La educación es la principal herramienta contra la desigualdad: es un motor de ascenso social, un espacio donde todos los niños cuentan con las mismas oportunidades. Sin embargo, la red de educación de España está dividida por una brecha de clase, de género y de nacionalidad que provoca que la educación no sea accesible de la misma manera para todos. España es el país de la OCDE donde mayor diferencia socioeconómica existe entre los alumnos de la escuela concertada y los de la pública. Un sistema de segregación en el que la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid van a la cabeza, según datos recientes de un informe de Save the Children.
El sistema educativo español cuenta con tres tipos de escuela según titularidad: públicas, concertadas y privadas. La administración no se encarga solo de financiar a los centros públicos, sino que las Comunidades Autónomas dedican parte de su presupuesto también a las instituciones concertadas. Esta red nació para garantizar la educación a toda la población así como la libertad de elección de las familias, creando escuelas concertadas allá donde no llegase la pública. Sin embargo, la radiografía del sistema educativo español muestra una realidad muy distinta lejos de la deseada igualdad de oportunidades escolares.
Además de Murcia y Madrid, las regiones donde más brecha socioeconómica hay entre los alumnos de escuela pública y la concertada son La Rioja y Extremadura. En la otra cara de la moneda, comunidades como Aragón, Cantabria o Galicia son las que cuentan con menores diferencias en el perfil de los alumnos de ambas redes.
El principal motivo de esta segregación socioeconómica se encuentra las cuotas ilegales que imponen numerosos centros concertados. La última ley de educación establece que esta debe ser gratuita, con la posibilidad de cobrar a las familias únicamente de forma voluntaria y solo para actividades extraescolares. Sin embargo, la escuela concertada española se ha venido caracterizando por los cobros obligatorios a las familias . Entre el 66% y 75% de las instituciones educativas concertadas cobran cuotas, porcentaje que asciende exponencialmente en Cataluña, la Comunidad de Madrid y el País Vasco con precios mensuales de entre 100 y 250 euros de promedio.
España, el país con más desigualdad entre la educación pública y concertada de la OCDE
Ahora bien, esta brecha entre aulas concertadas para familias acomodadas y aulas públicas para familias con menos recursos explica solo el 21% de la segregación escolar. Este porcentaje cambia también enormemente según comunidad autónoma, pues en Madrid la segregación escolar se debe en un 32,8% a la red de centros concertados mientras que en Aragón es tan solo un 3,9%.
Esto quiere decir que existen otros factores a la hora de segregar escolarmente, como la nacionalidad, el género, las políticas de distrito único o incluso la propia diferencia en el perfil del alumnado dentro de la misma red.
Por un lado, los datos por comunidad autónoma reflejan marcadas diferencias en el reparto de la población extranjera entre tipos de centro. El caso de Melilla es el más exagerado, pues el 12% de los alumnos de la pública tienen nacionalidad extranjera mientras que en la concertada no existe este tipo de población. Le sigue Murcia, con algo más de un 15% en la pública y sólo un 5% en la concertada.
Además, la educación en España destaca en la segregación por origen étnico/cultural de un grupo de población en específico: el pueblo gitano. Según la Fundación Secretariado Gitano, su tasa de escolarización es mucho más baja que la media española en todas las etapas educativas: si la media española de los estudiantes de 16 años es del 95,6% y del 90% en alumnos de 17 años, la escolarización de la población gitana para esas mismas edades es del 53,7% y del 34,3% respectivamente.
Cuánto dinero público se destina a la educación concertada en España
Parte de esta realidad se explica por las desfavorecidas condiciones económicas de las familias gitanas en el país y porque en estos casos se suele priorizar la cercanía, los costes y las existencias de ayudas a la hora de elegir un centro educativo. Es precisamente en este aspecto donde entra en juego como factor segregador la política educativa de cada región. Un ejemplo de esto es el distrito único de Madrid.
La segregación escolar no tiene que ver con cuánto alumno vulnerable hay en un municipio sino en cómo se distribuye. La concentración de alumnos vulnerables en determinados centros es mayor que la que se da en los barrios y esto se explica por la posibilidad de elección del centro no por barrio sino por región. Con políticas como la del distrito único madrileño, las familias pueden elegir centros de cualquier parte de la comunidad autónoma. Pero como señala la investigadora Cynthia Martínez Garrido, esta es una libertad de la que no gozan todas las familias, como aquellas que no cuentan, por ejemplo, con vehículos privados u horarios flexibles.








No entiendo porque EOM publica sobre este asunto y deja un mensaje tan manipulado, erróneo y sectario.
No me parecería mal mantener la financiación actual de la educación concertada si se pasa a una gestión mixta.