A finales de 2024, Colombia y Pakistán dieron un importante paso contra el matrimonio infantil, aumentando la edad legal para casarse hasta los dieciocho años. Sin embargo, el nuevo año también ha puesto de manifiesto que no todos los países del mundo caminan en la misma dirección. El parlamento de Iraq ha aprobado este enero una ley que permite el matrimonio con niñas de hasta nueve años. Y no es un caso aislado.
De extremo a extremo del planeta, desde Nicaragua hasta Papúa Nueva Guinea, cerca de dos de cada diez niñas contraen matrimonio siendo menores de edad, según datos de UNICEF. Esta cifra disminuye en suelo europeo, donde afecta al 12% de las chicas en lugares como Albania o Moldavia pero es casi inexistente en países de la Unión Europea —donde la incidencia es tan pequeña que ni siquiera hay datos—. Por su parte, este problema aumenta hasta cifras escandalosas en regiones como el Sahel: allí, más de la mitad de las jóvenes pisan el altar en edades tempranas.
El matrimonio antes de los dieciocho años está considerado una violación de los derechos humanos y es una cuestión en la que intervienen muchos factores como la pobreza, la idea de que el matrimonio puede aportar “protección”, el honor familiar, los códigos sociales, las leyes religiosas que permiten la práctica o el propio sistema de registro civil de un país. Tiene mucha más incidencia en chicas jóvenes que en chicos, que tras las nupcias suelen verse en situaciones de embarazos precoces, aislamiento social, abandono escolar o violencia doméstica.
Para 2023, eran 640 millones de mujeres en todo el mundo las que se habían casado siendo menores de edad. A pesar de esta alarmante cifra, la lucha global contra el matrimonio infantil está dando sus frutos y el número de bodas se ha reducido considerablemente en la última década. Buena parte de esta reducción se debe a los esfuerzos que India está dedicando a erradicar esta práctica dentro de sus fronteras.
Aun así, los matrimonios en India son comunes hasta con chicas por debajo de los trece años. Esta situación provoca que India, el país más poblado del mundo, es el que más niñas esposa alberga. Si bien el porcentaje de chicas que sufren matrimonio infantil respecto a su propia población es del 23%, al tratarse de una superpotencia demográfica la realidad es que una de cada tres jóvenes casadas en el mundo vive allí.
Algo similar ocurre con otros países superpoblados como Bangladés —que no solo tiene una elevada cifra de población, sino que el matrimonio infantil afecta a más de la mitad de sus ciudadanas—, o Nigeria, la potencia económica africana en la que el 30% de las mujeres se casan siendo menores de edad.
“Y no comieron perdices”: la lacra mundial del matrimonio infantil
Por encima de Bangladés, siete de los diez países donde más prevalencia hay de esta práctica se encuentran a los pies del Sáhara, a lo largo de un cinturón que cruza el continente africano de este a oeste. En Níger, el 76% de las chicas se casaron con menos de dieciocho años. Le siguen Chad y la República Centroafricana, con casi tres cuartas partes de su población femenina. En los tres casos, más de un 25% de los matrimonios infantiles fueron con chicas de edades por debajo de los quince años. A grandes rasgos, los matrimonios infantiles en África central y occidental se producen principalmente en zonas rurales y empobrecidas, afectando sobre todo a jóvenes sin estudios.
El matrimonio infantil es mucho más residual entre chicos a lo largo de todo el mundo, afectando de media a un joven por cada seis chicas. En Mali, por ejemplo, el 54% de niñas esposa desciende hasta el 2% en el caso masculino. No obstante, en esta región se encuentra uno de los países dónde mayor porcentaje de matrimonios con niños hay: la República Centroafricana, donde afecta al 17% de los jóvenes.
Al otro lado del océano, entre Belice, El Salvador y Nicaragua hay casi dos millones de jóvenes afectadas por esta práctica. Tanto El Salvador como Belice tienen prohibidas las uniones por debajo de los dieciocho años, mientras que en el caso nicaragüense la edad se reduce hasta los dieciséis con consentimiento de los representantes legales. Sin embargo, la prohibición legal no ha impedido la práctica: dos de cada diez mujeres salvadoreñas y en torno al 35% de las jóvenes de Nicaragua y Belice se ven sometidas a matrimonios infantiles a través de uniones informales.









