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Trabajo y la pobreza, una relación en dos direcciones

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Trabajar no impedirá ser pobre. Los pronósticos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para 2023 auguran que en varias partes del mundo la capacidad económica de los empleados disminuirá de forma tan drástica que una gran parte engrosará el número de pobres en el mundo.

En concreto, en cuatro países la situación de los trabajadores no hará sino empeorar, aumentando el porcentaje de empleados pobres que vivirán con menos de 1,90 dólares al día —lo que el Banco Mundial considera pobreza extrema— en 2023. Se trata de Yemen, Venezuela, Siria y Burundi. Las guerras son las culpables del retroceso en Yemen y Siria, mientras que en Venezuela y Burundi las crisis humanitarias provocadas por el deterioro económico y político, además de una epidemia de malaria en el caso del país africano, serán las causas del aumento de trabajadores pobres en el mundo.

Por el contrario, también habrá países que conseguirán aumentar la capacidad económica de sus trabajadores, consiguiendo que muchos de ellos abandonen la pobreza extrema. Entre las naciones en las que los empleados que vivan con menos de 1,90 dólares al día disminuirán en 2023 destacan —por tener cambios más significativos— Laos, Namibia, Camboya, Etiopía, Bangladés e India. Todos ellos reducirán la cantidad de trabajadores pobres en más de un 50%.

Más allá del aumento o disminución del porcentaje de empleados sin apenas dinero al día, Burundi será en 2023 el país con una mayor proporción de empleados que vivirán en situación de pobreza extrema —casi tres cuartos—. En este sentido, de la lista de las diez primeras naciones con más trabajadores pobres, nueve serán africanas, como Madagascar, República Centroafricana, República Democrática del Congo o Somalia. El único país no africano que se colará entre los primeros será, precisamente, Yemen, en noveno lugar con cerca de la mitad de sus empleados en situación de pobreza extrema.

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