En 2019, según datos de Eurostat, hasta el 33% de la población de la UE declaraba no consumir ni siquiera una pieza de fruta o verdura al día. Por el contrario, tan solo el 12% afirmaba seguir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de comer cinco piezas o más. Un listón que, en base a las cifras del portal estadístico comunitario, se queda demasiado alto incluso para la dieta mediterránea, que se caracteriza por incluir un elevado número de vegetales: la marca de los países del sur de Europa no es mucho mejor que la media europea —en España e Italia de hecho el porcentaje de la población de quince años o más que come más de cinco piezas de frutas o verduras al día es menor, 11% y 10%, respectivamente—.
Irlanda y Países Bajos son los únicos países donde alrededor de un tercio de los ciudadanos cumple con la recomendación de la OMS. Sin embargo, si atendemos al número de personas que consume al menos una pieza de fruta o verdura al día en la UE, los países mediterráneos escalan posiciones.
Bélgica e Irlanda, con el 83% y el 81% de su población mayor de catorce años, son los Estados miembros con una alimentación más verde, pero seguidos muy de cerca por España, Italia, Francia, Portugal, Croacia y Eslovenia, todos ellos con un dato por encima de la media comunitaria, que se sitúa en este caso en el 67%.
Pero, ¿de verdad es tan importante elevar ese consumo a cinco piezas diarias? Aparte de la postura de la OMS, la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard publicó en 2021 un estudio que confirmó esa recomendación. Basándose en una recopilación de docenas de investigaciones realizadas en todo el mundo y abarcando una muestra total cercana a los dos millones de personas, cuya dieta fue monitorizada incluso durante treinta años, la prestigiosa universidad llegó a la conclusión de que la ingesta de cinco porciones diarias de fruta y verdura ofrece los mayores beneficios para la salud.
En comparación con las personas que declararon consumir una media de dos piezas diarias, aquellas que alcanzaban la cantidad de cinco presentaron un 13% menos de probabilidades de morir por cualquier patología —35% en el caso de una enfermedad respiratoria, 12% en el de una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular y 10% en el del cáncer—.
«Las frutas y las verduras son fuentes importantes de varios nutrientes que están estrechamente relacionados con la buena salud, en particular la del corazón y los vasos sanguíneos: potasio, magnesio, fibra y polifenoles [compuestos vegetales antioxidantes]», explicó el doctor Daniel Wang, encargado de liderar el estudio.
De la misma forma, la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard descubrió que la combinación más efectiva es la de dos piezas de fruta y tres de verdura al día, y que las opciones más beneficiosas para la salud son los vegetales de hojas verdes —lechuga, espinacas, acelgas…— y aquellas frutas y verduras ricas en vitamina C y betacaroteno, un componente antioxidante que ayuda a reforzar el sistema inmunológico, como los cítricos, las bayas o las zanahorias.
Además, el estudio concluyó que comer más de cinco piezas diarias no tiene ningún efecto extra en lo que a la disminución de riesgo de muerte se refiere, y que tomar verduras y hortalizas ricas en almidón, como los guisantes, el maíz o las patatas, así como los zumos de frutas, no repercute en ningún beneficio para la salud.
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