El papa Francisco ha fallecido este lunes de Pascua y con ello ha iniciado su sucesión. En el cónclave de las próximas semanas, los 135 cardenales electores (ahora 133, tras la confirmación de la ausencia de dos de ellos por motivos de salud) votarán por el nuevo jerarca de la Iglesia católica y con ello por continuar el carácter reformista de Jorge Bergoglio o girar hacia un pontífice más conservador. Desde que la salud de Francisco comenzó a empeorar el pasado febrero, los nombres alrededor de su posible sucesor empezaron a concretarse. Entre ellos hay cardenales con más opciones de ser elegidos y otros que pueden influir en la votación. El papa Francisco nombró a cerca del 80% de los actuales cardenales con derecho a voto, pero eso no garantiza un nuevo pontífice continuista. De hecho, a Bergoglio lo eligió una mayoría de cardenales nombrados por los conservadores Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Los candidatos a ser el nuevo papa
En la rama más conservadora hay dos cardenales con más posibilidades de ser el próximo papa: Péter Erdő (72 años), arzobispo de Budapest, y Dominik Duka (81), arzobispo emérito de Praga. Erdo fue nombrado cardenal por Juan Pablo II en 2003 y es conocido por su oposición a que los católicos divorciados o aquellos que se han vuelto a casar reciban la comunión. Sin embargo, mantiene una postura moderada y facilitó el entendimiento entre el papa Francisco y el primer ministro húngaro Viktor Orbán que permitió la visita papal a Hungría en 2023.
Duka fue nombrado cardenal por Benedicto XVI en 2012 y llegó a enviar dubias al papa, es decir, preguntas formales que pretenden limitar la autoridad papal, tras la aprobación de la comunión a los católicos divorciados por parte de Francisco. Una tercera opción es el cardenal congoleño Fridolin Ambongo (65 años): pese a haber sido asesor del papa Francisco, lideró la oposición a la bendición de las parejas del mismo sexo, por lo que tiene apoyos entre los cardenales más conservadores.
En la rama más progresista hay dos cardenales nombrados por Bergoglio que pueden sucederlo: el filipino Luis Antonio Tagle (67 años), arzobispo emérito de Manila, y Matteo Zuppi (69), arzobispo de Bolonia. Tagle compartía con el papa preocupaciones como la justicia social o el cambio climático, y defiende una Iglesia más inclusiva. Su origen podría ser una ventaja debido al auge del catolicismo en Asia y la apertura que significó Francisco como primer papa americano, mientras que el catolicismo retrocede en Europa.
Zuppi se caracteriza por su enfoque hacia la paz y la ayuda a los más vulnerables. De hecho, pertenece a la Comunidad de San Egidio, un grupo mediador en conflictos internacionales, habilidades que pueden ser útiles para el papa elegido en el contexto internacional actual. Otro cardenal que continuaría con la tendencia de Francisco sería Jean-Marc Aveline (66 años), arzobispo de Marsella. Francés con infancia en Argelia, su ideología se centra en la migración y el diálogo interreligioso.
También hay candidatos en posiciones más intermedias: los italianos Pietro Parolin (70 años) y Pierbattista Pizzaballa (60) y el sueco Anders Arborelius (75). Parolin es uno de los candidatos con más opciones: fue la mano derecha del papa Francisco como secretario de Estado de la Santa Sede, pero es más moderado, lo que le permitirá conseguir votos del ala conservadora. Pizzaballa destaca como el encargado del Vaticano para los asuntos de Oriente Próximo gracias a su experiencia primero como custodio de Tierra Santa y después como patriarca latino de Jerusalén. Arborelius, de infancia luterana y converso al catolicismo, está a favor de la atención a inmigrantes y refugiados y de fomentar una Iglesia más abierta hacia las mujeres, aunque se opone a la bendición a las parejas homosexuales.
Cardenales capaces de influir en el cónclave
Por otra parte, hay cardenales con capacidad para influir en los prelados electores del cónclave. Es el caso de los mayores opositores a Francisco: el estadounidense Raymond Burke (76 años), el guineano Robert Sarah (79) o el alemán Gerhard Müller (77). Burke es contrario a la comunión para los divorciados y está a favor de una Iglesia tradicional y rígida. Sarah defiende la liturgia tradicional, el catolicismo centrado en la doctrina y mantener la disciplina eclesiástica, y en 2020 publicó un libro en el que defendía el celibato de los sacerdotes. Por su parte, Müller fue relevado como prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, y en 2023 apoyó las dubias enviadas al papa por cinco cardenales, entre ellos Burke y Sarah.
La oposición pública de estos cardenales a las decisiones del papa Francisco ha limitado sus posibilidades de obtener los votos necesarios para convertirse en el nuevo jerarca de la Iglesia católica. Sin embargo, en lugar de ello podrán influir en la decisión de los cardenales electores. Con ello, esa influencia puede favorecer que el próximo pontífice sea al menos más moderado que Francisco o mucho más conservador. Esa vuelta al tradicionalismo, a su vez, entroncaría con el auge de la ultraderecha a nivel internacional.