Victoria’s Secret: el lavado feminista de la marca condenada por el #MeToo

La empresa que dominó el mercado de la lencería con su icónico desfile intenta frenar una caída libre en ventas e imagen en la era pos #MeToo. Los pasos de Victoria’s Secret se encaminan a una complicada transformación hacia una firma inclusiva y aliada del progreso de las mujeres.
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Victoria’s Secret: el lavado feminista de la marca condenada por el #MeToo
Tienda de Victoria's Secret en Nueva York en 2012. Fuente: Wikimedia Commons

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Victoria’s Secret fue concebida en 1977 como una marca para que los hombres se sintieran cómodos comprando lencería. Con esa visión dominó el sector durante décadas como firma referente. La popularidad de la empresa y de su producto estrella, el sujetador, traspasaba fronteras. Su desfile anual era un evento televisivo en Estados Unidos, a su tienda en la Quinta Avenida peregrinaban turistas y sus sujetadores tenían asociado el valor de rito de paso entre las adolescentes que podían permitírselo.
Sin embargo, la era pos #MeToo está dejando todo eso en el pasado. La compañía encadena menos ventas, la cancelación de su desfile en 2019 y problemas mayores. Desde la sexualización como estrategia publicitaria hasta la carta de más de cien modelos exigiendo protección frente a abusos sexuales. El señalamiento de fotógrafos por presiones y por agresiones de este tipo, o el vínculo entre su presidente de honor, Leslie Wexner, con Jeffrey Epstein, el magnate condenado por dirigir una red de explotación sexual de menores. Victoria’s Secret lleva años embarcada en una estrategia para restaurar su imagen, pero no ha sido fácil.
Lencería que guste a los hombres
El matrimonio formado por Roy y Gaye Raymond fundaron Victoria’s Secret en 1977 motivados por un nicho de mercado que Roy había visto desatendido: los hombres que compran lencería para sus mujeres. Confesaba sentirse incómodo en las tiendas, “como un intruso”, y le desagradaba la oferta que encontraba. Años después, tuvieron claro que Victoria’s Secret debía ofrecer ropa interior deseable también para los hombres. La firma se mantuvo fiel a ese principio una vez adquirida en 1982 por L Brands, el grupo fundado por Leslie Wexner, cuando sólo tenía cinco tiendas.
Con Wexner y Ed Razek, director de marketing de L Brands, Victoria’s Secret moldeó la imagen que llevó a la marca al éxito global, bajo una perspectiva masculina de lo sexi. Dos inventos consolidaron su éxito: el miracle bra, lanzado en 1993 para competir con el po...

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Alba Correa

Cádiz, 1991. Periodista de moda y cultura. Ha trabajado en medios como it-fashion, así como en las ediciones españolas de las revistas Glamour, GQ y Vogue. Actualmente trabaja como periodista freelance desde su ciudad natal.