“El conservador es poco efectivo por definición, pues su objetivo es hacer que la democracia funcione”, escribió en 2009 un tal Mencius Moldbug en su críptico blog. La ideología neoreaccionaria, o NRx, se forjaba entonces en ideas de este ingeniero informático neoyorquino, llamado en realidad Curtis Yarvin, y el filósofo británico Nick Land en su obra La ilustración oscura. Aunque tuvo poco éxito en sus primeros años y casi desaparece, la ideología NRx ha revivido con la alt-right y multimillonarios de Silicon Valley.
Los neoreaccionarios se definen como antidemocráticos, antiliberales, antiilustración, antiigualitarios o aceleracionistas, es decir, buscan provocar tensiones para que estalle el conflicto y forzar un cambio de régimen político. Allí destaca Peter Thiel, cofundador de PayPal y uno de los primeros inversores en Facebook, que ha financiado campañas de políticos ultraderechistas para acelerar conflictos en Estados Unidos. Siguiendo los preceptos de esta corriente, Elon Musk ha envenenado el debate público tras haber comprado Twitter, donde ha reactivado cuentas de extrema derecha. Pero hay más iniciativas en marcha.
Multimillonarios tech contra la democracia
Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que renuevan la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, no implican los mayores gastos de campaña. Sin embargo, las de 2022 batieron récords. Uno de los principales donantes del Partido Republicano fue Peter Thiel. Ya en 2009 había parafraseado a Curtis Yarvin al asegurar que no creía que la libertad y la democracia pudieran ser compatibles. Al final donó treinta millones de dólares, principalmente a las campañas de J. D. Vance y Blake Masters al Senado.
La elección de ambos candidatos no fue casual. Exempleados de Thiel, eran de los aspirantes republicanos al Senado más radicales en 2022, negacionistas del resultado electoral de 2020, perfiles autoritarios y nacionalistas blancos que promovieron la teoría conspirativa del “gran reemplazo”. ...