Cartografía Política y Sociedad Europa

Las deportaciones de Frontex: más de 60.000 expulsados en una década

Descripción del mapa

Mientras los Estados miembro fracasaban en la gestión de la llegada de refugiados que sacudió el proyecto comunitario entre 2015 y 2017, los vuelos de deportación coordinados por la agencia europea de control de fronteras exteriores Frontex se convirtieron en un mecanismo en el que los países sí se pusieron de acuerdo para expulsar de forma conjunta a decenas de miles de inmigrantes. En concreto, entre 2009 y 2019, Frontex organizó la deportación de 60.135 personas en 1.437 operaciones distintas.

Doce horas. Esa fue la diferencia para 70 inmigrantes colombianos y dominicanos entre estar sentados en un avión a las dos de la mañana y saber que iban a ser deportados. Uno de ellos aterrizó en Bogotá vistiendo aún el uniforme de trabajo con el que fue detenido. La mayoría no pudo trasladar sus pertenencias al centro de detención ni hablar con un abogado. Tampoco fueron sometidos a un examen médico antes de embarcar y uno de ellos perdió el conocimiento en pleno vuelo.

Ocurrió en febrero de 2016 en Madrid. La deportación fue organizada por la Policía Nacional y también contó con un inmigrante que inició su viaje de vuelta desde Alemania. El Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa —una organización que no forma parte de la Unión Europea—, consciente de que “la expulsión de extranjeros conlleva un riesgo manifiesto de trato inhumano y degradante”, estuvo presente en el vuelo. Advirtió al Gobierno español de que 12 horas de antelación eran insuficientes, pero el Ministerio del Interior respondió que “la organización de los vuelos y la disponibilidad de los retornados” no permitía avisar con mayor anticipación.

Dos años después, en agosto de 2018, el CPT volvió a supervisar una nueva deportación aérea de migrantes, esta vez desde Múnich hasta Kabul. 46 afganos fueron devueltos a un país en guerra que ese año registró un récord de víctimas civiles. Tres retornados amenazaron con o intentaron suicidarse en los días previos al vuelo. Otro trató de resistirse a ser devuelto en el avión y, tras colocarle varias correas de velcro y ser reducido por cinco policías federales, un sexto agente permaneció 15 minutos arrodillado sobre sus piernas. Después, “agarró los genitales del retornado con la mano izquierda y los apretó repetidamente durante períodos prolongados para lograr que el retornado se calmara”, tal y como recoge el informe redactado por el CPT.

Ambos casos fueron operaciones conjuntas de retorno (JRO, por sus siglas en inglés) coordinadas por la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex)​. Se trata de un instrumento a través del cual Frontex ofrece organizar la deportación de “ciudadanos no pertenecientes a la UE que han agotado todas las vías legales para permanecer en ella o que han cometido delitos en un Estado miembro” entre dos o más países, además de financiar parte o la totalidad de la operación. Los vuelos conjuntos de retorno fueron creados en 2004, pero su uso se disparó a raíz de la crisis de los refugiados que dinamitó la estrategia migratoria comunitaria entre 2015 y 2017.

Más de 60.000 deportados desde 2009

La llegada masiva de migrantes a través del Mediterráneo no solo colapsó los mecanismos de atención y socorro europeos, sino que también provocó que el número de deportados por Frontex se triplicara en cuestión de un año: de 3.500 expulsados en 2015 se pasó a 10.500 en 2016. Así lo reflejan los datos a los que se ha tenido acceso a través de una solicitud de información enviada a la agencia europea.

En 2017 los residentes ilegales devueltos a sus países de origen mediante operaciones conjuntas de retorno ascendieron a 14.000 y en 2018 a 12.000. A 10 de septiembre de este mismo año ya se contabilizaban 7.302 deportados. En total, entre 2009 y 2019 las JRO (Joint Return Operations, por su nombre en inglés) expulsaron a 60.135 migrantes en 1.437 vuelos.

