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Antorchas en mano, un cortejo de jóvenes franceses recorre las calles de París al grito de “Louis, reviens, la France se souvient!” (‘¡Luis, vuelve, Francia se acuerda!’). Se refieren a Luis XVI, decapitado por la Revolución en 1793. Quienes hoy piden su vuelta, los royalistes (‘realistas’), son una corriente ultraconservadora que todos los años en torno al 21 de enero, día de la muerte del rey, salen a pedir la vuelta de la monarquía a Francia.
La principal formación realista del país, la Acción Francesa, ha perdido su antigua fuerza y está dividida en dos grupos, enfrentados por su apoyo a distintos candidatos al trono y diferencias políticas y económicas. Siguen siendo minoritarios, pero ahora se han implicado en la campaña del candidato de ultraderecha Éric Zemmour para las presidenciales de abril y tienen aliados en la vieja aristocracia francesa e incluso en la española.
La Acción Francesa, el germen del fascismo en Francia
Los monárquicos franceses actuales son herederos de un movimiento surgido a principios del siglo XX, cuando Francia vivía tiempos convulsos. El capitán Alfred Dreyfus, de ascendencia judía, era víctima de un largo juicio por alta traición, acusado falsamente de espionaje en favor de Alemania. La gran ola de antisemitismo que provocó el caso Dreyfus avivó a la extrema derecha. Entonces surgió el periódico Acción Francesa, que daría nombre a la futura organización. La publicación señalaba a los judíos como causantes de los males de Francia, incluido el parlamentarismo republicano.
13 de enero de 1898: Émile Zola publica J’accuse!, su famoso discurso contra el antisemitismo
Para responder a estos males, los grupúsculos de extrema derecha decidieron unirse en un frente común, comandados por el periodista Charles Maurras, su líder y teórico principal. Maurras era un nacionalista, defensor de las instituciones vertebradoras de la nación como la Iglesia católica o la monarquía. Y también un a...
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