Cómo Rusia está acabando con el mar Caspio

El mar Caspio se seca. Rusia ha reducido su nivel para producir electricidad y al desviar el río Volga, acelerando el impacto del cambio climático. Además, lo contamina al usarlo para atacar Ucrania. Todo ello lo pagan la propia naturaleza, los países alrededor y el comercio internacional.
Desarrollo y cambio climáticoRusia y espacio postsoviético
Cómo Rusia está acabando con el mar Caspio
Un pescador en la franja iraní del mar Caspio. Fuente: Momali (Wikimedia Commons)

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

El fantasma del mar de Aral, ya casi desaparecido, se cierne sobre el Caspio. Se trata del principal cuerpo de agua interior del mundo, con una superficie similar a la de Alemania, pero su importancia no se limita a su tamaño. En su lecho hay yacimientos de gas y petróleo, y su ubicación es clave en el tránsito que conecta Asia Oriental con Europa. Además, cuenta con un rico ecosistema. Todo ello está ahora en peligro.
Aparte del cambio climático, Rusia está contribuyendo al declive del mar Caspio. Las autoridades rusas llevan años limitando los flujos fluviales de los que se alimenta y, más recientemente, han aprovechado el propio mar como plataforma para lanzar ataques contra Ucrania. Tanto el Caspio como sus cinco países ribereños —Rusia, Irán, Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán— han comenzado a ver las consecuencias.
Un mar en retroceso 
El nivel del mar Caspio se ha reducido en tres metros desde 1995. No obstante, la evaporación del agua debido a la subida de las temperaturas ha llevado a científicos a estimar que para el 2100 perderá entre nueve y dieciocho metros. El impacto será especialmente dramático en el norte, donde la profundidad no llega a los cinco metros. Estas estimaciones de 2019, además, no tienen en cuenta el papel de Rusia.
Si el Caspio ya está amenazado por el cambio climático, las acciones de Moscú sobre el río más largo de Europa han exacerbado la situación. El Volga representa el 80-90% de los flujos fluviales que recibe el Caspio, pero hace décadas no fluye naturalmente hacia este mar. Ya desde los años treinta su recorrido se ha visto alterado por embalses. Once de ellos son responsables del 5% de la producción de electricidad en Rusia. A esto se suman cerca de cincuenta presas menores y compuertas. Por todo ello, el Volga fluye a una décima parte de la velocidad que lo hacía antes, y el caudal que llega al Caspio se ha visto reducido.

Además, Rusia ha reducido el mar Caspio manipulando el flujo del Volga. No ha tenido problemas ...

Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.

Suscríbete por solo 6€ al mes

Francisco Olmos

Experto en la región de Asia Central e investigador principal en Geopol21. Colaborador en medios especializados y generalistas nacionales e internacionales. Máster en Relaciones Internacionales y Orden Mundial por la Universidad de Leicester, y beca Ruy de Clavijo 2022-2023.