A la nueva Comisión Europea, que está llamada a ser la primera “Comisión geopolítica” de la historia, le ha tocado lidiar con una serie de políticas que prometen no mantener indiferente a la ciudadanía y a los analistas políticos en los próximos cinco años de legislatura. Desde la ejecución final del brexit al nuevo Pacto Verde Europeo; sin olvidar, no obstante, lo que el nuevo Ejecutivo comunitario ya ha denominado como una “Europa más fuerte en el mundo”, en la que se enmarcaría, entre otras, la política de ampliación de la UE en los Balcanes. Es esta última la que ha causado revuelo en Bruselas en los últimos meses y, en especial, la decisión del Gobierno francés de bloquear por el momento las puertas de acceso a la Unión Europea a Albania y Macedonia del Norte.
La resolución de París, anunciada en octubre de 2019, pareció no haber cogido por sorpresa a los altos dirigentes de la UE; la decisión venía gestándose desde principios de ese año. El Ejecutivo francés ha señalado que esta decisión se basa en que estos Estados no están preparados para la apertura de negociaciones y que necesitan más reformas. No obstante, el asunto podría ocultar otras razones, como la visión francesa de las políticas de ampliación, para las que Macron pretende una reforma completa; u otros juegos de ajedrez entre los miembros de la Unión, como la preocupación de que en la UE ya haya un exceso de países miembros y que algunos de ellos, como Polonia o Hungría, violen el Estado de derecho de manera constante. Quizá también haya algo del histórico recelo de Francia hacia la ampliación de la UE por miedo a perder influencia dentro de la misma.
Para ampliar: “La ampliación de la UE hacia el este”, Enric Rodríguez en El Orden Mundial, 2017
Un proceso técnico con mucho de política
La decisión de Macron llegó como una jarro de agua fría a Bruselas, y los antiguos líderes de la UE, Jean-Claude Juncker y Donald Tusk, no dudaron en calificar la decisión de “error histórico”. ¿Cómo es posible que la propia Comisión, que lleva avalando la apertura de negociaciones de la UE con Albania y Macedonia del Norte desde 2016 y 2009, respectivamente, no tenga la decisión final en este asunto?
Aunque el proceso de adhesión es técnico y está regido por los criterios de Copenhague de 1993, la decisión final la toman por unanimidad los Estados en el Consejo Europeo. Por ende, y como es el caso de Francia con Macedonia del Norte y Albania, los Estados pueden bloquear la apertura de negociaciones, el nombramiento de candidatos oficiales a entrar a la UE o la adhesión de un Estado a la Unión Europea; convirtiendo el proceso de ampliación en un proceso político.
Para ampliar: “Breve manual de instrucciones para entender la Unión Europea”, Diego Mourelle en El Orden Mundial, 2018
Con todo, el argumento de que estos dos países no están preparados por falta de reformas no parece ser del todo acertado, ya que la apertura de negociaciones no significa que estos Estados accedan directamente a la Unión. De hecho, es durante estas negociaciones, que pueden llegar a ser largas y tediosas, donde se hace frente a buena parte de los problemas en materia de corrupción, libertades fundamentales, y todo el resto de asuntos contenidos en el acervo comunitario e imprescindibles para alcanzar la adhesión. Montenegro, por ejemplo, abrió negociaciones con la UE en 2012, y a día de hoy aún sigue negociando su acceso al club.
En cambio, la apertura de negociaciones sí debería considerarse como un premio político a la difíciles reformas que ya han tenido que afrontar estos países. El Gobierno de Macedonia del Norte no solo ha llevado a cabo cambios en el sistema judicial y en la lucha contra la corrupción, sino que además ha puesto todo su capital político en el cambio de nombre del país, producido en 2019, con el convencimiento de que solucionar el conflicto con Grecia facilitaría su entrada en la UE y la OTAN. Aunque la entrada a esta última parece estar ya casi resuelta, la entrada a la UE tendrá que esperar más tiempo cuando ya se cumplen tres lustros de la candidatura oficial de Macedonia del Norte.
