calendario de la vacuna contra el coronavirus

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El mapa de la vacunación contra el coronavirus en el mundo

Descripción del mapa

2021 es el año de las vacunas y la recuperación. Los líderes de todo el mundo se han empeñado en repetirlo una y otra vez para infundir esperanza a una población a la que la fatiga pandémica está pasando una factura muy elevada. Pero esa afirmación esconde un matiz perverso: 2021 será el año de las vacunas, sí, pero solo para una parte del mundo. Mientras las regiones más ricas ya han comenzado a vacunar a sus ciudadanos y esperan alcanzar la inmunidad de rebaño para verano, lo que con suerte permitirá vislumbrar el fin de la pandemia, las partes más pobres del planeta tendrán que esperar a mediados de 2022, e incluso 2023, para conseguir una disponibilidad amplia de las vacunas (60%-70% de la población adulta).

Así lo refleja el análisis de la Unidad de Inteligencia de The Economist, cuyas estimaciones no han variado con el despegue de las campañas de vacunación en varios países del mundo. De hecho, aunque ya son varias las vacunas que se han aprobado y se están empleando de forma masiva, los retrasos que está sufriendo la Unión Europea en el suministro de las dosis reservadas a Pfizer y AstraZeneca demuestran que aún quedan muchos obstáculos por salvar antes de alcanzar una proporción elevada de inmunizados.

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El análisis de The Economist asume que las vacunas no se comenzarán a inocular ampliamente hasta mediados de año en las economías más avanzadas, como Estados Unidos, Reino Unido o la Unión Europea, fruto de la carrera internacional por adquirir dosis suficientes. Como consecuencia, el despliegue de las vacunas en los países de ingresos medianos y emergentes, como China, India o Brasil, requerirá de más tiempo, al menos hasta 2021 o 2022, para poder producir un impacto importante en la cadena de transmisión del virus.

Por su parte, los países más pobres tendrán que esperar entre uno y dos años más para poder hacer uso de las vacunas a una escala significativa. Estos territorios, como Afganistán, Siria, Argelia, Egipto, Nigeria, Ucrania, Mongolia u Honduras, dependerán del éxito del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (Covax, por sus siglas en inglés). De iniciativa público-privada, este fondo tiene el objetivo de promover el acceso a las vacunas contra la covid-19 de forma equitativa en el mundo, para lo cual se ha marcado el reto de disponer de 2.000 millones de dosis para finales del presente año. Esa reserva se repartirá a un precio razonable y de forma proporcional a la población de los 184 países que ya se han sumado a la iniciativa, con independencia de su nivel socioeconómico.

¿Qué es la iniciativa Covax de vacunas contra la covid-19?

Covax está liderado por la Organización Mundial de la Salud, la Alianza para la Vacunación (GAVI) y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), y ante todo busca evitar que la competición por la vacuna resulte en un aumento de precios que impida acceder a ella a los países más pobres. Para ello, distingue entre dos tipos de integrantes: por un lado, los países “autofinanciados”, como la Unión Europea, Estados Unidos, China o Canadá, que se aseguran una partida de las dosis a cambio de contribuir a que la vacuna llegue a los países menos desarrollados; y, por otro, los “financiados”, 92 países de ingresos bajos y medianos a los que se les facilitará las dosis que no puedan pagar.

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