30 de abril de 1945

30 de abril de 1945: Adolf Hitler se suicida en su búnker de Berlín

Con la Alemania nazi ya invadida, Adolf Hitler y su pareja, Eva Braun, se retiraron en el escondite subterráneo de la Cancillería. Meses después, la derrota contra las fuerzas aliadas les empujó a quitarse la vida para evitar ser capturados.
30 de abril de 1945: Adolf Hitler se suicida en su búnker de Berlín
Retrato de Adolf Hitler en 1937. Fuente: Archivo Federal Alemán (Wikimedia Commons)

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La derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial era inminente a principios de 1945. El triunfo del Ejército Rojo en la batalla de Stalingrado de 1943 había precipitado el declive de los nazis, que intentaron revertir el curso de la contienda en la batalla de las Ardenas a finales del año siguiente. El ataque sorpresa retrasó la invasión aliada, pero el enfrentamiento mermó la capacidad armamentística de los alemanes. 

El Tercer Reich se encontraba en un callejón sin salida. Desde el desembarco de Normandía en junio de 1944, los Aliados avanzaban hacia Berlín desde el oeste. Los soviéticos, por su parte, ya habían tomado Polonia y se dirigían a la capital alemana por el este. El führer, Adolf Hitler, decidió retirarse en enero de 1945 al búnker de la Cancillería del Reich. Desde allí siguió dirigiendo a sus hombres con la ayuda de Hermann Goering, Heinrich Himmler y Joseph Goebbels, pero la batalla de Berlín entre las tropas soviéticas y la última resistencia nazi supondría la derrota final del régimen. Hitler se suicidó en su búnker junto a su mujer, Eva Braun, en la tarde del 30 de abril de 1945. 

Un suicidio planeado

La última vez que Adolf Hitler salió del búnker había sido el 20 de abril para celebrar su 56 cumpleaños. Dos días después, con los tanques soviéticos en Berlín, le manifestó a su círculo cercano que habían perdido la guerra y mostró su voluntad de morir en la ciudad. Hitler, que sufría de hipocondría y párkinson, le pidió entonces a su médico, Werner Haase, que le recomendara el mejor método para suicidarse. Este le sugirió ingerir una dosis de cianuro antes de dispararse en la cabeza.

Días antes de su muerte, Hitler recibió la noticia de que su ministro de Interior, Heinrich Himmler, había estado negociando la rendición con los Aliados occidentales con los prisioneros de guerra como moneda de cambio. A esa traición se le unió la ejecución de Mussolini y de su amante, Clara Petacci, por los partisanos italianos. Temeroso de sufrir la misma suerte que el dictador italiano, el führer elaboró una lista de instrucciones que su equipo tendría que seguir tras su muerte. En su testamento, además, nombraba a Goebbels canciller y a Karl Dönitz presidente del Reich.

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Rápidamente, Hitler se casó con Eva Braun y se despidió del personal de confianza. Su ayudante de cámara, Heinz Linge, encontró los cuerpos al día siguiente. El grupo de afines al dictador siguió sus directrices y trasladó los cadáveres al jardín de la Cancillería, donde fueron incinerados. Cuando los soviéticos registraron el terreno, solo encontraron dos puentes dentales y un maxilar inferior. Estudios posteriores determinaron que pertenecían a la pareja.

De la derrota alemana a las conspiraciones sobre Hitler

Con la muerte de Adolf Hitler, la rendición de Alemania no tardó en llegar. El general Alfred Jodl firmó el 7 de mayo en Reims la rendición incondicional de las fuerzas nazis ante los Aliados. Al día siguiente, altos dirigentes alemanes se desplazaron hacia Berlín para firmar un documento similar que recogía una rendición explícita ante la URSS.

Las versiones sobre la muerte de Hitler no tardaron en surgir. Iósif Stalin, ya apuntando a la Guerra Fría, acusó al Reino Unido de haberlo escondido junto a Braun. El FBI también investigó si el dictador había llegado a Argentina, como otros oficiales nazis, e incluso se llegó a plantear que se ocultaban en una base en la Antártida. Tras décadas de especulaciones, la revista European Journal of Internal Medicine publicó un estudio que afirmaba que Hitler había muerto en 1945 por ingesta de cianuro y un disparo en la cabeza.

Pero Hitler no fue el único jerarca nazi que se suicidó. Goebbels y su esposa también acabaron con su vida en el búnker después de haber matado a sus seis hijos, y Himmler, que intentó esconderse, lo hizo durante su arresto a manos de los británicos. La Segunda Guerra Mundial dejaba entre cuarenta y cincuenta millones de muertos. Tras el conflicto, Alemania quedó repartida en cuatro partes bajo control de Francia, el Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Soviética, que darían lugar a un país capitalista y otro comunista en el origen de la Guerra Fría.

Sara Delgado

Madrid, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo. Interesada en temas sociales, derechos humanos y estudios de género.

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