Cuando el Frente Nacional alcanzó la segunda ronda de las presidenciales en Francia en el año 2017, muchos parecieron sorprenderse de que la formación de extrema derecha lograse cerca de un tercio de los votos. Lo cierto es que no debería, ya que viendo el mapa de la geografía electoral del país —y especialmente del Hexágono francés—, se pueden intuir buena parte de los condicionantes económicos, sociales y políticos que llevaron a millones de franceses a apostar por Marine Le Pen y su Frente Nacional.
En la actualidad, Agrupación Nacional (el antiguo Frente Nacional) sigue siendo un poderoso partido de extrema derecha en Francia. De hecho, se ha convertido en una de las grandes formaciones políticas del país, expandiendo poco a poco su influencia por toda la Francia metropolitana, el Hexágono. Tradicionalmente la prensa francesa distinguió entre dos Frentes Nacionales, uno xenófobo e identitario en el sur, y otro obrero y proteccionista en el norte, y aunque la simplificación no deja de ser cierta, en realidad hay muchos más matices.
La distribución del voto a Agrupación Nacional se distribuye principalmente a lo largo de un extenso arco al este del mapa de Francia, que une las regiones industriales del norte con las regiones turísticas del Mediterráneo a través de “la Francia vaciada” y el valle del Ródano. Mientras, la costa atlántica, París y los departamentos de ultramar se muestran más escépticos al auge del partido.
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