Estos vuelos no son la principal vía de deportación de los Estados de la Unión Europea, ya que los países también organizan operaciones a nivel nacional sin contar con el apoyo de Frontex u otro país. De hecho, España ha llevado a cabo 996 vuelos de deportación en solitario en la última década, frente a 263 participaciones en operaciones coordinadas por Frontex. Sin embargo, sí constituyen un mecanismo más barato: el precio medio que cuesta deportar a un migrante a través de las JRO es de 4.388 euros —de los cuales una parte o la totalidad es asumida por Frontex—, mientras que España empleó 7.000 euros por deportado entre 2011 y 2015 en expulsiones nacionales.

Alemania ha organizado la mitad de las devoluciones

Si hay un país que ha aprovechado los vuelos conjuntos para deportar a sus residentes ilegales ese ha sido Alemania. El país germano ha sido el responsable de expulsar al 50% de los nacionales de terceros países (TCN, por sus siglas en inglés) que han sido devueltos a través de las JRO, en los que también participan Noruega, Suiza e Islandia —países no pertenecientes a la Unión—. Italia, con el 12%; Austria, con el 10%; España, con el 8%; y Francia, con el 7%, son los Estados miembro que siguen a Alemania en la clasificación de quienes más deportan en la Unión Europea mediante este mecanismo.

En cuanto a la nacionalidad de los retornados, los Balcanes, especialmente Albania y Kosovo, es de las regiones que más ciudadanos deportados recibe de la UE en la actualidad, seguidos de algunas repúblicas exsoviéticas, como Georgia o Armenia, y países del África subsahariana, caso de Nigeria. Sin embargo, antes de la crisis de los refugiados el orden de los destinos de los deportados era otro. Por ejemplo, en 2009, los países de África subsahariana eran los que más retornados recibían por vía aérea.

Además, América Latina ha ido teniendo paulatinamente un menor número de inmigrantes devueltos, pasando de ser el tercer destino en importancia en 2013 al penúltimo en 2019, solo por delante de Asia.

Más allá de las regiones habituales como destino, cada Estado miembro tiene a su vez países concretos a los que acostumbra devolver una mayor cantidad de personas. Es lo que ocurre con Albania en el caso de Francia; Albania y Macedonia del Norte en el de Alemania; Kosovo y Nigeria en el de Austria; Colombia en el de España; y Túnez en el de Italia.

En concreto, en el caso español, los cuerpos de seguridad del Estado han contado con la ayuda de Frontex para organizar 85 vuelos de deportación entre 2009 y 2019 —aunque ha participado en un total de 263 incluyendo los organizados por otros países—. El 21% de esas 85 operaciones ha tenido como destino Colombia.

Las operaciones conjuntas de retorno ya no son conjuntas

Como respuesta a la crisis migratoria, la Unión Europea refundó Frontex en 2015, dotándola de más competencias y recursos, y reforzó las operaciones conjuntas de retorno para agilizar la expulsión de inmigrantes. De esta forma, a partir de 2016, Frontex comenzó a intervenir también en vuelos de deportación nacionales “relevantes”. La gran cantidad de llegadas por el Mediterráneo a Europa provocó que la colaboración entre los distintos países de la UE para llenar los aviones de residentes ilegales ya no fuera necesaria, por lo que los Estados comenzaron a fletar sus propios vuelos con la ayuda de Frontex, que agilizaba los trámites, prestaba apoyo logístico y financiaba parte de las operaciones.

Así, en los siete años previos a la introducción de la nueva medida, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas tan solo había organizado un vuelo en el que solo había participado un país. Entre 2016 y septiembre de 2019, ya han sido 729 las operaciones en solitario, lo que supone el 63% de los vuelos coordinados durante ese mismo periodo.

Cambio de estrategia: de la coordinación para expulsar migrantes al cierre de fronteras

Desde 2009, las deportaciones forzosas en avión coordinadas por la Unión Europea han absorbido 137 millones de euros, cofinanciados entre la UE y los propios países —Frontex no ha hecho pública la cantidad exacta que asume cada parte—.

Sin embargo, la estrategia migratoria europea no pasa por potenciar el uso de este tipo de operaciones, sino por hacer que sean terceros países los que frenen a los migrantes en su camino hacia Europa. Este proceso, conocido como externalización de las fronteras, se ha materializado en los acuerdos que la Unión ha ratificado con Turquía o Libia y ha tenido su efecto en la reducción de las llegadas. De hecho, en los tres primeros meses de 2019 el número de migrantes que llegaron al continente por el Mediterráneo fue de 15.900, un 17% menos que en el mismo periodo de 2018.

