A los pocos meses de llegar a Hollywood, Walt Disney fundó en 1923 la compañía que lleva su apellido con su hermano Roy. Tras su primera producción ese año, Alice’s Wonderland, sobre las aventuras de una niña en un mundo de dibujos animados, pasó a producir solo cortometrajes de animación. De estos nacieron personajes como Mickey Mouse, símbolo de la compañía y protagonista del primer corto de animación con sonido e imagen sincronizados: Steamboat Willie, de 1928. Disney no tardó en ganar el reconocimiento de la Academia, ganando todos los Óscar a mejor dibujo animado desde 1932 hasta 1940.
A pesar de su popularidad, las animaciones no recaudaban tanto dinero en las salas de cine como las películas previas, por lo que Walt Disney decidió hacer el primer largometraje de la compañía. En 1934 presentó a su equipo el proyecto de Blancanieves y los siete enanitos, una adaptación a la gran pantalla del cuento de los hermanos Grimm sobre la joven que huye del intento de su madrastra por asesinarla para ser la mujer más hermosa del reino. Aunque no fue el primer largometraje de animación, pues ese récord lo tiene la argentina El apóstol de Quirino Cristiani en 1917, sí fue el primero en color y toda una revolución para la industria cinematográfica que catapultó a Disney al éxito.
La realización de la “locura» de Disney
Cuando se corrió la voz, compañeros y competidores acogieron el proyecto con escepticismo y lo tildaron de locura. A pesar del entusiasmo de Disney, producir una película de animación de más de hora y media era todo un reto. Para empezar, el tono realista y emotivo de la película era muy distinto al de los dibujos animados que habían hecho antes y los personajes requerían mayor complejidad. Disney entonces invirtió en formar a sus trabajadores en técnicas avanzadas de dibujo y de representación del movimiento. También introdujeron nuevas técnicas de grabación y de entintado, que añadían profundidad a la imagen.
Blancanieves y los siete enanitos necesitó 32 animadores, veinticinco artistas de decorado y 102 asistentes que pasaron tres años trabajando casi a tiempo completo en la película, entre otras, en miles de dibujos. Además, varias secuencias y canciones se recortaron de la versión final. Esto disparó el presupuesto hasta alrededor de 1,5 millones de dólares de entonces. Disney y su estudio corrieron el riesgo de acabar en quiebra y de no llegar a tiempo a la fecha de entrega, pero finalmente estrenaron el largometraje el 21 de diciembre de 1937 y fue todo un éxito: llegó a recaudar ocho millones de dólares, la cantidad más alta hasta la fecha.
El impacto de Blancanieves, la más hermosa del reino
Blancanieves no tardó en convertirse en un éxito global y fue doblada a más de veinte idiomas, convirtiéndose en un clásico del cine de animación que incluso se reestrenó en las décadas siguientes. La película revolucionó la industria cinematográfica gracias a las nuevas técnicas que introdujo su producción y, sobre todo, a su manera de contar la historia. Inauguró una fórmula que Disney y otros estudios adoptaron para el resto de sus películas: mezcla de comedia y drama, personajes individualizados y con personalidades marcadas, y el uso de una banda sonora compuesta de canciones integradas en la trama.
Sin embargo, el mayor impacto de Blancanieves fue para la propia Disney. Además de obtener la nominación al Óscar a mejor banda sonora en 1938 y un Óscar honorario en 1939, la compañía se consolidó como una de las productoras más exitosas de Hollywood. El estudio apostó por seguir haciendo largometrajes y así nacieron otros clásicos como Pinocho (1940), Bambi (1942) o Cenicienta (1950), pero también dieron el salto a la televisión y, ya en la década de 1960, a la construcción de sus primeros parques temáticos. La compañía vivió una segunda época dorada en los años noventa y 2000 con películas como Aladdin (1992) o El rey león (1994), en las que fue introduciendo técnicas de animación 3D.
Disney como gigante del entretenimiento
Disney ha consolidado su expansión y diversificación en el siglo XXI, entre otras, con la compra en 2005 del estudio de animación Pixar, de Marvel Entertainment en 2009 y de Lucasfilm, propietaria de la saga Star Wars, en 2012. Esto les permitió desarrollar un estilo de completa animación 3D en películas como Frozen (2013), pero también involucrarse en la producción de lucrativas sagas como Los Vengadores de Marvel o relanzar sus clásicos de animación en formato live-action.
Más de cincuenta años después de la muerte de Walt Disney, la compañía se ha convertido en la segunda empresa de entretenimiento más grande del mundo en cuanto a capitalización de mercado, solo por detrás de Netflix. Tiene alrededor de 200.000 empleados y varias divisiones especializadas en televisión, parques temáticos y productos, estudios de producción y distribución, o el servicio de streaming Disney +.