Por muy rompedora que sea la tecnología de las criptomonedas, bitcoin y sus hermanas están lejos de ser apolíticas. Personalidades importantes del mundo digital las reivindican de forma acrítica. Sin embargo, el discurso de sus principales defensores bebe del ultraliberalismo y está aderezado con teorías de la conspiración surgidas en Estados Unidos, como la que acusa a la Reserva Federal de manipular el precio del dinero en perjuicio de los contribuyentes. Es más, la falta de regulación de este mercado ha interesado a algunos sectores de la extrema derecha internacional, que se financian a través de criptomonedas.
Conspiraciones antisemitas que preceden a las cripto
La Gran Recesión de 2008 reavivó las tendencias anti-establishment en Estados Unidos y Europa. Se culpaba a los Gobiernos e instituciones financieras del estallido de la crisis y de su incapacidad para darle solución. Al mismo tiempo, una idea comenzaba a coger fuerza entre quienes desconfiaban del sistema: saldremos de esta, pero lo haremos por nuestra cuenta. El año del estallido de la crisis, un informático de identidad desconocida creó una forma de pago digital independiente de la Reserva Federal estadounidense o de cualquier otro banco central: bitcoin.
Breve historia de las instituciones financieras internacionales
Para entonces, las instituciones financieras estadounidenses llevaban décadas en el punto de mira de varias teorías conspiracionistas, algunas de corte antisemita. A finales del siglo XIX, cuando el Tesoro comenzó a desmonetizar la plata en favor del patrón oro, los principales damnificados señalaban a “la cábala de banqueros ingleses y judíos de Wall Street”. Un registro parecido puede encontrarse en el libro Los secretos de la Reserva Federal (1952), del antisemita y negacionista del Holocausto Eustace Mullins. Mullins culpaba a los Rothschild, familia de banqueros judíos, de querer depreciar el patrón oro a través de la Reserva Federal para socavar el poder a...