3 de mayo de

3 de mayo: Día Mundial de la Libertad de Prensa

Naciones Unidas celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa cada 3 de mayo desde 1993. La jornada busca concienciar sobre la importancia de defender la independencia y libertad de los medios de comunicación y recordar a periodistas fallecidos.
3 de mayo: Día Mundial de la Libertad de Prensa
Pregunta en una rueda de prensa. Fuente: Embajada de Estados Unidos en Rumanía

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La Asamblea General de Naciones Unidas fijó el Día Mundial de la Libertad de Prensa el 3 de mayo en 1993, a propuesta de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La fecha coincidía con el aniversario de la Declaración de Windhoek de 1991, otra iniciativa de la Unesco en la que representantes de medios africanos habían llamado a defender una prensa independiente, pluralista y libre, y a proteger a los periodistas en el ejercicio de su profesión. Para ello, señalaron que debían evitarse los monopolios mediáticos, fomentar la financiación a medios públicos, favorecer la creación de asociaciones y sindicatos de periodistas y alentar una cooperación periodística global. Además, pedían la liberación de periodistas encarcelados por Gobiernos africanos. 

Desde entonces, cada 3 de mayo, la Unesco celebra la Conferencia Internacional de la Libertad de Prensa, un espacio en el que periodistas, autoridades y miembros de la sociedad civil debaten sobre los desafíos que enfrenta el periodismo. Por ejemplo, en 2021 se celebraron treinta años de la Declaración de Windhoek con el lema “la información como bien común”, y en 2022 el foco es para el impacto de la era digital. Además, desde 1997, la Unesco entrega el Premio Mundial a la Libertad de Prensa, que reconoce a medios o periodistas por su defensa.

La censura, el gran desafío de la libertad de prensa

La libertad de prensa está relacionada con el derecho a la libertad de expresión y acceso a la información, recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU. Por lo tanto, restringirla es atentar contra este derecho fundamental. El acceso a una información veraz, variada y contrastada permite el diálogo social y la participación democrática. Para ello, medios y periodistas deben poder desarrollar su actividad sin coacciones por parte de Gobiernos, empresas o sectores de la sociedad, por lo que su reto principal son los distintos tipos de censura.

La censura más estricta suele partir de los Gobiernos y es clave en los regímenes autoritarios, con una legislación que filtra o limita la información. En los casos más graves, provoca la persecución o incluso el asesinato de periodistas. Esto también se da en conflictos armados o ante la debilidad institucional. Por otro lado, la censura en países democráticos es más sutil y puede venir de los propios medios, en especial si son parte de grandes conglomerados. Por ejemplo, Disney, Apple, CBS o News Corporation se han convertido en imperios de la comunicación que pueden sesgar la información que afecte a sus objetivos o valores.

La libertad de prensa en el mundo

Cada año, Reporteros sin Fronteras mide la libertad de prensa en 180 países y territorios, clasificando su situación de buena a muy grave. A través de encuestas y datos cuantitativos, la organización de origen francés evalúa la independencia de los medios, el pluralismo informativo, la calidad del marco legislativo y la seguridad de los periodistas. En 2021, los países con más libertad de prensa fueron Noruega, líder durante cinco años seguidos, y sus vecinos Finlandia y Suecia; mientras tanto, los regímenes de Eritrea, Corea del Norte y Turkmenistán llevan años siendo los peores para los periodistas. Por regiones, Europa Occidental y América destacan sobre Europa del Este, Asia Central, Oriente Próximo y el norte de África. 

Con todo, la libertad de prensa está en una situación difícil o muy grave en el 73% de los países, y en los que aún es buena, como Alemania, ha empeorado debido al aumento de agresiones a periodistas y a leyes restrictivas. México, por su parte, fue el país con mayor número de periodistas asesinados por tercer año consecutivo: siete en 2021 y 47 en los últimos cinco años. Luchar contra este problema y asegurar la libertad de prensa, por tanto, depende de la iniciativa de los Gobiernos nacionales y de su legislación. En ese sentido, iniciativas internacionales como la Declaración de Windhoek o las recomendaciones de la Comisión Europea para proteger a los periodistas en la Unión, junto a la presión del gremio en distintos países, sirven para avanzar hacia un periodismo libre y seguro.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.

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