Del “no hay plata” para anunciar recortes en su discurso inaugural a “la recesión terminó” para anunciar el comienzo de la recuperación un año después el pasado diciembre. El presidente Javier Milei ha conseguido reducir la inflación y la prima de riesgo en Argentina, y el tipo de cambio oficial es ya casi igual al paralelo. También llevó a cabo el mayor pago de bonos desde la reestructuración de la deuda en 2020. Sin embargo, el ajuste también aumentó la pobreza en pocos meses hasta niveles no vistos desde 2005.
La situación sigue siendo frágil en Argentina. Milei anunció el pasado diciembre una segunda fase con medidas más drásticas, como la eliminación del 90% de los impuestos o el cierre del Banco Central. Pero a diferencia de sus predecesores, el presidente ultraliberal ha cosechado éxitos frente al mayor problema económico de Argentina en las últimas décadas, la inflación desbocada, hasta el punto de que en septiembre dejó de ser la principal preocupación de la población. Y a pesar de los costes, no va a detenerse.
La receta de Milei contra la inflación
La inflación es una preocupación histórica de Argentina. En 2023 llegó a ser del 211%. Una razón clave de estas cifras ha sido el señoreaje, es decir, la ganancia que obtiene un Estado al emitir dinero. La emisión, sobre todo si no es controlada, crea inflación ya que aumenta la base monetaria (dinero en efectivo en circulación y reservas bancarias). En Argentina, los Gobiernos anteriores se apoyaban en esta medida para pagar gasto corriente y la parte de su deuda en esta moneda (alrededor de un tercio, ya que el resto es en moneda extranjera). Al aumentar la base monetaria, la oferta terminaba siendo mucho mayor que la demanda, por lo que había demasiado dinero en circulación. Como resultado, el peso valía cada vez menos y, por tanto, era más barato pagar la deuda, pero a costa del aumento de los precios. Milei ha actuado sobre varias variables para atajar este problema, en especial la oferta monetaria y las expectativas de inflación.
Por una parte, el crecimiento de la base monetaria disminuyó durante la segunda mitad de 2024, el primer año de Milei. Esto ha disminuido el crecimiento de la oferta monetaria. Para ello, este Gobierno ha logrado algo que los anteriores no: superávit fiscal. Esto fue posible gracias a los prometidos recortes con “motosierra” y a haber aumentado algunos impuestos, por lo cual el Gobierno ha gastado menos dinero del recaudado y ya no necesita que el peso pierda valor para pagar su deuda. De hecho, el superávit permitió que el Gobierno de Milei pagara a principios de enero 4.300 millones de dólares a sus tenedores de bonos.
Por otro lado, el ajuste de Milei ha disminuido las expectativas sobre la inflación, lo cual ha impactado en la inflación actual. Si las empresas creen que la inflación en los próximos meses será elevada, aumentarán sus precios más rápido. En cambio, al caer la inflación y tras el fin del prolongado déficit fiscal, no sería necesario financiar la deuda vía inflación y, por tanto, los mercados esperan que esta sea menor. A ello se añade el paquete de desregulación del comienzo del mandato, con medidas como la derogación de la estricta ley de alquileres, que propició un aumento de la oferta y por tanto la reducción de los precios.
El coste de los recortes y la recesión
Ya en campaña en 2023, Milei dejó clara su intención de reducir el gasto público, y ha cumplido su promesa. El gasto público en octubre de 2024 cayó un 32% respecto a octubre de 2023. Destacan las reducciones del 65% en la Superintendencia de Servicios de Salud, incluida una reducción del 29% en el Instituto Nacional del Cáncer y del 21% en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. Todo ello también ha incluido el despido de más de 30.000 trabajadores del sector público y el fin de las subvenciones al transporte público o la energía, que disparó sus precios.
A largo plazo, estos recortes tendrán efectos económicos y sociales. En el corto, el resultado fue una recesión que, aunque ya terminó, dejó fuertes caídas de producción en sectores como la industria, que cayó un 12,7% durante los primeros nueve meses de 2024. También una pobreza que aumentó del 41,7% con el que empezó Milei a cierre de 2023 al 52,9% en el primer trimestre de 2024. Un informe del Gobierno publicado en diciembre señala que la pobreza disminuyó hasta el 38,9% el tercer trimestre del año en gran parte debido a la caída de la inflación. Sin embargo, esa gran variabilidad también se debe a aspectos metodológicos de su medición. Una vez corregidos, la reducción de la pobreza es menor.
