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¿Por qué se celebra la Navidad el 25 de diciembre?

¿Por qué se celebra la Navidad el 25 de diciembre?
Fuente: Pixabay.

La mayoría de cristianos celebra la Navidad el 25 de diciembre, a pesar de que ningún texto sagrado aclara el día del nacimiento de Jesucristo. La festividad se fijó por dos vías que coincidieron en la misma fecha: por un lado, los cristianos adoptaron tradiciones paganas que ya se festejaban el 25 de diciembre y, por otro, las investigaciones eclesiásticas concluyeron que Jesús nació ese día. Aunque la Navidad es una celebración posterior a la Biblia, con los siglos se ha convertido en la festividad sagrada de los cristianos.

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Las festividades de invierno son previas al cristianismo. Ya en el Neolítico y la Edad Antigua se celebraba el solsticio de invierno, día en el que el sol alcanza su punto más bajo, que tiene lugar entre el 20 y el 23 de diciembre. Los festejos representaban la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Los romanos, por ejemplo, celebraban tres festividades que culminaban el 25 de diciembre de su calendario, el juliano. Entre el 17 y el 23 de diciembre tenían lugar las Saturnales, en las que se rendía culto a Saturno, dios de la agricultura y de la luz, para pedirle buenas cosechas. Durante estas fiestas, hogares y calles se iluminaban con velas, las labores agrícolas se detenían y los esclavos aplazaban su labor. Los romanos visitaban a sus familiares y amigos, intercambiaban regalos y celebraban grandes banquetes públicos. También el 25 de diciembre se festejaba la Natalis Solis Invicti, que celebraba el nacimiento del dios Sol Invicto, y las Brumales, también centradas en la regeneración o nacimiento del sol. 

Para no imitar las tradiciones paganas, los cristianos romanos las absorbieron y adaptaron al mensaje cristiano, pero conservaron las luces, los banquetes, las reuniones familiares y el intercambio de regalos. Mantuvieron la fecha del 25 de diciembre porque establecieron un paralelismo entre el nacimiento del dios Sol y su dios cristiano, ya que la Biblia describe a Jesucristo como “sol de justicia” o “luz del mundo”. También conservaron la palabra nativitas, que en latin designaba el aniversario del nacimiento de un emperador o del día de su ascensión al trono. De ahí proviene el nombre de la Navidad, la natividad de Jesús.

Con el Edicto de Milán del 313 d. C, el emperador Constantino estableció la libertad religiosa, poniendo fin a la persecución del cristianismo, y reconoció la Navidad como festividad. Ello llevó a varios papas a mantener la celebración del nacimiento de Jesucristo en esa fecha, con lo que además contrarrestaban los antiguos cultos paganos. En el 381 d. C., el emperador Teodosio convirtió el cristianismo en la religión oficial del Estado con el Edicto de Tesalónica, lo que dio un impulso mayor a la celebración de la Natividad. 

Sin embargo, los Evangelios no recogen el día exacto del nacimiento de Jesús, porque celebrar los natalicios era una práctica propia de los pecadores. Por ello, los eclesiásticos fecharon el nacimiento de Jesús basándose en cálculos y especulaciones. Ligaron esta fecha con las de su anunciación, concepción y muerte, manteniendo que las intervenciones de Dios forman un todo circular. Ello les llevó a asumir que Jesucristo fue concebido el mismo día que murió, el 25 de marzo, por lo que habría nacido nueve meses más tarde, el 25 de diciembre. Con todo, según los Evangelios, los pastores adoraron al niño al raso, lo que invita a pensar que nació en primavera, y María y José se alojaron en un establo por falta de hospedaje, algo común durante la Pascua judía, que tiene lugar entre marzo y abril. 

La tradición de representar el nacimiento en el portal de Belén surgió en Italia en el siglo XIII, y los villancicos aparecieron en España en el XV. La Navidad fue exportada a América en 1492, con la llegada de Cristóbal Colón. Con el tiempo, la festividad se ha enriquecido y recargado desde un punto de vista familiar, social y comercial, y cada sociedad ha adoptado sus propios símbolos navideños. Los cristianos ortodoxos también celebran esta fiesta el 25 de diciembre, pero del calendario juliano, que equivale al 7 de enero del calendario gregoriano que sigue Occidente. Pero la tradición cristiana no es la única cuyas fiestas coinciden con el solsticio de invierno. Los judíos, por ejemplo, celebran a mediados de diciembre la Janucá, o fiesta de las luces, durante la que se enciende la Menorá, el candelabro judío de siete brazos. Las festividades de diciembre y su culto a las luces apuntan a un origen antropológico: la necesidad de luz del ser humano durante el mes más oscuro del año, y así lo evidencian sus tradiciones.

El Orden Mundial

Somos un grupo de jóvenes analistas especializados en distintas áreas de Relaciones Internacionales. Nuestro objetivo: comprender cómo funciona el mundo.

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