Asia oriental es la región del mapa del mundo que en las últimas décadas más ha progresado y mejorado su situación socioeconómica, con muchos países que han pasado a considerarse desarrollados desde que copiaron el modelo de desarrollo de Japón y se sirvieron de su deslocalización para prosperar.
El indicador más empleado para calcular en nivel de desarrollo de un país es el Índice de Desarrollo Humano, o IDH, que utiliza una escala que va del 0 al 1. Este se calcula mediante otros índices como la esperanza de vida, el PIB per cápita y el acceso a la educación. Se suele considerar como desarrollado a aquellos lugares que alcanzan un IDH muy alto (superior o igual al 0,8), aunque, como todos los indicadores, en un cálculo imperfecto.
Japón fue el primer país del mapa de Asia en considerarse un Estado industrializado y desarrollado, gracias a un modelo que primero combinó el proteccionismo, la innovación y la sustitución de las importaciones y después comenzó a exportar productos cada vez más elaborados. En los años sesenta otros países asiáticos empezaron a imitarle y a valerse de la deslocalización nipona para industrializarse. Los conocidos como tigres asiáticos.
Los tigres de primera generación, los tigres mayores, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur, son cuatro territorios que en la actualidad cuentan con un IDH muy alto, similar al de muchos países occidentales o europeos. Por otro lado, algunos de los tigres de segunda generación, o menores, como Malasia y Tailandia, han alcanzado un IDH muy alto en los últimos años, aunque estos últimos todavía tienen contrastes internos bastante destacables.
En Asia existe una diagonal de desarrollo que atraviesa la región de sudoeste a noreste. Mientras Japón se encuentra en el extremo oriental y ha influido en la prosperidad de las zonas circundantes, Pakistán en el extremo opuesto tiene un IDH bajo, siendo uno de los pocos países fuera del África subsahariana en esta categoría. Entre ambos Estados hay un progresivo aumento del IDH a través del mapa de Asia.
Gran parte de esta progresión es visible dentro del mapa de China, con unas regiones interiores menos avanzadas (sobre todo Tíbet) y otras costeras bastante más prósperas, e incluso con varias regiones con un IDH muy alto como Hong Kong, Macao, Pekín, Shangái, Tianjín o Jiangsu. Sin embargo, con la excepción de Jiangsu, todas estas regiones desarrolladas son urbanas, y es que las ciudades concentran la riqueza, atraen a la población más formada y tienen mejores servicios, aumentando su IDH sobre las regiones circundantes.
Este contraste de desarrollo entre las urbes y las regiones circundantes se ve por todo el mapa de Asia. Las regiones de Seúl y Busán tienen un IDH aún más alto que el del resto de Corea del Sur, la conurbación del Cinturón del Pacífico japonés tiene un IDH más alto que el resto del país y el proceso se repite en la mayoría de capitales (Ulán Bator, Islamabad, Daca, Vientián, Nom Pen, Bangkok, Manila o Yakarta) y otras grandes ciudades de Asia (Rangún, Yogyakarta o Chittagong).
El mapa del desarrollo de Asia también permite ver los contrastes entre el centro-periferia de varios Estados, y la marcada marginación que sufren algunos territorios. Además de fuerte diferencia entre en interior y la costa de China, estas diferencias también son muy visibles en Mongolia, Vietnam o Birmania.







