¿Qué es la deflación?

Se trata del fenómeno contrario a la inflación. Aunque no lo parezca, la deflación de precios puede ser perjudicial para cualquier economía, al alargar recesiones de las que es difícil salir. Ocurrió en la Gran Depresión estadounidense y en Japón
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¿Qué es la deflación?
Fuente: elaboración propia con Midjourney

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La deflación es la reducción generalizada y persistente de los precios en una economía. Es decir, lo contrario a la inflación. Se mide mediante el índice de precios al consumo (IPC) y tiene que darse en todos los grupos de bienes que lo componen, no sólo en uno. Asimismo, la deflación es distinta a la desinflación, que es la desaceleración del aumento de los precios, de forma que crecen pero a un ritmo menor. 

Existen dos causas principales de la deflación. En un primer caso, la demanda se reduce por la necesidad de disminuir el consumo, por ejemplo, durante una crisis económica. Otra opción es que se produzca un exceso de oferta de productos al crecer la productividad o la competencia. En ambos casos, el exceso de oferta hace que los vendedores tengan que bajar los precios para intentar que se compren sus productos. 

Qué conlleva y qué hacer ante la deflación

La deflación tiene numerosas consecuencias. Por el lado de la demanda se desincentiva el consumo, ya que se espera que los precios sigan bajando, y aumenta el ahorro con la expectativa de que el dinero ahorrado valga más en el futuro. Al reducirse la demanda cae la producción y los beneficios de las empresas, lo que aumenta el desempleo. Todo ello hace que disminuya la cantidad de dinero disponible en la economía, es decir, la oferta monetaria, por lo que aumenta el valor del dinero, es decir, los tipos de interés reales. Al aumentar los tipos de interés reales y mantenerse igual los nominales aumenta el valor real de las deudas.

Pese a que no lo parezca, la deflación es perjudicial para cualquier economía, ya que puede crear y agudizar recesiones de larga duración de las que es difícil salir. Incluso puede provocar una “espiral deflacionista”. Una bajada de precios reduce el consumo porque los consumidores posponen las compras esperando precios aún más bajos. Al caer el consumo disminuye la producción, ya que hay un exceso de oferta, por lo que aumenta el desempleo. Al aumentar el desempleo sigue cayendo el consumo, que produce más exceso de oferta y por tanto caen aún más los precios. En este círculo la economía se estanca.

Para combatir la deflación, las autoridades pueden llevar a cabo dos tipos de medidas: políticas monetarias expansivas o políticas fiscales expansivas. Las políticas monetarias expansivas consisten en inyectar dinero a la economía de forma que, al aumentar la oferta monetaria, el valor del dinero se reduzca y los precios suban. También se podrían aplicar políticas fiscales expansivas para estimular la demanda, como aumentar el gasto público, bajar los impuestos o aumentar las transferencias del sector público. 

La Gran Depresión y el caso japonés

Dos de las deflaciones más conocidas en la historia son la Gran Depresión de 1929 y la deflación en Japón que comenzó a mediados de los años noventa y continúa actualmente. Ambos son casos de insuficiencia de la demanda. La Gran Depresión se originó en Estados Unidos debido al colapso de los mercados de valores y del sistema financiero, al explotar la burbuja especulativa que había surgido en la Bolsa de Nueva York. El pánico generalizado llevó a que se vendiesen masivamente las acciones en la Bolsa, que se hundió y arrastró con ella al mercado financiero. Esto llevó a la pérdida del poder adquisitivo de los agentes de la economía, al aumento del desempleo y la caída del consumo, lo que llevó a la disminución de precios. 

Por su parte, a principios de los años noventa colapsó la burbuja inmobiliaria que sostenía el crecimiento económico de Japón. Esto llevó a la pérdida adquisitiva de consumidores y de empresas, y a la caída de los precios. A ello se le suma una población envejecida con una cultura conservadora que da gran importancia al ahorro, lo que agrava aún más la escasez de demanda. Las numerosas políticas económicas expansivas han aumentado en gran medida la deuda pública japonesa, que sitúa al país como el más endeudado del mundo con una deuda pública equivalente a más del 260% de su PIB en 2022.

Natalia Ochoa

Toledo, 2000. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la geopolítica, la economía, los movimientos sociales y la cultura.