Hackeos, bulos y arrestos: así es la dictadura digital de Marruecos

Marruecos utiliza herramientas como Pegasus para censurar a periodistas y opositores. También ha sido acusado de espiar a líderes extranjeros como Emmanuel Macron o Pedro Sánchez. Incluso el rey Mohamed VI parece haber sido víctima, aunque también se afirma que está detrás de todo.
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Hackeos, bulos y arrestos: así es la dictadura digital de Marruecos
Fuente: elaboración propia con imágenes de freepik y Wikimedia.

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El teléfono del editor del principal periódico opositor marroquí, Taufik Buachrin, fue hackeado con Pegasus ya en 2017. Gracias a conocer detalles de su vida privada, alguien pudo filmarle mientras mantenía relaciones sexuales. El vídeo se ha usado para acusarle de violación. Buachrin asegura que el sexo fue consentido, pero acabó encarcelado tras un juicio cuestionado por la ONU. Al frente del diario, Akhbar al-Yaoum, le sucedió Suleimán Raisuni, también víctima de Pegasus: un post anónimo en Facebook que lo vinculaba con una agresión sexual fue suficiente para arrestarlo en 2020. El Akhbar cerró al año siguiente después de más de una década.
Hay muchas historias de marroquíes afectados por Pegasus y después arrestados. Además, solo en 2021 fueron detenidos 170 periodistas y activistas. Marruecos está entre la docena de países que han comprado el malware diseñado por la empresa israelí NSO Group y el que lo ha empleado de forma más activa: un 20% de los más de 50.000 teléfonos afectados por Pegasus a nivel mundial está en territorio marroquí. Con esta tecnología, Rabat censura cualquier crítica a la Casa Real y afianza su control sobre la población.
Censura con bulos y relaciones sexuales
En el mundo árabe, la víctima más conocida de Pegasus es el periodista saudí Yamal Jashogyi, crítico con su Gobierno, localizado con esta tecnología y asesinado en 2018. Marruecos no ha llegado a tal extremo, pero sí utiliza el virus israelí para indagar en la vida de periodistas y chantajearlos o encarcelarlos. En un país donde la libertad sexual está reprimida, muchas de estas coacciones tienen que ver con la intimidad de los ciudadanos. Es el caso del activista Fouad Abdelmoumni: el Gobierno hackeó su teléfono y averiguó cuándo y dónde iba a encontrarse con su pareja para grabar sus relaciones sexuales y difundir el vídeo en redes sociales. La periodista Hajar Raisuni y su prometido, en cambio, fueron arrestados después de que ella visitara un ginecólogo. Tanto el sexo fuera de...

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