Hay quienes consideran que los recortes y la recesión fueron un mal necesario para reducir la inflación en Argentina. Es cierto que si la población tiene menos renta y por tanto se reduce la demanda la inflación debería disminuir. Sin embargo, no hay pruebas de que el grueso de la reducción de la inflación se haya debido a los recortes, y aunque para reducir el déficit fiscal era necesario recortar ciertas partidas, un ajuste más gradual hubiera evitado una recesión tan abrupta. Si los inversores hubiesen creído en ese ajuste, habrían reducido las expectativas de inflación y con estas, la propia inflación de manera menos traumática.
Ahora bien, el gradualismo hubiera expuesto el ajuste al riesgo de cambios políticos, al vaivén económico y al contexto internacional. De hecho, ha sido señalado como uno de los mayores fallos del expresidente Mauricio Macri. El plan de Milei, pese a sus impactos negativos a corto plazo, goza de credibilidad entre los inversores. Prueba de ello es la caída de la prima de riesgo, que se sitúa en mínimos desde 2018.
El peso está de vuelta
Otro hecho notable bajo la presidencia de Milei ha sido la apreciación del peso. Durante años, los argentinos han prestado atención principalmente a dos tipos de cambio respecto al dólar: el oficial y el blue del mercado paralelo. A principios del mandato de Milei, el tipo de cambio oficial pasó de 366 a 800 pesos de inmediato y se impuso una devaluación automática del 2% mensual para situarlo más cerca del paralelo. Pese a que ello ha aumentado los precios en productos que usan el dólar oficial, el peso se ha apreciado conforme disminuye la inflación y aumentan las reservas de dólares del Banco Central. Esto se ha debido en parte al ajuste y en parte a la amnistía fiscal que ha promovido el Gobierno de Milei.
El tipo de cambio oficial ya es casi igual al paralelo. Actualmente, el oficial es fijado por el Gobierno, pero ya se ha anunciado que el régimen cambiario va a ser modificado. La mayor parte de países desarrollados tienen tipos de cambio que fluctúan según la oferta y demanda de las distintas monedas en circulación. Sin embargo, según las promesas de Milei y las declaraciones gubernamentales, los argentinos tendrán una libre competencia de monedas. Para el presidente ultraliberal, esta medida acabará con una dolarización de facto de la economía, ya que sería la moneda preferida por los ciudadanos para sus transacciones diarias.
Milei seguirá adelante
Con todo, Milei ha mantenido su aprobación popular por encima del 50%. Este apoyo, junto a la caída de la inflación, facilitó el anuncio en diciembre de la segunda fase de su plan económico. Los anuncios incluyen “emisión cero”, la eliminación del 90% de los impuestos, lo cual podría amenazar el superávit fiscal, y el cierre del Banco Central, lo cual dejaría al país sin una política monetaria propia. Milei también insistirá en reducir los aranceles en diversos productos para favorecer la eficiencia económica y la reducción de precios para los consumidores, y buscará un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. En una tercera etapa, aspira a eliminar el “cepo cambiario”, como se conoce al límite de las compras de dólares.
Además, es probable que el Gobierno de Milei siga reduciendo el gasto, lo cual podría generar nuevos aumentos de la pobreza. También devolverá cierta autonomía fiscal a las provincias con la idea de hacerlas competir con impuestos a la baja, con el riesgo de derivar en situaciones de dumping fiscal. En cuanto a la competencia de monedas, según algunos análisis sobre la medida en general, este sistema no lograría la estabilidad de precios, e incluso si lo lograse podría causar episodios de inflación si algunas monedas pierden valor, y puede no generar la cantidad socialmente óptima de dinero en circulación.
Javier Milei ha tenido éxito a la hora de reducir la inflación y aumentar la confianza inversora en Argentina. Su pragmatismo le ha llevado a hacerlo de manera abrupta y perjudicando a la población menos pudiente, y las nuevas medidas que el Gobierno ha anunciado podrían poner en riesgo lo logrado hasta ahora. Sin embargo, tal ha sido la prioridad de estabilizar los precios que el presidente ha mantenido el apoyo popular, y con ello seguirá con su plan sin importar el coste.