Índice de la calidad de vida en Europa

Cartografía Economía y Desarrollo Europa

El mapa de la calidad de vida en Europa

Descripción del mapa

Los mejores lugares en calidad de vida en Europa son los más ricos e industrializados, según un análisis de ESPON EGTC, un think tank europeo enfocado en la cooperación territorial. Puestos a elegir lugares concretos, son los países nórdicos, caso de Noruega, Islandia y Suecia, pero también Finlandia y Dinamarca. Incluso Suiza, Austria, Países Bajos, el suroeste de Alemania y algunas regiones de Reino Unido presentan buenos datos en conjunto.

No es casual que coincidan en buena medida con la llamada banana azul europea, el gran eje industrial que abarca desde Inglaterra hasta el norte de Italia, pasando por Países Bajos, Bélgica y la cuenca del Rin de Alemania, y que se caracteriza por tener una industria altamente integrada en el territorio.

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Más allá del dominio de los países ricos, en los Estados miembros mediterráneos, que también son los más castigados por el desempleo, existen igualmente regiones que ofrecen una alta calidad de vida a sus ciudadanos. Es el caso del País Vasco, Cantabria, Cataluña o Madrid en España; el oeste de Grecia; la región de Liguria o el Tirol en Italia; o el valle del Ródano, los Alpes y Occitania en Francia.

En general, son las capitales y las regiones con grandes ciudades las que presentan un índice de calidad de vida más alto. Además, en algunos países, las zonas rurales también muestran un buen desempeño gracias a su buena puntuación en los indicadores ambientales y socioeconómicos, como en la región francesa de Ardèche, al sur de Lyon, o Cantabria, en el norte de España. Aun así, la Europa del este y la mediterránea son las que concentran las provincias con la peor calidad de vida del continente.

15 mapas para entender la Unión Europea

Pero ¿qué es exactamente la calidad de vida? Para ESPON se trata de la capacidad de los seres vivos para sobrevivir y prosperar en un contexto territorial determinado. En concreto, con el objetivo de cuantificar la calidad de vida, el think tank utiliza un modelo de medición basado en tres dimensiones: facilitadores para una buena vida, desarrollo vital y satisfacción con el entorno, divididas a su vez en otras tres esferas distintas, como son la personal, la socioeconómica y la ecológica. Son, en total, nueve indicadores calculados a partir de 22 subdominios.

Índice de facilitadores de vida en Europa

 

De esta forma, el índice de facilitadores para una buena vida permite distinguir las provincias europeas con un mejor acceso a las infraestructuras del Estado del bienestar, como la educación o la sanidad. Las áreas escasamente pobladas, las periféricas y aquellas con redes de transporte débiles, condiciones que se dan principalmente en la Europa mediterránea o del este, son las que salen peor paradas en esta dimensión.

El desarrollo vital, por su parte, es la esfera que refleja las condiciones socioeconómicas de la población. Es, de nuevo, más fuerte en la banana azul europea y los países nórdicos. En el lado opuesto, la baja esperanza de vida y las altas tasas de mortalidad lastran a los Estados orientales y balcánicos, mientras que el desempleo y aspectos sociales como la pobreza, el abandono escolar o el bajo nivel educativo reducen el desarrollo vital de los países mediterráneos y también del este.

Índice de desarrollo vital en Europa

Por último, la satisfacción con el entorno es especialmente alta en el norte y el sur de Europa, además de en Polonia, Reino Unido, Irlanda y Suiza. Las zonas más insatisfechas son también las que presentan unos niveles de autoestima más débiles, calculada en este caso a partir de las tasas de suicidio y la tolerancia hacia las personas con discapacidad, así como un menor grado de confianza hacia el resto de la sociedad y las instituciones.

Índice de satisfacción con el entorno

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