14 de octubre de 1962

14 de octubre de 1962: empieza la crisis de los misiles en Cuba

Cuando Estados Unidos descubrió que la Unión Soviética instalaba misiles nucleares en Cuba, se desató la crisis más grave de la Guerra Fría. El miedo a una guerra nuclear llevó a ambas potencias a mejorar sus relaciones y a reducir sus armamentos.
14 de octubre de 1962: empieza la crisis de los misiles en Cuba
Mapa del alcance potencial de los misiles soviéticos en Cuba. Fuente: CIA

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El 14 de octubre de 1962, aviones espías estadounidenses Lockheed-U2 detectaron en Cuba una rampa de misiles balísticos, 42 ojivas nucleares y la presencia de tropas soviéticas. El año anterior, el líder de la Unión Soviética, Nikita Kruschev, había pactado con Fidel Castro instalar armamento militar en la isla para protegerla de su rival, Estados Unidos, pero también para amenazar a los estadounidenses. En respuesta, el presidente estadounidense, John F. Kennedy, ordenó bloquear Cuba y rodearla con unidades navales y aviones de combate, y Moscú contestó enviando más armamento a la isla, lo que situó al mundo al borde del enfrentamiento nuclear.

Cuba, escenario de las tensiones de la Guerra Fría

Cuba había estado ligada a los intereses de Estados Unidos desde su independencia de España en 1898, en especial durante el régimen militar de Fulgencio Batista, hasta que Fidel Castro llegó al poder en 1959 tras el triunfo revolucionario. Castro se alineó con la URSS en plena Guerra Fría e impulsó medidas de colectivización que interferían con los intereses de las empresas estadounidenses, que monopolizaban la explotación del campo cubano.

Para presionar al régimen castrista, Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Cuba en 1961, le aplicó un bloqueo económico severo y la expulsó de la Organización de Estados Americanos. Tras la invasión fallida en la bahía de Cochinos en abril, Washington lanzó la operación Mangosta para derrocar a Castro, pero los servicios de inteligencia soviéticos detectaron el plan.

Kruschev, que hasta entonces no le había prestado atención a Cuba, vio la oportunidad de instalar allí el misil balístico de alcance medio R-12 para igualar el arsenal nuclear estadounidense, desplegado en Turquía y Europa del Este. También sería un arma diplomática y de disuasión ante una posible extralimitación de Estados Unidos. El Gobierno cubano tuvo dudas sobre el proyecto debido al riesgo que implicaba para la isla, pero su dependencia económica y militar de Moscú no le dejó más remedio que aceptarlo. Había empezado la crisis de los misiles.

El mundo estuvo al borde de la Tercera Guerra Mundial

Kennedy hizo pública la situación el 22 de octubre, seis días después de conocer la presencia de los soviéticos en Cuba, y el 24 el Gobierno estadounidense impuso un bloqueo naval sobre las costas cubanas con tres cruceros, un portaaviones y ciento cuarenta navíos. Como contraataque, la Unión Soviética envió veinticinco navíos, y el día 27 derribó un avión estadounidense. Pero Moscú sabía que no podía superar a la marina y aviación enemigas, así que el 28 le propuso un acuerdo a Kennedy: la URSS retiraría el armamento de Cuba a cambio de que Estados Unidos no la invadiese, levantase el bloqueo y retirase sus misiles Júpiter instalados en Turquía. 

Los cubanos se sintieron traicionados por la URSS, pues el repliegue se acordó sin consultar al Gobierno de Fidel Castro ni acatar sus peticiones. Cuba exigía a Estados Unidos devolver la base de Guantánamo, levantar el embargo económico, terminar con las acciones de sublevación ideológica y propaganda, la piratería y los sabotajes. China, el otro aliado soviético, tachó a la URSS de “capitulacionista estratégico”. La solución acordada a la crisis de los misiles también fue agridulce para Estados Unidos, ya que Kennedy tuvo que comprometerse a respetar el régimen comunista de Castro.

Después de la tormenta llegó la détente, pero no la calma

La crisis de los misiles fue el momento de mayor tensión de la Guerra Fría. Asustados por la amenaza de una guerra nuclear, Estados Unidos y la Unión Soviética iniciaron una etapa de distensión conocida como détente. El 5 de abril de 1963 se instaló el “teléfono rojo”, un sistema que permitía al Pentágono y el Kremlin intercambiar mensajes diplomáticos directos por escrito. También se firmaron acuerdos de control de armas nucleares, entre los que destaca el Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968, que autoriza la posesión de armas nucleares solo a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, China y la URSS. 

No obstante, los bloques ya habían chocado en Berlín (1949) y en la guerra de Corea (1950-1953), y volverían a hacerlo en las de Vietnam (1955-1975) y Afganistán (1978-1992). Además, las presiones estadounidenses sobre el régimen comunista cubano no se detuvieron, y el bloqueo económico aún se mantiene. El presidente Barack Obama (2019-2017) inició cierto deshielo al autorizar los viajes entre los dos países y el envío de remesas a familiares, entre otras medidas, pero las relaciones se recrudecieron con el mandato de Donald Trump, y ahora el presidente Joe Biden no ha terminado de levantar la mano.

Ana Montes

Madrid, 1998. Máster en Relaciones Internacionales y Diplomacia en la Escuela Diplomática. Política e intrahistoria.

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