También Albania, que es candidato oficial desde 2014, ha tenido que afrontar reformas constitucionales complejas, tales como la reforma del poder judicial, para paliar los problemas de corrupción, un progreso avalado por la propia Comisión Europea en su informe de 2019. Pero de poco ha valido para evitar que Francia vetara el inicio de las negociaciones, aunque, en este caso, no ha sido el único en hacerlo: Dinamarca y Países Bajos también se han negado a iniciar este proceso, y el parlamento neerlandés ha requerido incluso la imposición de visados para los ciudadanos albaneses, por miedo a una nueva crisis migratoria y al crimen organizado.
Para ampliar: “Albania, del aislacionismo a la Unión Europea”, Pol Vila en El Orden Mundial, 2018
Un futuro incierto
Si bien tanto Albania como Macedonia del Norte tienen un largo camino por recorrer en cuanto a reformas se refiere, la apertura de negociaciones hubiese servido exactamente para eso: abordar esos problemas y poder mejorar las políticas en las que existen deficiencias. Cerrar las puertas a Macedonia del Norte y Albania es una losa a las aspiraciones europeas de estos países y un disparo en el pie en la estrategia geopolítica de la Unión. Estos Estados han seguido las instrucciones de la UE fielmente y con este bloqueo Bruselas pierde credibilidad y se muestra como un aliado poco fiable en la región.
Por el momento, el veto francés, danés y neerlandés parece no haber minado las aspiraciones europeas de los Gobiernos balcánicos, aunque es probable que este bloqueo despierte otros fantasmas geopolíticos en la región. A pesar del peso económico, político y cultural de la UE en los Balcanes, Rusia, Turquía y China tratan de mantener o aumentar su influencia en la región a través de distintas políticas, bien sean económicas o culturales. Y si la UE congela el proceso de ampliación en la región, los países balcánicos podrían verse obligados a buscar otro tipo de alianzas, que podrían afectar a la estabilidad de los Balcanes y, por consiguiente, a la seguridad europea.
Para ampliar: “Rusia en los Balcanes Occidentales: un retorno previsible”, Pol Vila en El Orden Mundial, 2019
El no a Macedonia del Norte ya ha causado un adelanto de las elecciones parlamentarias en el país, que tendrán lugar en abril de 2020. Y parece que el Gobierno europeísta de Zoran Zaev podría verse perjudicado y perder estas elecciones frente a los nacionalistas del VMRO-DPMNE, que podrían poner el acceso a la UE en segundo plano e intentar estrechar lazos con Rusia. Aunque en Albania no hay elecciones a la vista, preocupa que las reformas apoyadas por Bruselas en materia de democratización, lucha contra la corrupción y crimen organizado, entre otros asuntos, se ralenticen. Y en vista de un posible bloqueo de acceso a la UE en los próximos años, quizá el Gobierno de Edi Rama juegue alguna carta nacionalista con la que contentar a su electorado, como la búsqueda de la Gran Albania junto con Kosovo.
¿Qué podrían hacer la Comisión y el Consejo frente a este desafío? Aunque las nuevas instituciones comunitarias ya han afirmado de manera contundente su compromiso con la región, reparar las relaciones debe ser una prioridad, aunque con prudencia, pues se debe ser realista. Los nuevos presidentes de la Comisión y el Consejo, Ursula Von der Leyen y Charles Michel, poco pueden hacer más allá de seguir recomendando la apertura de negociaciones con Macedonia del Norte y Albania, y persuadir a los Estados miembros más escépticos con la ampliación a aceptar las apertura de negociaciones con estos Estados, sin olvidar el apoyo a las reformas en los Estados balcánicos. Sin embargo, la posición francesa parece estar fijada, y con su nueva propuesta para modificar —o más bien paralizar— el sistema de ampliación, todo indica que no habrá ningún cambio de cara a la próxima cumbre del Consejo en marzo, aunque Merkel ya ha reivindicado que Macedonia del Norte y Albania deberían recibir el visto bueno. Quizá ni siquiera antes de la Cumbre de Zagreb en mayo de 2020, organizada por Croacia, el último Estado en entrar en la UE, y centrada, precisamente, en el debate sobre la ampliación de los países balcánicos. En definitiva, la apertura de las negociaciones con Albania y Macedonia del Norte se tendrá que aplazar.
Para ampliar:“La ampliación de la UE en los Balcanes Occidentales”, Pol Vila en El Orden Mundial, 2019



