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Francia declaró el estado de emergencia el pasado miércoles 15 en el territorio de Nueva Caledonia para hacer frente a los disturbios y protestas en oposición a una reforma electoral. Ya hay al menos cinco muertos, cientos de heridos y más de doscientos detenidos, según las autoridades francesas. El estado de emergencia, vigente durante al menos doce días, permite a las fuerzas de seguridad del territorio situado en el Pacífico Sur ordenar arrestos domiciliarios, realizar registros y limitar la libertad de circulación y de reunión de los habitantes. También se ha establecido un toque de queda y se ha prohibido la red social TikTok. El Gobierno francés ha desplegado refuerzos militares y de fuerzas de seguridad.
¿En qué consiste la reforma?
Las protestas comenzaron el pasado lunes 13, cuando la Asamblea Nacional francesa comenzó a debatir el proyecto de reforma electoral. La reforma aumentaría las listas electorales en Nueva Caledonia al otorgar el derecho a voto a los ciudadanos nacidos en la Francia continental que residan en la isla al menos desde hace diez años. Las listas de votantes no se han actualizado desde que Francia las bloqueó tras los acuerdos con grupos independentistas en 1998. El Senado aprobó el proyecto en abril y la Asamblea lo hizo finalmente el pasado miércoles 15. Ahora falta que ambas cámaras vuelvan a votarlo en conjunto.
Los opositores de la reforma sostienen que beneficiaría a los partidarios de permanecer en el Estado francés, en su mayoría de origen europeo. También que disminuiría la influencia proporcional de los nativos canacos en las instituciones locales, lo que podría marginarlos aún más. El Gobierno de Emmanuel Macron ha pospuesto la votación final y ha convocado a grupos a favor y en contra de la independencia de Nueva Caledonia a reunirse en París. Por su parte, el Frente de Liberación Nacional Canaco y Socialista (FLNKS, por sus siglas en francés) ha llamado a la calma a los manifestantes, en su mayoría jóvenes.
Independencia: la división social en Nueva Caledonia
Nueva Caledonia es un archipiélago en el suroeste del océano Pacífico. La población nativa tuvo contactos esporádicos con los europeos, que habitualmente los tomaban como esclavos. En 1853 el territorio fue incorporado al Imperio colonial francés, que durante las primeras décadas lo pobló con reclusos y exiliados blancos. Nueva Caledonia fue una colonia hasta 1946, después un territorio de ultramar hasta 1999 y desde entonces es una “colectividad de ultramar” con autonomía limitada. En 1986 Naciones Unidas le concedió el estatus de territorio no autónomo, con lo cual es uno de los territorios pendientes de descolonizar.
Ya en 1984 se había fundado el FLNKS, una alianza de partidos con aspiraciones independentistas. Las tensiones llegaron en 1988 a un breve conflicto armado con las autoridades francesas. Para ponerle fin se firmaron los Acuerdos de Matignon en 1988 y los Acuerdos de Numea en 1998. En los primeros Francia prometió mejoras económicas y sociales, y en los segundos transfirió competencias al Gobierno autónomo de Nueva Caledonia, excepto las de seguridad, defensa, justicia y moneda. También se acordó realizar hasta tres referéndums sobre la independencia, y se creó la ciudadanía neocaledonia para quienes tuviesen su domicilio en el territorio a partir de noviembre de 1988.
El primer referéndum se realizó en 2018 y ganó el “no” con el 57% de los votos. En el segundo se mantuvo con el 53%. El tercero, en 2021, fue boicoteado por los votantes independentistas debido a la muerte de miles de canacos por la covid-19, que los afectaba más que al resto de la población. La fecha de la votación no respetaba sus tradiciones de duelo e impedía realizar campañas políticas. Al no participar la mayoría de los ciudadanos independentistas, la opción de permanecer en Francia ganó con un 97% de los votos.
Francia, protestas y la descolonización pendiente
Nueva Caledonia es un ejemplo de la relación colonial de Francia con sus territorios de ultramar. El Estado francés los usa para establecer bases militares, explotar sus recursos o albergar campos de pruebas nucleares. Sin embargo, a ese valor geoestratégico no le termina de acompañar el desarrollo, la inversión en el empleo autóctono o la reducción de la desigualdad. Ese contraste ha causado conflictos sociales en los territorios, el más reciente en Nueva Caledonia. Además de su ubicación geoestratégica, este territorio cuenta con la cuarta reserva de níquel del mundo. El descubrimiento de este metal tras su colonización llevó a la explotación de la comunidad indígena, el robo de tierras y la destrucción del ecosistema.
Con todo, Francia está perdiendo influencia en sus territorios de ultramar y en sus excolonias. Es el caso de la Polinesia Francesa, otro territorio pendiente de descolonización y donde la lista independentista obtuvo la victoria en las elecciones territoriales de 2023. Por su parte, los países del Sahel se están alejando cada vez más de Francia, especialmente tras su fracaso en la lucha contra el yihadismo. Rusia ha aprovechado esta situación dando asistencia a los Gobiernos y ocupando el antiguo espacio francés.
El conflicto en Nueva Caledonia también involucra a un tercer país, Azerbaiyán, al que Francia ha acusado de instigar los disturbios. El Gobierno azerbaiyano niega la acusación, pero ha apoyado a los movimientos independentistas en territorios franceses de ultramar como respuesta al apoyo de Francia a Armenia, rival histórico de Azerbaiyán, en el conflicto por el Alto Karabaj. En el caso de Nueva Caledonia ha habido banderas azerbaiyanas en protestas anteriores y campañas de denuncia similares en redes sociales.