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La capital de Turquía se estableció en Ankara en 1923 como símbolo de cambio y transición del Imperio otomano a la nueva república. La ciudad de Estambul, antes conocida como Constantinopla, había sido la capital de importantes imperios como el romano, el bizantino o el otomano. Sin embargo, la capital se trasladó a Ankara, en la región de Anatolia Central, tras el debilitamiento del Imperio otomano y la victoria revolucionaria contra las fuerzas aliadas en la guerra de Independencia turca (1919-1922).
La caída del Imperio otomano
El Imperio otomano había comenzado un periodo de declive a principios del siglo XX. Una causa de esta decadencia fue la derrota en la primera guerra de los Balcanes (1912-1913), en la que el Imperio trató de defender sus fronteras contra una Liga Balcánica formada por Bulgaria, Grecia, Montenegro y Serbia, y reforzada por Rusia. Sin embargo, la derrota tuvo como consecuencia la pérdida de los territorios ubicados en Europa, excepto Estambul y sus alrededores.
La derrota del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial también tuvo importantes consecuencias. La más directa fue la pérdida de parte de su territorio en Asia, la cual se oficializó mediante el Tratado de Sykes-Picot de 1916. Mediante este acuerdo, Francia y el Reino Unido se dividían los territorios de Oriente Próximo en esferas de influencia. De ese modo, territorios como la actual Siria, Líbano, Palestina o Irán dejaron de pertenecer al Imperio otomano y pasaron a estar bajo mandatos franceses o británicos.
El golpe definitivo que llevó a la desaparición del Imperio otomano fue la guerra de Independencia turca. Los revolucionarios se organizaron bajo el Movimiento Nacional como respuesta a la división y ocupación del territorio turco entre varios vencedores de la Primera Guerra Mundial. Esta incursión, unida al descontento general, motivó el objetivo de abolir el Sultanato. Los revolucionarios buscaban instaurar un nuevo Estado, ya que consideraban que el Imperio no era capaz de evitar los ataques del exterior. El Movimiento Nacional, liderado por Mustafa Kemal Atatürk, consiguió disuadir los intentos de ocupación extranjera, lo que supuso la creación de la República de Turquía en 1923.
Hacia una nueva república
Atatürk fue el primer presidente turco y estableció como objetivos principales romper con el pasado imperialista y modernizar el país. Una de sus primeras medidas fue trasladar la capital fuera de Estambul y alejarla de sus vínculos con el pasado imperialista. Ankara se presentaba como una de las mejores opciones. Aparte de ser una ciudad donde poder comenzar de cero, su ubicación —en la zona centro e interior del país— era clave para su seguridad. Además, Atatürk tenía un fuerte apoyo en esa región.
Para legitimar el poder político de la nueva capital, se establecieron en Ankara los principales edificios del Estado turco. En la capital se encuentran el Parlamento, los diferentes ministerios y las embajadas extranjeras, así como el complejo presidencial. El proceso de modernización iniciado por Atatürk siguió los estándares occidentales y comenzó con la promulgación de una nueva Constitución en 1924. En ella, Turquía se declara como un Estado secular, social y democrático basado en el Estado de derecho.
La capital de Turquía y otras confusiones
La confusión que genera la capital de Turquía se puede atribuir al peso turístico, comercial y poblacional de Estambul. El número de habitantes de Ankara no llega a los seis millones, mientras que Estambul supera los quince millones. Además, el patrimonio histórico y cultural de Estambul atrae a millones de turistas cada año, convirtiéndola en una de las ciudades más visitadas del mundo. En el sector comercial, su ubicación entre Europa y Asia también la dota de gran valor estratégico.
La capital de Turquía no es la única que genera confusión. Países como Canadá, Australia o Sudáfrica sufren dudas similares. La capital de Canadá no es Montreal o Toronto, como se puede llegar a pensar, sino Ottawa. Al igual que la capital de Australia no es Sidney, sino Canberra. Diferente es el caso de Sudáfrica, ya que cuenta con tres capitales: Pretoria, Ciudad del Cabo y Bloemfontein.