Para entender a Éric Zemmour hay que conocer su historia. De origen modesto, vivió parte de su juventud en los barrios periféricos de París, aunque sin pasar penurias. Su familia, de ascendencia judía argelina por parte de su abuelo, se benefició del auge económico que trajo el fin de la Segunda Guerra Mundial. Zemmour, alumno modelo, estudiará en un colegio privado y después pasará por el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po). Más tarde intentará entrar en la prestigiosa Escuela Nacional de Administración (ENA), por donde ha pasado la mayor parte de la clase política francesa, pero su candidatura fue rechazada hasta dos veces, un doble fracaso que le dejó una herida profunda.
Zemmour comienza entonces su incursión en el periodismo. Entre 1980 y los años 2000 entrena su pluma en varios periódicos sin dar todavía grandes muestras de su orientación política, aunque se sabe que votó por el socialista François Mitterand en las presidenciales de 1981 y 1988. Sin embargo, a finales de los noventa se incorpora a la redacción de dos periódicos conservadores: Le Figaro y Valeurs Actuelles, encargado de la sección política, y desde ahí comienza a establecer lazos con la derecha francesa.
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