Cuando Joe Biden tomó posesión en Washington como 46º presidente de Estados Unidos el pasado 20 de enero, una mezcla entre esperanza y cautela se despertaba a 145 kilómetros de la frontera. Los altibajos de las relaciones con el vecino del norte han influido en el día a día de Cuba durante los últimos sesenta años, por lo que la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca ha sido acogida con expectación.
Desde que la victoria de Biden en las elecciones, una serie de guiños entre La Habana y Washington han invitado a pensar que los lazos entre estos dos viejos conocidos toman un nuevo camino. En un momento complicado para la isla, con la economía al borde del precipicio y la pandemia en plena expansión, la llegada de Biden ha hecho resurgir el optimismo sobre una posible vuelta al deshielo que caracterizó el mandato de Barack Obama.
Cuba celebra la llegada de Biden
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