El Reino Unido de los Países Bajos está conformado por cuatro países constituyentes: Aruba, Curazao, San Martín y Países Bajos —del que Holanda es una región—. Este último, a su vez, se divide entre una parte europea, auténtico corazón del Estado y centro de su geopolítica, y los municipios especiales de Países Bajos, situados en el Caribe —las islas de Bonaire, Saba y San Eustaquio—. La parte europea del país concentra el 98% del territorio y la población, y es quien realmente determina la política y las dinámicas de todo el Estado. Su capital es oficialmente Ámsterdam, pero la sede de los tres poderes —Ejecutivo, Legislativo y Judicial—, la Administración y las delegaciones extranjeras se sitúan en La Haya, lo que hace de esta ciudad la capital efectiva del país.
Si algo condiciona la geopolítica de Países Bajos es el agua. El país se ubica en una región costera y lluviosa excepcionalmente llana, afectada por grandes mareas que penetran kilómetros en el interior; donde los ríos Rin y Mosa se unen para formar una inmensa desembocadura con múltiples brazos; y con más de la mitad del país situado bajo el nivel del mar. Además, a las crecidas del Rin y el Mosa, las grandes borrascas del mar del Norte y el drenaje de un país construido bajo el nivel del mar ahora se suma el cambio climático. Esto ha vuelto determinante entender la lucha que Países Bajos tiene contra el mar.
A partir del año 1.000, en plena Edad Media, grupos de campesinos empezaron a hacerse con tierras pantanosas que después desecaban y cultivaban mediante la utilización de pólderes, y más tarde con la ayuda de molinos de viento. Esto inició la configuración de Países Bajos actual. La última gran ganancia de tierras se produjo en 1968, dando lugar a la actual provincia de Flevolanda, con más de 400.000 habitantes.
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