Comercio legal opio

El comercio legal de opio en el mundo

España es el primer productor mundial de amapola adormidera, la planta de la cual se extrae el opio necesario para producir la morfina
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Dentro del comercio legal, España es el principal productor mundial de amapola adormidera, la planta de la cual se extrae el opio necesario para producir la morfina. Con una cosecha que según las previsiones de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes alcanzará el 33% de la producción mundial en 2022, el país mediterráneo lleva dominando el comercio legal del opio desde 2019, un negocio que ha resurgido con fuerza tras la pandemia pero que apenas controlan un puñado de países.

Entre 2018 y 2019, España casi cuatriplicó su producción, pasando de 37 toneladas de morfina a 141. Un aumento que ha coincidido con la venta de la única empresa autorizada en el país para gestionar plantaciones de opio, Alcaliber, al fondo de inversión británico a GHO por unos 200 millones de euros.

Por detrás de España se sitúan Australia —con el 25% de la producción mundial—, Turquía —18%—, Francia —8%—, Hungría —6%— e India —5%—. Entre las seis aglutinan el 94% del opio legal cosechado en todo el planeta, lo que da muestras de la concentración que sufre el sector.

En el otro extremo de la cadena, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, un organismo independiente creado en 1968 con el fin de asegurar el suministro de drogas para fines médicos y científicos y evitar su desviación a canales ilícitos, señala que esa morfina va a parar en su gran mayoría a las economías avanzadas de Europa y Norteamérica. En concreto, estas dos regiones aglutinaron el 74% de todo el consumo en 2020, mientras que en los países de bajos ingresos el acceso a analgésicos opioides asequibles es muy limitado.

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Ese desequilibrio no se debe a una falta de materia prima —las existencias de adormidera aumentaron en 2020, el último daño sobre el que el organismo tiene datos consolidados—, sino posiblemente a un desajuste entre las necesidades de la población de las zonas menos desarrolladas y las demandas farmacológicas de sus gobiernos.

La planta de la adormidera lleva siendo usada por los humanos al menos 7.000 años, pero no fue hasta principios del siglo XIX, después de que el farmacéutico alemán Friedrich Sertürner consiguiera aislarla del resto de componentes del opio, que la morfina comenzó a ser comercializada como analgésico. Sertürner eligió su nombre en honor a Morfeo, el dios griego de los sueños, ya que su consumo producía un sueño intenso.

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En la actualidad su uso médico se destina principalmente a tratar el dolor agudo o crónico, aunque también se utiliza para combatir la sensación de falta de aire asociada a ciertos cánceres y en terapias de desintoxicación del opio. Su gran contraindicación es la adicción que genera si se consume con frecuencia.

Precisamente por uso como droga recreativa los cultivadores de adormidera ocultan la ubicación de sus plantaciones para evitar robos. En España, sin ir más lejos, es habitual que con el estallido de la primavera y las flores de la amapola multitud de viajeros europeos se desplacen hasta la zona centro del país, en la ribera del río Tajo, en busca del jugo de esta planta tan codiciada. Su ingesta descontrolada, sin embargo, puede causar problemas graves de respiración y provocar la muerte.

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