Desde el inicio de la invasión de Ucrania, Rusia ha pasado a ser centro mediático y objetivo de numerosos análisis. Entre ellos, los que hemos realizado en el equipo de Cartografía de EOM, desde donde hemos tratado de ayudar a comprender la realidad actual del país, tan complejo como el que más. Pero esta perspectiva "desde fuera" ha obviado un aspecto: cómo Rusia nos ve a nosotros, cómo Rusia percibe a Europa occidental.
El coloso euroasiático, pese a su inmensidad, concentra a la mayor parte de su población y PIB en la pequeña parte europea del país, que solo abarca el el 25% del territorio. Sin embargo, esta zona del país supone a su vez el 40% de Europa y está expuesta a sus llanuras. Así, Rusia mira directamente al resto de Europa, y traumatizada por las numerosas invasiones que ha sufrido el país a lo largo de su historia, no lo hace con buenos ojos.
Rusia es una potencia continental en el heartland de Eurasia, y por ello siempre ha tratado de buscar salidas al mar. Y lo ha conseguido: Múrmansk, San Petersburgo, Rostov del Don y Krasnodar se han convertido en sus grandes puertos, pero cada uno de ellos tiene salida a un mar diferente y, entre medias, siempre se encuentra el resto de Europa.
El Báltico, el mar de Azov, el mar Negro o el mar Blanco son mares semicerrados (en el caso del Blanco por la banquisa ártica) cuyas salidas están en poder de otros países de Europa. Por esta razón Rusia ha construido el Sistema unificado de aguas profundas, una ruta de navegación interna que usa como columna vertebral el río Volga y conecta mediante ríos, canales y lagos el mar Báltico, el Ártico, el mar Negro y el Caspio mientras por Moscú y puentea al resto del continente europeo.
https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/estrategia-rusia-cinco-mares/
Sin embargo, no todas las rutas rusas pueden transitarse internamente, y necesita exportar e importar bienes hacia y desde el extranjero. Por ello, varias rutas se ven obligadas a pasar por los estrechos que rodean Rusia ...