Así funciona la doctrina nuclear rusa

La doctrina nuclear rusa, publicada en 2020, establece que Moscú lanzaría un ataque de este tipo cuando la existencia del Estado ruso esté en peligro. Sin embargo, el retroceso de las tropas en Ucrania ha llevado a contemplar la posibilidad de que Putin lo ordene
EOM explicaGeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Así funciona la doctrina nuclear rusa
Misil intercontinental nuclear Tópol en el Museo de Historia Militar de San Petersburgo. Fuente: Tobias Begemann (Flickr)

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La doctrina nuclear rusa es la política estatal que contempla cómo, en qué casos y con qué fines utilizaría el país este armamento. En su versión actual, publicada en 2020, consiste en una serie de medidas militares y políticas, entre otras, enfocadas en la disuasión nuclear y con carácter defensivo. Sin embargo, el retroceso de las tropas rusas en la guerra de Ucrania ha llevado a contemplar la posibilidad de que el presidente Vladímir Putin ordene un ataque de este tipo.

De la URSS al regreso de Rusia

La capacidad destructiva de las armas nucleares llevó al surgimiento de las doctrinas militares nucleares durante la Guerra Fría para determinar cuándo y cómo usarlas. En el caso de la Unión Soviética se mantuvo en secreto, aunque con Estados Unidos predominó una disuasión basada en la convicción de que un ataque de uno u otro supondría la destrucción mutua. Tras la caída de la URSS en 1989, las nuevas repúblicas, incluida Ucrania, entregaron su armamento nuclear a Rusia a cambio de garantías de seguridad.

Desde que llegó al poder en el 2000, Putin ha buscado relanzar a Rusia como superpotencia. Aun así, la doctrina nuclear de 2010 estuvo clasificada y solo descrita vagamente en la militar. Ya en 2020, con las tensiones en aumento con Occidente, Moscú publicó por primera vez su doctrina: los “Principios básicos de la política de Estado de la Federación Rusa sobre disuasión nuclear”. Rusia invitó entonces a China, India o Pakistán a presenciar ejercicios militares nucleares para disipar sus miedos, ya que, con la nueva doctrina, la disuasión nuclear solo se aplicaría a países que el Kremlin percibiera como amenaza.

El documento establece que Moscú lanzaría un ataque nuclear cuando la existencia del Estado ruso esté en peligro. Esto ocurriría en caso de una agresión de ese tipo o contra instalaciones críticas que dañara la capacidad rusa de respuesta nuclear, si percibiera indicios de un ataque nuclear o en caso de una agresión con armas convencionales que amenace la supervivencia del Estado.

La doctrina nuclear rusa: cuestión de capacidades

La doctrina nuclear rusa, a su vez, está ligada a sus capacidades como primera potencia nuclear, solo comparables con las de Estados Unidos. Rusia tiene desplegadas armas nucleares tradicionales, mientras que las tácticas, de menor alcance y capacidad destructiva, están almacenadas. En total, el Kremlin dispone de 1.185 ojivas alojadas en misiles balísticos intercontinentales para 306 lanzaderas, ochocientos misiles balísticos para ser lanzados desde diez submarinos y 580 desde 68 aviones bombarderos. Además, tendría entre mil y 2.000 armas nucleares tácticas, según la inteligencia estadounidense.

Para usar armas nucleares, el presidente ruso debe consultarlo con el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor, pero la concentración del poder de Putin dificulta que lo contradigan. En Ucrania, la posibilidad se enmarca en cómo Rusia ha escalado el conflicto, incluido el anuncio de movilización de hasta 300.000 reservistas o la anexión formal de cuatro provincias que no controla del todo. De hecho, Rusia podría considerar un ataque ucraniano en las mismas como una agresión a su territorio.

¿Usará Putin armas nucleares?

Esas medidas y la doctrina nuclear rusa se apoyan en el concepto de “legítima defensa preventiva”, con el que el Kremlin justifica la ofensiva en Ucrania en defensa frente a este país y a Occidente, sobre los cuales sostiene que pretenden destruir Rusia. En ese sentido, Putin prometió estar dispuesto a usar “todos los medios al alcance” para defender a su país en la guerra y disuadir a los países que envían armas a Kiev.

La posibilidad de que Rusia recurra a un ataque nuclear se ha contemplado conforme sus tropas han retrocedido. Algunos expertos lo ven improbable y la inteligencia estadounidense de momento no tiene evidencias al respecto. Además de dejar al mundo al borde de una guerra nuclear, a Putin le supondría un mayor aislamiento diplomático y sanciones aún peores para la economía del país. Sin embargo, otros lo ven posible en la lógica del presidente ruso para evitar una derrota total en Ucrania y el colapso de su régimen.

Carlota García

Gijón, 1998. Graduada en Estudios Internacionales y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos. Interesada en el análisis de conflictos, geopolítica, seguridad y las relaciones internacionales.