Europa, el Viejo Continente, es cada vez más viejo. El envejecimiento de la población por el aumento de la esperanza de vida y el desplome de la natalidad, con una tasa de hijos por mujer muy baja y que está lejos de permitir el remplazo generacional, suponen en la actualidad uno de los grandes restos a los que se enfrentan los gobiernos de la Unión Europea, que dedican de media un 9,5% de su PIB a pagar las pensiones de sus ciudadanos, 0,6 puntos porcentuales más que en 2010.
Y es que a medida que la población europea siga envejeciendo el gasto en pensiones se multiplicará, especialmente cuando la generación del Baby Boom, la más numerosa, vaya alcanzando la edad de jubilación, lo que supondrá una inmensa presión para las generaciones posteriores, numéricamente mucho menos nutridas y con un poder adquisitivo congelado respecto al de sus predecesores. Precisamente, Europa y Japón, son el epicentro de este cambio demográfico que transformará las sociedades y sus sistemas económicos.
En la actualidad, seis países de la Unión Europea dedican más de un 10% de su PIB a las pensiones, entre los que sobresale Grecia, donde el gasto alcanza en 13,2% del producto interior bruto. En general los países de la Unión Europea han ido incrementado el gasto en pensiones en la última década, un periodo en el aumento del coste de las pensiones ha sido superior al crecimiento del PIB debido al rápido envejecimiento de la población y a los fuertes vaivenes económicos.
No obstante, hay diferencias dentro de la Unión Europea. Los países del Este han experimentado rápidos crecimientos económicos, mientras que los más ricos occidentales han crecido mucho más lentamente. El resultado es que los países bálticos, Hungría, Rumanía y Bulgaria, pero también Malta e Irlanda, cuyas economías han crecido mucho en la última década, han reducido el peso de las pensiones en su PIB, y no porque su población se haya rejuvenecido, mientras que en el conjunto de la UE las pensiones han seguido aumentado su peso.
Los países donde más ha aumentado el porcentaje de PIB dedicado al pago de las pensiones en la Unión Europea son Finlandia (+2,4 puntos porcentuales), Grecia (+2), España (+1,9) y Chipre (+1,8). El aumento de los gastos sociales debido al envejecimiento ha llevado a diversos experimentos, como el de la renta básica universal en Finlandia, finalmente fallida.
Por su parte, la reducción es especialmente notable en Bulgaria, uno de los países de la Unión Europea con mayores problemas en su estructura demográfica debido a la baja natalidad, el rápido envejecimiento y la migración masiva de la población en edad de procrear.
La complicada situación demográfica de Europa ha llevado a los gobiernos comunitarios a preguntarse cómo pueden mantener los sistemas de pensiones, y no todos son igual de sostenibles. En la UE destacan los modelos de Dinamarca, Países Bajos, Suecia y Finlandia por su sostenibilidad a largo plazo. En el lado opuesto se encuentran los modelos de Italia, Austria (pese a su archiconocida mochila austriaca de las pensiones) y España.
Las altas pensiones cotizadas por la generación del Baby Boom son ahora un reto para las generaciones posteriores que tienen que pagarlas con menos efectivos demográficos y sueldos más bajos. Se calcula que las pensiones alcanzarán su máximo para 2025, y desde ahí, inevitablemente, tendrán que descender.