Rusia es un Estado federal, pero no uno cualquiera. Teóricamente es un Estado plurinacional, y esto se refleja en una compleja organización territorial a diferentes niveles, con diferentes tipos de sujetos federales según la demografía e historia de cada territorio.
Desde la ilegal anexión de Crimea (y la ciudad de Sebastopol), en Rusia hay 85 sujetos federales divididos entre óblasts o provincias, krais (marcas), repúblicas, ókrugs autónomos, un óblast autónomo y tres distritos federales o ciudades federales. Todos ellos son sujetos federales iguales, aunque discrepen en sus competencias y autonomía:
- Los óblasts son la unidad más común (46) y con menos competencias, y generalmente reciben el nombre de su capital, aunque hay excepciones, ya que desde época soviética algunas ciudades capitolinas han cambiado de nombre y no así sus óblasts (como el óblast de Leningrado, cuya capital es San Petersburgo).
- Los krais (9) son las marcas históricas de Rusia, y aunque se mantienen como sujetos federales diferentes a los óblasts, en la práctica son legalmente idénticos e indistinguibles.
- Las repúblicas (22) son los entes con mayor autonomía, cada uno de ellos con su propia constitución, idioma y legislación. Teóricamente, son el hogar de una nacionalidad minoritaria pero suficientemente numerosa y concentrada en el espacio para tener un territorio autónomo.
- Los ókrugs (4) autónomos, o distritos autónomos, parten de un planteamiento similar al de las repúblicas, pero su nacionalidad o nacionalidades tutelares no son suficientemente numerosas para formar una república, y siguen siendo parcialmente dependientes de un óblast cercano.
- El Óblast Autónomo Hebreo, el único de su tipo, es un óblast con competencias ampliadas para acoger a la minoría de judíos rusos, aunque en realidad la mayoría de estos viven fuera del óblast, donde apenas suponen un 1% de la población.
- Las tres ciudades federales, Moscú, San Petersburgo y Sebastopol (anexionada con Crimea ilegalmente), son ciudades grandes que combinan las competencias municipales con las propias de un óblast, y que en el caso de Moscú y San Petersburgo, son también capitales del óblast circundante.
Esta complicada organización territorial que tiene Rusia, con diferentes tipos de sujetos federales, responde a la autopercepción del país como Estado plurinacional, pero básicamente es fruto de la herencia soviética, de la que mantienen la nomenclatura y en gran medida los límites administrativos, que solo han cambiado al producirse fusiones y ampliarse el territorio de la ciudad de Moscú.
Su origen está en la idea soviética de otorgar un territorio a cada nación dentro del gran Estado soviético. Aunque en la práctica, tanto entonces como ahora, toda la política está dominada por la mayoría étnicamente rusa.
Tanto es así que los cambios demográficos y la rusificación de algunos territorios han hecho que las nacionalidades titulares de algunos territorios sean minoritarias frente a una mayoría étnicamente rusa, como en Carelia, o en las regiones petroleras de Janti-Mansi y Yamalia-Nenetsia.
Ante la complejidad de la organización territorial que presenta Rusia, y para controlarla mejor y reducir su autonomía, Putin añadió siete distritos federales en el año 2000, aunque son nueve actualmente. Estos distritos engloban los distintos tipos de sujetos federales y son administrados por un mandatario (representantes plenipotenciarios) que nombra directamente por el presidente de Rusia.