Pero esto también tiene otra cara. El cierre fronterizo de la UE ha empujado a las personas que buscan mejorar sus condiciones de vida en Europa a la ruta del Mediterráneo central. Para cruzar de Libia, donde los traficantes de migrantes y la fuerte represión policial causan importantes riesgos entre los migrantes, a Italia o Grecia estas personas se embarcan en peligrosas travesías que han aumentado la peligrosidad de la ruta.

Paralelamente a la firma de estos acuerdos para impedir una nueva llegada masiva de desplazados, el presupuesto de las JRO ha ido aumentado a medida que las operaciones de retorno se multiplicaban, alcanzando su punto máximo en 2018 con cerca de 30 millones de euros. A pesar de ello, el crecimiento no ha sido proporcional al del presupuesto general de Frontex.

Y es que el organismo europeo se ha convertido en una de las prioridades de la UE en los últimos tiempos. Tal es así que, además de ver aumentados exponencialmente sus recursos económicos, Frontex dispondrá en 2027 de un cuerpo permanente de 10.000 guardias fronterizos. La agencia también contará con barcos, aviones y helicópteros propios y, aún más importante, verá reforzada su capacidad de acción al poder intervenir en terceros países.

Con estos últimos cambios, la Unión ha terminado de diseñar la nueva estrategia de Frontex: apostar por los mecanismos de vigilancia, seguimiento y contención para ganar influencia en los accesos al Mediterráneo y garantizar la seguridad en los límites comunitarios. A falta de una política de asilo común, la Unión Europea continúa aplicando su plan contra la inmigración para alejar el problema de sus fronteras. Los vuelos de deportación también sirven para poner kilómetros de por medio.

Metodología: todos los datos relativos a las operaciones conjuntas de retorno de Frontex han sido obtenidos a través de solicitudes de información en la plataforma AsktheEU.org. Los documentos originales fueron facilitados en PDF, pero aquí puedes encontrar la base de datos en formato editable.

En cuanto al análisis de los datos, en el caso de los vuelos con escala, ante la imposibilidad de conocer la cantidad exacta de deportados que fueron devueltos en cada destino, se optó por asignar a cada uno la mitad del total de deportados en esa operación. De esta forma, se pudo realizar una aproximación al número de retornados según su nacionalidad (región), ya que Frontex confirmó que los destinos eran “congruentes” con el país de origen de los desplazados. Por el contrario, se descartó esta solución para sugerir el número concreto de migrantes que cada Estado miembro aportó en las operaciones conjuntas de retorno, ya que estas podían aglutinar hasta once países distintos y un reparto equitativo entre los mismos podría distorsionar en gran medida la realidad. En su lugar, para conocer la cantidad de deportados que cada nación ha enviado a países concretos, únicamente se tuvo en cuenta a los organizadores de los vuelos y se descartaron los segundos destinos.

4 comentarios

  1. ¿Han visto este artículo de hace unos años?

    https://www.elconfidencial.com/mundo/2016-10-30/expulsados-personas-situacion-irregular-inmigrantes-vuelos-verguenza_1280179/

    Ustedes los medios deberían prestar más

    atención a FRONTEX. Dos artículos en cinco años es muy poco. El suyo llega demasiado tarde ante esta crisis.

    • Hola.

      Este artículo está actualizado al máximo posible, hasta con datos del mes de septiembre. Precisamente, el artículo de El Confidencial que enlaza era EL ÚNICO que existía analizando estos datos en medios en español. El de EOM es EL ÚNICO en el que se han actualizado esas cifras.

      Resulta paradójico que esta crítica esté dirigida al medio que sí ha publicado los datos y no a aquellos que han obviado esta situación durante años.

    • Porqué no deportan a todos los ladrones del metro?
      Para trabajar de ladrones, mejor quedarse en su país

  2. Una pregunta ¿has usado algún software para pasar de pdf a spreadsheet?

    ¡Enhorabuena por este pedazo de trabajo!