No, Ucrania no entrará pronto en la Unión Europea

El ingreso de Ucrania en la Unión Europea es hoy por hoy una quimera. La inestabilidad política y económica, agravada por la invasión, dificulta un proceso de adhesión largo y complejo. Además, la oposición de algunos Estados miembros pueden dejarle al final de la cola de aspirantes.
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No, Ucrania no entrará pronto en la Unión Europea
Fuente: elaboración propia con imágenes de Wikimedia.

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Pasados diez años desde que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, haya firmado la solicitud de acceso a la Unión Europea a raíz de la invasión rusa, el país probablemente continuará fuera del bloque. Es lo normal: Ucrania no va a ingresar a corto plazo y, salvo giro inesperado, tampoco lo hará por vía exprés. El Gobierno ucraniano clama por una entrada rápida, pero es imposible.

Un 67% de los ucranianos quieren entrar en la UE. Kiev busca separarse de la influencia rusa y encontrar protección bajo el techo de Bruselas. Y en medio de la guerra, casi todos los Estados miembros apoyan este camino, incluidos España o Italia, aunque otros dudan, como los Países Bajos. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que los ucranianos son “parte de la familia europea”

Pero el proceso de adhesión es largo y complejo, y saltárselo para Ucrania sería un agravio comparativo respecto a los cinco países que llevan años haciendo fila. El Kremlin no quiere a Ucrania en la OTAN, pero no parece muy preocupado por que se sume a la UE. El problema no es ese: Kiev no está preparada para acceder a la Unión porque no cumple con los criterios de Copenhague, aquellos que marcan que un país pueda ponerse la camiseta azul con estrellas amarillas y ser bienvenido en el club. 

Estabilidad política y económica, y convencer a los Veintisiete

El primer requisito para que un país pueda acceder a la Unión Europea es ser una democracia estable, algo imposible en medio de una guerra. La guía de acceso también pide respeto al Estado de derecho y a las minorías. Precisamente, un motivo que Rusia adujo para lanzar la ofensiva fue los presuntos ataques de Ucrania sobre la población prorrusa del Donbás, donde se han alternado ataques ucranianos, rusos y prorrusos en los últimos años. Los conflictos territoriales son un freno para el proceso de adhesión, como bien saben Bosnia o Kosovo, que ahora son solo “candidatos potenciales”.

La siguiente luz verde necesaria es la económica. Para entrar, Bruselas exige una economía de mercado estable y que pueda asumir las condiciones del mercado único europeo. Ucrania tampoco está a ese nivel, pues ya antes de la guerra era el país más pobre de Europa y su PIB per cápita era uno de los más bajos. Además, entrar en la UE supone obligaciones en política económica, con los criterios de déficit y deuda, suspendidos ahora por la pandemia, asumir el euro como moneda o distintos componentes de unión política.

Con todo, los criterios son tan genéricos que permiten interpretaciones por parte de los Estados miembros, que deciden si abrir la puerta a nuevos socios. Es decir, de nada vale cumplir con las condiciones de Copenhague si los Veintisiete consideran que la Unión no está preparada para la ampliación. Y a la luz de los debates con los países que ya son candidatos, o no lo está o no quiere estarlo. Uno de los socios más reticentes a la ampliación es Francia. Su presidente, Emmanuel Macron, considera que una UE de 30 o 32 Estados miembros no sería operativa mientras siga vigente la unanimidad. Ucrania, además, podría encontrarse con el veto de Hungría, cuyo primer ministro, Viktor Orbán, está en la órbita de Putin.

Un proceso de años que en los Balcanes conocen bien

El proceso es largo y Ucrania está apenas en el principio. Tras haber firmado la solicitud en febrero de 2022 y entregar el primer cuestionario a Bruselas, espera que el primer paso se cumpla sin problemas: un informe favorable de la Comisión Europea, sin decisión en el proceso, para que la pelota pase en el Consejo, es decir, a los Estados miembros. Kiev, además, confía en ganar tiempo con la Comisión, pues Von der Leyen ha afirmado que el visto bueno llegaría en meses y no en años, como es habitual. Aun así, ese sprint podría quedarse en un espejismo porque no asegura nada al aspirante.

Una vez en manos del Consejo, Ucrania tendrá que armarse de paciencia para convencer a los socios de que merece entrar en la Unión. El proceso consta de numerosos capítulos en seis áreas temáticas, entre ellas derechos fundamentales, Estado de derecho o relaciones exteriores. Los Estados miembros, que hacen seguimiento a las reformas internas del candidato respecto a estos capítulos, pueden abrirlos, cerrarlos o bloquearlos de manera indefinida en cualquier momento, como ha ocurrido en el caso macedonio.

Los Balcanes occidentales, con heridas bélicas no tan remotas, saben lo arduo que será el proceso para Ucrania. El expresidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, fijó la entrada de estos países en 2025. Pero el calendario no se va a cumplir. Croacia fue en 2013 el último en incorporarse a la Unión Europea, después de diez años de proceso, y los candidatos oficiales actuales también llevan tiempo en la sala de espera. Aparte del particular caso de Turquía, que obtuvo la etiqueta en 1999, Serbia es candidata desde 2012 y Macedonia del Norte lo ha sido desde 2005, pasando por bloqueos e incluso cambiarse el nombre para resolver el veto de Grecia. 

¿Entrar antes de 2030? Poco probable

El sueño europeo de Ucrania es de momento eso: un sueño. Cualquier aspiración a corto plazo o mensaje que llene de falsas esperanzas a los ucranianos será una trampa. Antes de la guerra, Kiev situaba su entrada en la Unión Europea en 2030. Así que necesitaría al menos ocho años, invasión mediante, para cumplir con cada página del procedimiento y superar las reticencias de los que serían compañeros de bloque. Por ahora, Austria ha propuesto una reforma de los Tratados para que los países candidatos, como podría serlo Ucrania, tengan acceso a algunas partes del mercado único sin ser miembros del bloque. Pero lo más probable es que dentro de diez años Ucrania aún viva las secuelas de la invasión rusa y siga fuera de la Unión.

Emilio Ordiz

Entre Asturias y Madrid. Periodista. Máster en Unión Europea. Especializado en el estudio de los populismos y los discursos euroescépticos. Me interesa la integración europea, el Estado de derecho y la geopolítica. Con un ojo puesto en los Balcanes.