El mito de Afganistán como tumba de imperios

En los últimos años se ha popularizado una narrativa histórica que presenta Afganistán como un territorio inestable que defiende su independencia con ferocidad. Uno por uno, los grandes imperios que han tratado de controlarlo han fracasado; Estados Unidos y sus aliados son solo el último ejemplo. Sin embargo, esa descripción de Afganistán como un “cementerio de imperios” se trata de una simplificación extrema de la historia, lo que distorsiona nuestra comprensión del presente.
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El mito de Afganistán como tumba de imperios
Fuente: elaboración propia.

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La retirada de Estados Unidos y sus aliados, pactada en febrero de 2020, y la rápida conquista de Afganistán por los talibanes, ha sido una de las principales noticias internacionales de este agosto de 2021. La larga intervención occidental en el país llega a su fin tras veinte años, coincidiendo con el desmoronamiento del ejército afgano. Muchas de las interpretaciones de este suceso hacen énfasis en la historia afgana para explicar el aparente fracaso de la coalición internacional en el país. Uno de los lugares comunes más repetidos ha sido el de Afganistán como tumba o cementerio de los imperios, donde fracasaron Alejandro Magno, los británicos —tres veces—, los soviéticos y, ahora, los estadounidenses. El mismo presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, utilizó la expresión en el discurso en el que explicaba la retirada estadounidense:

Los eventos que ahora presenciamos son la triste prueba de que no habrá una fuerza militar que jamás sea capaz de lograr estabilidad, seguridad y unidad en Afganistán, conocido en la historia como el cementerio de los imperios. Lo que está pasando ahora podría haber pasado hace cinco años o dentro de quince. 

A Biden la expresión le sirve para presentar la victoria talibán como algo inevitable, apelando a una especie de determinismo histórico que hace que las críticas a la estrategia y el desempeño del operativo estadounidense pasen a un segundo plano. Además, describir Afganistán como un país inherentemente dividido, inestable e inseguro donde los imperios van a morir, es una buena estrategia retórica para no hablar de la implicación de Washington en la guerra afgano-soviética (1979-1989) y en su desentendimiento posterior, cuando las distintas facciones de muyahidines se disputaron el poder y llevaron la guerra a las ciudades, que es el verdadero germen de la inestabilidad actual del país. 

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Alejandro Salamanca

Madrid, 1992. Grado en Historia por la UAM y Máster en Estudios Islámicos por la Universidad de Edimburgo. Becado por la UE en 2017 para realizar el Máster Europeo en Migraciones y Relaciones Interculturales. Investigador doctoral en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, coordinador de la revista Fua y creador de la web Desvelando Oriente.