prevenir crisis por una mala gestión de las peticiones.

Las medidas de protección del Reglamento Dublín III incluyen el derecho a asistencia legal gratuita o a reclamar un traslado, entre otros. Además, los solicitantes que lleguen a la UE en situación irregular no podrán ser repatriados a sus países de origen, como sí ocurre con los inmigrantes irregulares. El Reglamento también obliga a mantener bien informado al solicitante sobre el proceso y entrevistarlo personalmente para que pueda explicar por qué huye de su país para pedir asilo. 

El Reglamento plantea cinco criterios para determinar qué Estado miembro debe encargarse de una solicitud. El primero considera que, para evitar separar familias, y sobre todo a menores, las solicitudes deben ser atendidas por el Estado miembro donde resida algún familiar del solicitante, si lo hubiera. También corresponde gestionar una solicitud al país que en el pasado hubiera emitido un visado o un permiso de residencia a favor del solicitante.

Sin embargo, el criterio más frecuente es el que asigna la solicitud al país por el que el solicitante entró en la UE, entrara legal o ilegalmente. El país de la Unión que ha recibido más solicitudes de asilo en los últimos años ha sido Alemania, por su política de puertas abiertas. Entre los mayores receptores también están Francia y España, que tienen vínculos históricos con países de África y Latinoamérica, respectivamente, y Grecia e Italia, países de entrada de personas desde el Mediterráneo.

La mayor debilidad del Convenio de Dublín es precisamente el exceso de solicitudes de asilo en países fronterizos de la UE, que motivó que en 2016 se propusiera una reforma del sistema de asilo para distribuir las solicitudes entre los Estados miembros de manera más equitativa. Tras el fracaso de esa propuesta, la Comisión en septiembre de 2020 planteó una nueva reforma, que todavía está debatiéndose y que apuesta por un mayor control de fronteras y por priorizar otros criterios de reparto distintos al del país de llegada.

Otras propuestas incluyen distribuir las solicitudes en función al tamaño y riqueza de los países, independientemente del punto de entrada del solicitante, y centralizar la tramitación de todas las solicitudes a nivel europeo. Sin embargo, aún no ha habido acuerdo para la reforma del Convenio por las resistencias de países como los del Grupo de Visegrado, liderados por Polonia y Hungría. Estos países no creen que la propuesta suponga cambios sustanciales y defienden medidas más restrictivas para aceptar solicitantes de asilo.

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